Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

Muere Julio Diamante, adalid del cine antifranquista de posguerra

El director y guionista gaditano, Julio Diamante. EFE/Raúl Caro/Archivo El director y guionista gaditano, Julio Diamante. EFE/Raúl Caro/Archivo

El cineasta español Julio Diamante (Cádiz, 1930), murió después del mediodía del sábado 1 de agosto en el Hospital Villa de Madrid, a consecuencia de las complicaciones consecutivas a una reciente caída en el portal de su domicilio, según informaron fuentes familiares. Estaba casado con Sagrario Muñoz, profesora universitaria, y tenía dos hijas, Berta y Laura de un primer matrimonio.

Julio Diamante nació cuatro días antes del año 1931, por lo cual, “me adelanté al año de la República, en el cual hubiera preferido nacer”, según comentaba recientemente con una sonrisa, ya que durante toda su vida militó en la causa republicana, desde las filas del Partido Comunista de España. En 1954 había fundado clandestinamente una de las primeras células comunistas estudiantiles, en una reunión disfrazada de paseo de amigos, celebrada en el madrileño parque del Retiro. Figuraban, con él, el escritor Jorge Semprún, Enrique Múgica Herzog y el poeta Jesús López Pacheco. Con ellos organizaría el Congreso de Escritores Jóvenes -que truncó la policía franquista-, montó la primera manifestación abiertamente antifranquista durante el sepelio del filósofo José Ortega y Gasset y prepararía, también con ellos, el homenaje a Antonio Machado en Baeza. Aquellas iniciativas marcarían el arranque del movimiento estudiantil antifranquista, mediados los años 50 del pasado siglo.

Julio Diamante era hijo y nieto de ingenieros de Caminos. Su padre tuvo la responsabilidad de la distribución de agua del Canal de Isabel II en Madrid durante la Guerra Civil; asimismo, durante la batalla del Ebro, idearía el sistema de pontones empleado por el Ejército de la República para cruzar el gran río. Al finalizar la contienda, sufriría penas de prisión, cuyos distintos establecimientos penitenciarios donde cumpliría condena, marcarían la infancia de Julio Diamante. “Nunca olvidaré cuando con apenas ocho años presencié, junto a mi madre, cómo un francotirador franquista acabó con la vida de un hombre en plena calle, cerca del paseo de Reina Victoria donde yo vivía: fue horrible”, dijo. En 1945, su abuelo paterno, que se llamaba como él y que también fue represaliado por el franquismo, murió en prisión.

Julio inició estudios de Medicina en la Universidad de Madrid, pero, en el quinto curso, abandonó la carrera para adentrarse en el mundo del teatro universitario y, sobre todo, en el del Cine, que constituiría la pasión de su vida y a la que se dedicaría desde entonces en cuerpo y alma. Previamente había desarrollado una gran afición por el flamenco y también por el jazz, que acreditó en el primer programa de radio monográfico sobre ambos géneros musicales, desdeñados por el franquismo. Con ambas pasiones y una serie de viajes, señaladamente a París, Meca entonces del Cine europeo, troquelaría su sensibilidad artística, al igual que con una extraordinaria erudición cinematográfica, que, como documentalista, le llevaría a conocer profundamente el cine francés, el sueco, el italiano y el ruso. Por cierto, en una de sus numerosas detenciones por parte de la policía política franquista, Julio Diamante reveló que mantuvo una conversación sobre el cine de Ingmar Bergman con el comisario Roberto Conesa, conocido por las prácticas de tortura que se aplicaban a sus detenidos en la sede de la Dirección General de Seguridad. Con cierto humor, Diamante manifestaba a sus amigos: “La verdad es que mostró interés por el cine sueco”.

El joven cineasta vocacional ingresó en un Instituto de Cinematografía precursor de la Escuela de Cine donde llegaría a impartir clases, si bien encontró reiterados problemas por razones ideológicas que le acarrearían la expulsión, hasta que pudo regresar a las aulas en 1960. Dos cineastas veteranos, Juan Antonio Bardem, con el que establecería una relación entrañable y Luis García Berlanga, oficiaron de mentores suyos y comenzó a realizar numerosas filmaciones signadas por su militancia ideológica, que la censura franquista seguía de cerca. Sus trabajos, numerosas filmaciones, escritas, dirigidas o producidas por él, se caracterizaban por una acentuada conciencia social y crítica de la España de Franco, bajo la que vivió toda su juventud. Sus relaciones en el mundo del Cine fueron muy extensas: actrices y actores de la máxima relevancia, como Lola Gaos, Julia Gutiérrez Caba, Enriqueta Carballeira, Agustín González, Juan Luis Galiardo y Julián Mateos, entre muchos otros, hallaron en Julio Diamante la ocasión para debutar ante las cámaras bajo su dirección y le profesaron un profundo afecto.

De sus trabajos cinematográficos, él se sentía especialmente orgulloso de “Los que no fuimos a la guerra”, subtitulado “Cuando estalló la paz”. Asimismo, dirigió “El arte de vivir” y Tiempo de amor, donde trataba la pareja española en los años 60 desde la perspectiva de la represión sexual vigente;  La Carmen y Sex o no sex, con Carmen Sevilla y José Sacristán, serían otras de sus obras. En 1970, estrenó Elena y Fernanda, bajo una trama aparentemente policiaca, que abordaba de manera precursora y valiente una relación lésbica. “Todas sus obras muestran una gran coherencia, así como una plástica muy cuidada”, señala su amigo el escritor Manuel Espín, que realza que Diamante, como director del Festival de Benalmádena, “consiguió abrir camino y normalizar la libertad de expresión en el cine en condiciones muy adversas”. Con el fruto de un premio cinematográfico, en 2012, el cineasta gaditano decidió hacer un enjundioso  documental con entrevistas con personajes decisivos en la Transición del franquismo a la democracia, verdadero testimonio de aquellos años cruciales. Su vida se caracterizó por su lucha contra la represión, por la reivindicación del amor como ariete emancipador y por el apoyo a las clases sociales más débiles, destacadamente la clase obrera, con una especial atención a la situación de la mujer en la escena socio-política.

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Negra y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.