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Americo Castro y sus orígenes

Américo Castro Quesada (1885-1972), filólogo, historiador y erudito español que nació en Brasil y vivió, estudió y trabajó en España.

Nació en Cantagallo (Brasil), el 4 de mayo de 1885, ciudad donde sus padres poseían un negocio en el que vendían de todo, "una especie de gran almacén a nivel local", recuerda Carmen Castro, hija del historiador; una familia descendiente del que fue Arzobispo de Granada y fundador del Sacromonte, D. Pedro de Castro Cabeza de Vaca y Quiñones, eran una familia acomodada que había comprado unas tierras en Huétor Tajar.

El futuro filólogo pasó sus primeros cinco años en Brasil, tras los cuales volvieron sus padres a España en 1890 y compraron unas tierras en el municipio de Huétor Tájar del que era oriundo su padre y de Illora su madre (de hecho, a finales de los años 60 había labradores de La Loma de Taura que tenían el apodo de “los Castros”.

El joven Américo, que en seguida se decantó por el estudio, iba en una jaca que le compró su padre hasta la universidad de Granada, donde estudiaba Letras y Derecho. Se graduó en la Universidad de Granada en 1904 e hizo el doctorado en Madrid, donde conoció y fue discípulo de Ramón Menéndez Pidal; luego estudió en la Sorbona (1905-07), al quedar huérfano, tuvo que sustentarse dando clases de español en París.

Estudió también en Alemania, pero volvió a Madrid para hacer el servicio militar y comenzó a colaborar con Ramón Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos y con la Institución Libre de Enseñanza, con cuyo grupo estaba relacionado. En 1910 ayudó a organizar el Centro de Estudios Históricos en Madrid; seguiría vinculado a esta institución incluso después de que se convirtiera en catedrático de Historia de la Lengua Española en la universidad madrileña en 1915, fue profesor honorario de las Universidades de La Plata, Santiago de Chile, México y de la Universidad de Columbia en Nueva York. Le distinguieron como oficial de la Legión de Honor y fue académico correspondiente de la de Buenas Letras de Barcelona.

Liberal en política, se adhirió al manifiesto publicado en 1913 por Ortega y Gasset que propugnaba una salida política para España superadora del pesimismo del noventa y ocho. Tomó partido por la causa de la República y al proclamarse la misma en 1931 fue nombrado embajador de España en Alemania, donde se encontraba impartiendo un curso en la universidad de Berlín.

Cuando estalló la Guerra Civil, marchó a San Sebastián, donde estaba su familia. Republicano hasta la médula fue nombrado cónsul en Hendaya y desde allí pudo salvar a buena parte del cuerpo diplomático mientras bombardeaban San Sebastián y por fin se marchó él mismo en un automóvil con Azorín.

Al final de la Guerra Civil (1936-1939) e injustamente derrotada la República, fue desposeído de su cátedra y abandonó España. En 1938 se exilió a los Estados Unidos; allí enseñó literatura en la Universidad de Wisconsin (1938-39), Texas1939-40), y Princeton (1940-53), donde ocupó la cátedra de lengua y literatura y creó una escuela de importantes discípulos en el Hispanismo que prosiguieron sus ideas. Publicó en las principales revistas del exilio cultural hispánico: Realidad /Revista de Ideas, Las Españas, Los Sesenta, Cabalgata, Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura... , Américo Castro revalorizó la influencia del mundo árabe y judío en la formación de la mentalidad y la cultura española durante la Edad Media.

En 1953 fue nombrado profesor emérito de la Universidad de Princeton y pasó sus últimos años en la Universidad de San Diego, antes de volver a España por razones familiares en 1970 y falleció en Lloret de Mar, Gerona, en 1972.

Paco Robles está jubilado y se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades sin ser historiador universitario. Vocal de la Asociacion Granadina para la Recuperacion de la Memoria Historica AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.