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"El poeta de Velintonia", cuento infantil para honrar la "casa de la poesía"

  • Escrito por Pilar Martín
  • Publicado en Cultura
"El poeta de Velintonia", cuento infantil para honrar la "casa de la poesía"/Imagen cedida. EFE "El poeta de Velintonia", cuento infantil para honrar la "casa de la poesía"/Imagen cedida. EFE

El número 3 de la antigua calle Velintonia de Madrid es la "casa de la poesía" no solo porque fuera la vivienda del poeta Vicente Aleixandre, sino porque ahí García Lorca tocaba el piano y Miguel Hernández se subía a su cedro, anécdotas llenas de "amor" que aborda el libro infantil "El poeta de Velintonia".

Pero esta casa está en venta, y ninguna institución pública se ha encargado de protegerla y declararla Bien de Interés Cultural para que no se convierta en un "restaurante de 3 estrellas Michelín", como lamenta en una entrevista con Efe Emilio Calderón, el autor de este cuento ilustrado que trasmina cariño, amor y respeto por la poesía, el "ariete de la libertad, un alimento para los pueblos".

"El poeta de Velintonia", según cuenta su autor, nació en 2016 cuando se encontraba escribiendo la biografía de Vicente Aleixandre y se dio cuenta de que en su vida en esta casa había una serie de "anécdotas" que "podían encajar a los más pequeños" y que están protagonizadas por el propio premio Nobel así como por sus compañeros de la Generación del 27: Federico García Lorca, Miguel Hernández o Luis Cernuda.

Vivencias todas ellas reales que conocemos de la mano de Verso, un gato blanco con las patas negras que gracias a sus siete vidas nos hace un recorrido por la vida de esta casa con el objetivo de "defender" la vivienda y luchar porque se convierta en un edificio que recuerde la memoria de estos poetas.

"Esta casa forma parte de nuestra memoria colectiva, no podemos olvidar de dónde venimos porque si no el mundo va a ser un páramo, y Velintonia es parte de nuestra memoria no solo porque allí viviera Vicente sino por todo lo que conllevó como centro de reunión cultural de la generación del 27 y de las posteriores generaciones, porque cuando llega el franquismo todos los poetas que querían destacar tenían que ir allí", relata Calderón.

Por eso, siguiendo las aventuras de Verso, este gato callejero que se instala en la casa de Aleixandre, los más pequeños -y algunos mayores- conocerán cómo García Lorca tocaba el piano de la madre de su amigo, cómo leyó por primera vez su libro "Sonetos del amor oscuro"; o cómo Miguel Hernández se subía a las ramas del viejo cedro y hacía también disfrutar a sus amigos con las naranjas que traía de Orihuela.

Historias reales narradas por Calderón y dibujadas por la artista Carmen García Iglesias para que los más pequeños adquieran un conocimiento sobre estos artistas, sobre lo que sucedió en esta época.

"Miguel Hernández era aficionado, como cuenta Cernuda, a subirse a los árboles, y mira hasta qué punto era bueno que las naranjas las traía en tren desde Orihuela durante la guerra porque era miliciano y tenía un pase para llegar al frente de batalla", recuerda.

Un permiso que le permitió también, como se cuenta en el libro, llevar en una carretilla a un Aleixandre enfermo (en 1932 le extirparon el riñón derecho) desde la casa donde se refugió en la calle Españoleto hasta Velintonia, donde tenía sus libros y todos sus enseres.

Una casa que estaba destruida y de la que solo salvó dos cosas: un libro de García Lorca dedicado y un ejemplar de su libro "Pasión de la tierra". "Me parecían unas anécdotas tan hermosas, muestran el sentido de la amistad, porque era la generación de la amistad.

Por eso pensé por qué no trasladar estos valores a los chicos y así también que entren en contacto con estos poetas del 27 que tanto han hecho por nuestra cultura", ha concluido. EFE.