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"Tejiendo vidas, contando cuadros", una revisión íntima al Museo Thyssen

  • Escrito por Pilar Martín
  • Publicado en Cultura
Fotografía facilitada por el Museo Thyssen del cómic "Tejiendo vidas. Contando cuadros", de Aitor Saraiba. EFE Fotografía facilitada por el Museo Thyssen del cómic "Tejiendo vidas. Contando cuadros", de Aitor Saraiba. EFE

"Personas de otros países, de otras edades, de otras formas y colores", estos son los protagonistas de la novela gráfica "Tejiendo vidas, contando cuadros", obra del dibujante Aitor Saraiba en la que recoge las historias que le han evocado a 23 visitantes las obras del Museo Thyssen. A Bea "El gallo" de Marc Chagall le recordó a su perrita Cali, a quien sacrificaron cuando ella era niña, y a su padre, a quien perdió cuando tenía 13 años.

Y le recordó esto porque para ella en esa pintura está su yo niña abrazando a su padre. Una nueva visión íntima, la suya, pero que podría ser también la nuestra, porque si algo demuestra esta novela gráfica -creada por el Area de Educación del museo con el apoyo de la Fundación Iberdrola España- es que "al final da igual quien seas o cómo seas porque todos nos vamos a sentir identificados con el arte", según cuenta a Efe Saraiba.

Un artista que en este libro ha ejercido casi como una suerte de psicólogo ya que, según explica, fue en el pasado mes de noviembre cuando arrancó junto al Museo Thyssen unos talleres en los que junto a personas de diferentes perfiles hacía un recorrido por las salas de la pinacoteca y luego cada uno de ellos contaba con qué cuadro se habían identificado y por qué.

"Todo partió por un paseo que dábamos con el grupo, y cada persona tenía que elegir un cuadro, más que porque les gustara por lo que se identificaban con él a nivel personal (un gesto, una imagen). Y desde noviembre, y de manera virtual durante el confinamiento, hemos trabajado con esos cuadros", ha explicado el autor acerca de este trabajo "enriquecedor" con el que "todo" nos vamos a sentir "identificados".

Una "experiencia preciosa" volcada en este cómic, ya disponible gratuitamente en la web del Thyssen hasta que en septiembre esté su versión en papel (de más de cien páginas), que se regalará en el museo. Una obra de aspecto sencillo pero de contenido profundo que Saraiba ha construido con el objetivo de que la comprenda "todo el mundo", porque "Tejiendo vidas, contando cuadros" es un proyecto de accesibilidad cognitiva en lectura fácil y de carácter inclusivo.

Es decir, un tipo de lectura de sencilla comprensión donde las ilustraciones van acompañadas de un texto donde casi no hay comas y donde no existe el punto y seguido. Una iniciativa creada por el Área de Educación del museo con el apoyo de la Fundación Iberdrola España y la colaboración de AMAS Fácil (servicio de lectura fácil de Grupo AMAS), de la Asociación Madrileña de Espina Bífida (AMEB), la Fundación Secretariado Gitano (FSG), la Fundación Grandes Amigos, la Asociación Para la Integración del Menor Paideia, el Centro Día de Soporte Social Latina y el Centro Ocupacional Municipal de Leganés del Grupo AMAS.

Según recuerda Saraiba (Talavera de la Reina, Toledo, 1983) durante estas visitas sucedió algo "sorprendente" porque al contrario de lo que podríamos imaginar, los visitantes no se fijaban en los cuadros estrellas que cuelgan en las paredes del Thyssen, y tan solo hubo uno en el que coincidieron dos personas: "El lago de Greenwood", de Jasper Francis Cropsey. Se trata una niña china adoptada por una pareja española y un adulto que vive en una silla de ruedas, dos personas de diferentes mundos que vieron en esta obra una especie de llamada vital.

"Realmente el arte es eso, psicólogo no soy, pero para mi el arte es la herramienta y la garantía de sanidad, y si el ser humano lo lleva usando miles de años es porque hay unos códigos con los que nos comunicamos más allá de las palabras. Hay algo en el arte que nos comunica con el alma, a lo mejor está mucho más cerca de la psicología y la sanidad", afirma Saraiba.

Y lo hace porque está convencido de que "artistas somos todos y todas las personas tienen un alma creadora que tiene mucho que decir". Eso sí, pero Saraiba también reivindica de alguna forma en esta obra una realidad: que el dibujo "sigue siendo el gran marginado dentro del arte".

"Es muy raro -concluye- que haya en un museo una sala dedicada a los dibujos de un artista, y cuando hay un dibujo lo tratan como un arte menor. Tenemos que hacer una reeducación de la historia del arte, no es igual de espectacular hacer un cuadro de 8 metros que un boceto en una servilleta, pero el dibujo es la herramienta que une a las artes". EFE.