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Los Amantes de René Magritte

El cuadro que taremos hoy a nuestra lectura goza de dos características más allá de su calidad artística: misterio e inquietud. Tal vez porque su autor es uno de los representantes más conocidos del movimiento surrealista (Dalí aparte), cuya narrativa enfrenta al espectador a imágenes desconcertantes e ilógicas, a menudo con una factura casi fotográfica, en un afán, tal y como señaló André Bretón, “de convertir las contradicciones de lo sueños y la realidad en otra realidad absoluta, en una súper realidad”.

Es en estos parámetros en los que nos encontramos con el pintor belga, que va a dotar a este movimiento pictórico de un juego entre lo real y lo imaginado, que es lo que define aquello que soñamos. Podemos señalar un punto de inflexión en su producción artística: su encuentro con la obra Canción de amor de Giorgo de Chirico, que diez años antes de la aparición del Surrealismo ya nos muestra las claves de lo que será este nuevo -Ismo. La producción de Magritte sufrirá un gran cambio a partir de este momento.

De la obra que nos ocupa, Los amantes, existen cuatro versiones. La primera la realiza el artista en París, y es de 1928. En ella se representa una pareja besándose, pero sus caras aparecen cubiertas por paños mojados, lo que no permite que sus bocas entren en contacto. No cabe duda de que más allá de la mera contemplación estática de la obra la incógnita se abre paso: ¿Qué quiso representar el pintor? ¿Qué significan esos rostros anónimos? ¿Quiénes son?

Seguramente cabrían tantas interpretaciones como espectadores. Lo que no cabe duda es que cuando nos ponemos delante de esta obra no nos deja en absoluto indiferente. Intentamos escudriñar bajo esos paños mojados, elemento recurrente en el pintor, que nos recuerdan las túnicas de las cariátides griegas, con un sugerente plisado; vemos transformarse las cabezas en cráneos pelados, sin ningún rasgo, de tal manera que pierden la identidad masculina y femenina, para transformarse casi en un relieve asexuado, en la que la distinción de género la señala solo la ropa. Los colores son broncos, sin matices. La escena se desarrolla en un interior, apenas esbozado por la moldura de escayola del techo y la pared granate.

¿Qué significa este cuadro? Todo y nada. Somos quienes la contemplamos los que construimos una historia alrededor de ella, los que la leemos. En su momento se llegó a decir que esos paños traducen el trauma infantil sufrido por Magritte al contemplar el cadáver de su madre, que se suicidó, ahogándose en el río Sambra. El agua enredó la camisa alrededor de su cabeza, ocultando su cara. Este hecho, esta influencia siempre fue negada por el pintor, pero quién sabe.

Es posible, como así han creído algunos críticos, que Los amantes representen una metáfora del amor prohibido, del deseo imposible que los aísla a uno del otro a través de ese velo que se enreda como una soga al cuello y casi los ahoga.

ASFIXIA

Sentir que el aire no entra en los pulmones. La nariz y la boca solo absorben la humedad de un paño que cubre el rostro y apenas deja percibir la luz por mucho que abramos los ojos.

La cercanía de los cuerpos es tal que ambos corazones laten semejando el eco de uno y otro. Susurros que se escapan debajo de la tela, que apenas se perciben, que levemente dejan escapar un “te quiero” que responde a “te deseo”. No hay nada, nada que permita pensar que la vida sigue su curso alrededor de esas figuras congeladas en el espacio y en el tiempo, en el intento imposible de cerrar sus bocas con un beso.

No se siente pasión, ni amor siquiera, solo una persistente asfixia, la falta de aire que te impide respirar y desear despertar de un mal sueño.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.