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Más de 90.000 personas siguen la edición telemática del Festival de Peralada

Imagen de la bailaora María Pagés. EFE/Pepo Herrera/Archivo Imagen de la bailaora María Pagés. EFE/Pepo Herrera/Archivo

Un total de 91.288 personas han seguido del 22 al 31 de julio la edición telemática del Festival de Peralada, el Peralada Livestream, que ha programado once propuestas entre espectáculos, charlas y talleres para mantener el espíritu de la cita tras la cancelación del programa oficial por la COVID-19.

Toda esa oferta se ha ofrecido en rincones escogidos de los jardines del castillo, donde ha tenido acceso un reducido grupo de invitados procedentes de colectivos como el de los sanitarios o el turismo, a los que se ha querido rendir homenaje.

La mayoría del público ha sido virtual, aunque la ventana de alcance mundial que proporciona la tecnología ha permitido que, en el año de la pandemia, las cifras se hayan disparado hasta esos más de 90.000 espectadores. Concluida esta edición excepcional, su director, Oriol Aguilà, ha hecho balance y ha asegurado que "el festival se ha mantenido vivo".

"El público que ha podido acudir ha disfrutado de los diferentes espectáculos de manera completamente segura, con todas las medidas sanitarias que nos marca el momento, pero, sobre todo, valoramos positivamente haber podido ofrecer estos contenidos de manera totalmente gratuita", ha señalado.

Peralada Livestream, gracias a la emisión en directo por la web oficial, por otros canales de internet, televisión y radio, ha llegado " a los hogares y al mundo", ha subrayado Aguilà. El director ha recordado que la programación de este año respondía a "los pilares más fundamentales" del festival, como son "la lírica, la danza y la nueva creación".

El cartel se diseñó "con estrenos pensados expresamente para Peralada", aunque Oriol Aguilà ha citado también "las actividades culturales y pedagógicas" desarrolladas a través del campus que organiza anualmente esta cita y que también se han podido seguir por internet con "una muy buena acogida por parte del público".

La edición de este año, marcada por la pandemia, arrancó de la mano de la bailaora María Pagés, que abrió el fuego en el recinto del Carmen, uno de los rincones del castillo escogidos para sustituir al habitual auditorio. Pagés presentó en exclusiva "Entremos en el jardín", una de esas creaciones pensadas para la ocasión y que protagonizó una velada dedicada al mundo de la cultura, uno de los más afectados económicamente por la situación actual.

Otra noche destacada fue la que unió al artista plástico Santi Moix y a la Orquesta Sinfónica del Liceo, con el maestro Josep Pons a la batuta. Moix creó una obra de grandes dimensiones con pintura al fresco inspirada en la composición que interpretaban los músicos, como homenaje a los sanitarios.

El cuadro se podrá ver este otoño en el Hospital Clínic de Barcelona antes de instalarse definitivamente en el castillo de Peralada. El cantante y compositor Alfonso de Vilallonga presentó el día en que se subió al escenario su último trabajo, "Hors de saison", esta vez como reconocimiento al esfuerzo y dificultades por las que atraviesa el sector turístico de la Costa Brava.

Las propuestas líricas tuvieron como marco la iglesia del Carmen, una a cargo del tenor David Alegret y otra, de la soprano Sabina Puértolas. En el primer caso, Alegret se acompañó del pianista Rubén Fernández Aguirre para presentar 'Canticel', un tributo a Josep Carner en el 50 aniversario de su muerte. Puértolas fue sorpresa de última hora, ya que tuvo que sustituir al barítono Carlos Álvarez, que canceló su participación en la cita ampurdanesa por una afección en la laringe.

La soprano se acompañó, como David Alegret, de Rubén Fernández Aguirre para ofrecer un recital de canción, ópera y zarzuela que fue muy aplaudido por el reducido grupo de asistentes de aquel día. La clausura le correspondió el pasado viernes al francés Chassol, inventor del género 'ultrascore", que presentó en Cataluña su última creación, "Ludi".

A todos estos espectáculos hay que sumarle una conversación entre dos canadienses, la soprano Sondra Radvanovsky y el músico Rufus Wainwright, que dialogaron en abierto por internet sobre la figura de la 'prima donna'. Otra charla fue la que mantuvieron María Pagés, Carlos Álvarez y Josep Pons, que debatieron sobre la situación de la cultura y de los festivales en la época del coronavirus.

David Alegret, Albert Guinovart y Alberto García Demestres protagonizaron por último una mesa redonda para poner en valor la poesía y la composición musical española. Ahora, Oriol Aguilà y su equipo trabajan en la edición de 2021 y ponen en valor la experiencia digital acumulada este año, aunque confían en que la ciencia dé la mejor noticia a estos festivales: la esperada vacuna contra la COVID-19. EFE.