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A propósito de la marcha de Sacco y Vanzetti

En estos días de desasosegado encierro y desbandada, proceso interminable de confinamiento y desconfinamiento, brotes y rebrotes, ha muerto Ennio Morricone, un comunista que compuso algunos de los más hermosos temas y bandas sonoras del cine reciente. No recuerdo la primera la versión de Joan Baez, la Balada de Sacco y Vanzetti,

Here´s to you Nicola and Bart

Rest forever here in our hearts

The last and final moment is your

That agoni is your triumph!

(ahí seguís en nuestros corazones, este último, extremo y final momento convierte vuestra agonía en triunfo)

Ni tan siquiera recuerdo en qué año se estrenó la película en España, parece que en Italia en 1971, pero para esas fechas en nuestro país el franquismo estaba preparando sus más estruendosos coletazos, la detención de la cúpula de las CCOO, con Marcelino Camacho a la cabeza, en el convento de los Oblatos de Pozuelo de Alarcón, que dio lugar al famoso proceso 1001, con unas condenas particularmente duras para sindicalistas cuya única culpa era organizar pacíficamente a los trabajadores y a las trabajadoras para defender sus derechos laborales, (las condenas fueron tan duras porque un atentado etarra contra el almirante Carrero Blanco, Jefe del Gobierno y mano derecha del dictador, acabó con su vida el mismo día en que comenzaba el juicio contra los sindicalistas, la Operación Ogro convirtió en monstruo al Presidente del Tribunal,

-Si por mí fuera los fusilaba a todos ahora mismo) los últimos fusilamientos en vida del 27 de septiembre del 75, los fusilamientos del 24 de enero del 77 en el despacho laboralista de Atocha, así andaban las cosas, como para estrenar una película de sindicalistas, dirigida por un comunista heterodoxo, pero comunista al fin, como Giuliano Montaldo, por mucho que Riccardo Cucciola mereciese el premio a mejor actor en Cannes por su papel como Nicola Sacco, o aunque Ennio Morricone hubiera compuesto la hermosa Balada a Sacco y Vanzetti, interpretada por Joan Baez, no, no eran tiempos de estrenos de películas de sindicalistas.

Yo la primera versión que recuerdo es la del meteco Moustaki, griego en tierras francesas,

Maintenant Nicola et Bart

Vous dormez au fon de nos coeurs

Vous etiez tous seuls dans la mort

Mais par elle vous vaincrez!

(dormís en lo más hondo de nuestros corazones y a pesar de la soledad de vuestra muerte, ella os convierte en vencedores).

Ferdinando Nicola Sacco, Bartolomeo Vanzetti, jóvenes, emigrantes italianos en Massachusetts, zapatero el primero, pescadero el segundo, anarquistas, sindicalistas, acusados de asesinato y robo a mano armada en 1920, sentenciados por un juez (no recordaré su nombre, como no recordaré el del franquista que juzgó a los sindicalistas del 1001, sus nombres no merecen ser recordados) que dejó claro desde el principio sus intenciones,

-Este hombre, Vanzetti, aunque en realidad no haya cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable porque es un enemigo de nuestras instituciones.

Tú vives, caminas, trabajas,

miras, hablas, cantas,

luego viene alguien

y te ata manos y pies

y te cierra la boca

y te cierra los ojos.

De nada sirvieron las peticiones de revisión de aquella farsa de juicio, los comités ciudadanos de apoyo, las masivas manifestaciones, huelgas, disturbios internacionales, en Londres, Tokio, Nueva York, Amsterdam, Ginebra, Johanesburgo, o las principales capitales de Sudamérica, Berlín, París.

De nada sirvieron las peticiones de clemencia de personalidades como Upton Sinclair, Einstein, Roman Rolland, Miguel de Unamuno, Orson Welles, o Sigmund Freud, ni que otro sospechoso se declarara culpable, ni la endeblez de las cuestionables pruebas balísticas presentadas, o el boicot, las coacciones, los chantajes a la declaración de varios testigos de la defensa, al final el 27 de agosto de 1927 Sacco y Vanzetti fueron ejecutados, (de nada sirvieron tampoco las palabras de Bartolomeo Vanzetti,

-No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra, a ninguno de ellos, lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Pero mi convicción es que he sufrido por cosas de las que soy culpable. Sufro porque soy un radical, sí soy un radical, he sufrido porque soy italiano, sí soy italiano. Si me pudieran ejecutar dos veces y si pudiera volver a nacer dos veces, volvería a vivir cuanto he vivido).

En 1977, Michael Dukakis, el gobernador de Massachussets (se cumplían 50 años del asesinato de Sacco y Vanzetti), reconoció públicamente que el juicio no fue justo, ni equitativo, ni los funcionarios de justicia fueron imparciales, además de haberse desarrollado en una atmósfera racista, marcada por los prejuicios contra los trabajadores extranjeros.

Juicios como los de Sacco y Vanzetti, los mártires de Chicago, Joe Hill, en Estados Unidos, o como el de la Semana Trágica de Barcelona en 1909, del cual salieron cinco condenados a muerte, (entre ellos el pedagogo anarquista Ferrer i Guardia, fundador de la Escuela Moderna, Nueva, Racionalista, Librepensadora, que de todas las formas se puede denominar esa original experiencia educativa) siempre me han hecho dudar de unas instituciones y de una justicia que aparentan disparar a ciegas, a bulto, pero que siempre atinan a alcanzar a las mismas víctimas.

Para quien no quiera comenzar con juicios, reclusiones, asesinatos legales y víctimas del Estado, puede comenzar con la banda sonora de Cinema Paradiso, (a fin de cuentas esto de la revolución va más de ternura, de sentimientos, de ansias de libertad que de revueltas violentas y ejecuciones masivas sumarias), luego hay mucho donde elegir del mismo compositor, tal vez La Misión, (para adentrarte en la defensa de los Derechos Humanos y el uso, manejo y apropiación del Estado y la religión por parte de los poderosos y los ricos corruptos para acabar con las comunidades indígenas) puedes seguir con cualquier spaghetti western de los de Clint Eastwood como El bueno, el feo y el malo, aunque si prefieres las policiacas puedes ver Los Intocables, o La Línea del fuego, si eres muy de Almodóvar acertarás con Átame, pero si te gusta Passolini vayamos con el Decamerón, o Saló y los 120 días de Sodoma, por fin puede que ya quieras atreverte con Novecento, Sostiene Pereira, La Batalla de Argel, o Sacco y Vanzetti.

Tampoco yo sabía que éste impresionante tipo había tocado tantos palos, aunque, si lo piensas bien, siempre compuso lo mismo, canciones de vida, amor, libertad y justicia, baladas y marchas para animarnos a sentirnos vivos y hermanos, pequeños himnos de entreguerras.

Se resistió Hollywood a darle un Oscar, después de 500 bandas sonoras y 6 nominaciones, terminaron por concedérselo por la banda sonora de la película de Tarantino, The Hateful Eight, (literalmente Los odiosos ocho, en España, Los ocho más odiados, en Latinoamérica) eso de dar premios a comunistas, nunca ha estado del todo bien visto en según qué sitios.

Para vosotros, Nicola y Bart,

Para ti Ennio,

descansad para siempre aquí,

en nuestros corazones.