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Nean, un artista urbano que hace mosaicos con teselas de piscina

  • Escrito por Marina Segura Ramos
  • Publicado en Cultura
Obra del artista urbano Nean dedicada al doctor Fernando Simón y colocada junto a la placa de la calle San Simón en el madrileño barrio de Lavapiés, este sábado. Nean, que guarda celosamente su anonimato, coloca desde hace dos años mosaicos de teselas de piscinas por las calles de Madrid para reivindicar el espacio urbano como un lugar para el arte y animar a la gente a desviar su mirada del móvil. EFE/Fernando Alvarado Obra del artista urbano Nean dedicada al doctor Fernando Simón y colocada junto a la placa de la calle San Simón en el madrileño barrio de Lavapiés, este sábado. Nean, que guarda celosamente su anonimato, coloca desde hace dos años mosaicos de teselas de piscinas por las calles de Madrid para reivindicar el espacio urbano como un lugar para el arte y animar a la gente a desviar su mirada del móvil. EFE/Fernando Alvarado

Nean, que guarda celosamente su anonimato, coloca desde hace dos años mosaicos de teselas de piscinas por las calles de Madrid para reivindicar el espacio urbano como un lugar para el arte y animar a la gente a desviar su mirada del móvil.

Su última creación en la calle de San Simón, en el barrio de Lavapiés, dedicada al doctor Fernando Simón, ha conseguido miles de “me gusta” en las redes sociales. Madrileño en torno a los 30 años, Nean contesta por cuestionario a EFE que solo intentó dar un toque de humor a la “infinita paciencia” del director del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias durante esta crisis.

“Ha tenido que aguantar los focos y casi todo el peso de la situación, dando siempre la cara con buenas palabras y de manera muy sensata. Se han cometido errores, está claro, pero no es una situación nada fácil de gestionar y se han tenido que tomar decisiones muy drásticas.

Es una persona muy cabal y mucha gente habría abandonado ante la presión mediática, pero él aguantó”, dice. Sus obras están diseminadas por Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas y siempre que viaja deja su impronta: Australia, Nueva York, San Francisco o Los Ángeles, entre otros lugares.

Su arte, explica, “no tiene ningún mensaje”: “Son sólo obras que intentan, la mayor parte de ellas, interactuar con el entorno urbano. Sin embargo, sí que intentan llamar la atención para reivindicar el espacio urbano como un sitio ideal para el arte, ya que este, no tiene que estar sólo en las galerías de arte o museos, sino que también pueden estar en la calle”.

La mayoría de las creaciones de Nean, cuya formación artística se basa en lo que observa y lee, se encuentran fundamentalmente en Madrid, la ciudad donde se ha criado. En su opinión, Madrid es muy versátil, tanto para el arte urbano como para el grafiti, y además posee “una mentalidad muy abierta y muy tolerante, y eso es algo que me atrae mucho. Tiene una vida muy intensa, parece que es una ciudad que nunca duerme”.

La realización de las obras es un proceso largo de entre tres y seis días, dependiendo del tamaño y del tiempo libre del que disponga Nean. Primero realiza el diseño, seleccionando toda la gama de colores de la obra; a continuación elige de los colores para las teselas, que une una a una, y después las pega todas para darles consistencia, formando un único mosaico.

Para Nean, un apodo que se puso de pequeño para firmar en la calle, el arte urbano es “una vía de escape a la vida normal y a veces monótona, tanto la que practico yo como la que veo por la calle de otros artistas. Hay días en los que sólo vas de casa al trabajo y del trabajo a casa y esto rompe muchas veces con dicha monotonía y la normalidad.

La adrenalina que surge al realizar este tipo de obras me hace sentir bien. Me ayuda en momentos de estrés a evadirme y me hace pensar sobre ciertos temas. Por eso digo que es terapéutico”.

Cree además que el arte urbano tiene muchos fans, pero también tiene muchos detractores, ya que al final, el arte urbano es realizado sin permiso, de manera ilegal, y “eso es algo que mucha gente ve como vandalismo”.

Sin embargo, “no creo que sea un vándalo, aunque muchos me vean así, pero tampoco creo que sea un artista como tal. La palabra artista significa mucho y es colocarse a la altura de otros artistas, cosa que me parece un poco inverosímil y me cuesta creer.

Simplemente hago lo que me gusta para darle un ambiente diferente a la calle y hacer que la gente mire a su alrededor, dejando de lado el móvil al que tanto vamos pegados”. Respecto a cómo le surgió la idea de hacer mosaicos con las teselas de gresite, una técnica poco utilizada en España, señala que la idea de las imágenes pixeladas surgió al intentar encontrar una imagen sencilla de memorizar y ver en la calle.

“Las imágenes altamente definidas y con muchos detalles no surten tanto efecto en el impacto visual en la calle, porque al espectador le cuesta memorizarlo y reconocerlo en otro lugar que lo vea.

Por ello, las imágenes pixeladas, de manera sencilla, son más fáciles de reconocer. Es algo que me recuerda mucho a la estética de los años 80. También, obviamente, uso esta técnica muy influenciado por su precursor, el artista francés Invader”. Invader es precisamente su referente: “Siempre realizo mis obras desde un profundo respeto y admiración por lo que él hace”.

Su apodo en la redes Basket of Nean obedece a que es un deporte muy importante en su vida -”jugué muchos años y me enseñó valores importantes que he podido aplicar en mi vida diaria”, dice, por lo que lo ha añadido a su logo y siempre hay un guiño a esta práctica deportiva en sus creaciones. EFE.