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Novelas con intriga

Heini Mankell, novelista y dramaturgo sueco, ha dejado una obra que no hay que perderse. Hay libros que ayudan porque distraen y te alejan de la preocupación, alivian la asfixia y hasta calman el dolor. Ese beneficio terapeútico me ha proporcionado H. Mankell, un autor de novela policiaca que domina el género. En varios de sus títulos el protagonista es Wallander, inspector de policía capaz de resolver y cuadrar los asesinatos más complejos. De mediana edad, divorciado, con problemas amorosos y familiares, su sensibilidad y humanidad nos acerca a situaciones con un trasfondo político y social de gran interés para el lector actual. Mankell desarrolló también en el teatro su pasión artística tanto en Estocolmo como en Zambia o Mozambique. Fue director artístico del teatro Avenida de Maputo. En 1991 obtuvo un gran éxito con su novela Asesinos sin rostro, después vendrían La leona blanca, Los perros de Riga,  La falsa pista, La quinta mujer..., El retorno del profesor de baile y documentos  como Moriré pero mi memoria sobrevivirá y Arenas movedizas, donde afirma: "Hemos sido, y seguimos siendo parte de la explotación del Tercer Mundo, por lo que nos toca participar en el restablecimiento de aquellos países"

- Una tarde de primavera una joven agente inmobiliaria es brutalmente asesinada en una apartada granja de Escania. La mujer ha sido testigo de algo que no debió ver por tomar la dirección equivocada. Tres muchachos boers planean un atentado contra Mandela.

- En la tranquilidad de la ciudad sueca de Ystad tres hombres  aparecen salvajemente asesinados. Las víctimas se dedicaban a la ornitología, el cultivo de las orquídeas y la poesía. la venganza será el origen del tremendo circuito sanguinario que tiene que solucionar Wallander, que, a pesar de sus problemas, podrá su inteligencia al servicio de la investigación.

- En 1999 Herbert Molin, un policía sueco ya jubilado, que vive apaciblemente en su granja muere de manera brutal. Un antiguo compañero decide averiguar lo ocurrido aunque no está muy bien de salud. Años antes las primeras páginas recrean la ejecución de doce criminales de guerra. El nazismo no está muerto y el odio a los inmigrantes se emparenta con el exterminio a los pobres y marginados. Malmö, capital de Escania, tiene un tercio de su población de origen extranjero.

Hasta que leí esas novelas mi favorito era Erle Stanley Gardner, que mi padre cuidaba celosamente en un cajón.

En 2006 recibió el Premio Pepe Carvalho que se otorga a autores de prestigio y trayectoria reconocida en el ámbito de la novela negra y en el que Mankell comparte con Manuel Vázquez Montalbán la idea de "utilizar la novela negra para abordar críticamente los retos de la sociedad actual". Ambos personajes comparten su obstinación por la búsqueda de la verdad y el restablecimiento de la justicia. Su soledad es la del hombre contemporáneo. Tanto Wallander como Carvalho son antihéroes que no se parecen a Sherlock Holmes ni a Hércules Poirot, ni a Maigret, ni a Marlowe, ni a Montalbano, ni a Brunetti, ni a Quirke...

Carvalho se mueve en la transición española, Wallander en la decadente socialdemocracia sueca...a quien sí los podemos emparentar es al detective Mario Conde, con quien asistimos al desencanto cubano.

Leonardo Padura, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, "gracias a las novelas de Conde se puede entender el proceso revolucionario de Cuba, al igual que es posible entender la transición española en las novelas de Vázquez Montalbán".

En La transparencia del tiempo, leemos.

"Lo alarmante era cómo esa prepotente ciudad donde siempre había convivido, casi pared con pared, con los territorios degradados del Murciélago y compañía: negros, chinos, putas, lúpenes, proletarios, santeros y ñáñigos. Tal vez por ello la magnífica estructura física de los edificios aledaños al Parque Central le pareció a Conde más incongruente, ya no solo con las calles vecinas, sino con la estampa de los seres humanos y los engendros mecánicos que circulaban a ras del suelo, en el tórrido presente. Los viejos autos norteamericanos, reparados una y otra vez, rodados durante cincuenta, sesenta y hasta setenta años, seguían imperando en esa calles. Su sola existencia desafiaba las leyes del mercado, de la mecánica universal y las del medio ambiente con su dilatada vida útil, convertida en ruidosas presencias y escapes negros, expulsados a chorros contra los pulmones de la gente y, en última instancia, hacia lo que quedaba de la capa de ozono. Por su parte, las personas que circulaban por centenares y miles bajo el sol todavía asesino de septiembre, y a una hora a la cual se suponía que todos debían trabajar con sus mayores esfuerzos para un futuro mejor, parecían cansadas y mustias, más que los viejos fords o chevrolets o pontiacs. Se movían como hormigas a las que se les hubiera alborotado la cueva: deprisa o con lentitud, más parecían vagar que trasladarse con un propósito definido. Sudorosos y malencarados, mal vestidos y derrotados, muchos de ellos cargaban con una bolsa de tela o nylon en las manos, por lo general vacía.  ¿Quién trabaja en este país?, ¿por qué hay cada vez más personas con ese mal aspecto?, ¿adónde van, de dónde vienen?, se preguntó, observando el gentío en estampida, empeñados en atravesar las calles sin mirar, tal vez dispuestos al suicidio, o dedicados a estudiar el cemento o el pavimento como si esperaran encontrar el maná que brotaría de las entrañas de la tierra".

En estos escritores la novela tiene una relación real con el ambiente del país que denuncian, se refieren a realidades concretas y no sólo imaginarias. Ahí radica su originalidad y mérito. La repartición de riquezas y la corrupción. El ron barato de Conde las depresiones de Wallander y las aficiones gastronómicas de Carvalho nos llevan a Cuba, Barcelona, Malmö... a unas novelas que cuentan con el favor de la crítica literaria y del público. 

Su mensaje de solidaridad, justicia social e igualdad entre los hombres sobresale en una intriga que es brillante.

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.