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Caroline Link: "Se puede hablar de Hitler a los jóvenes sin mostrar el horror"

  • Escrito por Jose Oliva
  • Publicado en Cultura
La directora alemana Caroline Link. EFE/Toni Albir/ Archivo La directora alemana Caroline Link. EFE/Toni Albir/ Archivo

La cineasta alemana Caroline Link, que acaba de presentar en el BCN Film Fest su película "Cuando Hitler robó el conejo rosa", en la que sigue la perspectiva de una niña de 9 años mientras huye con su familia judía en 1933, cree que "se puede hablar de la Alemania nazi sin mostrar el horror".

"Cuando Hitler robó el conejo rosa" se basa en el libro autobiográfico escrito por la inglesa de origen alemán Judith Kerr, publicado por primera vez en inglés en 1971 y que fue traducido al alemán dos años después por Annemarie Böll -esposa de Heinrich Böll-.

En una entrevista concedida a EFE en el marco del festival y a pocos días de su estreno en las salas comerciales españolas, Link, ganadora de un Oscar a la Mejor Película en lengua no inglesa por "En un lugar de África", ha explicado que tuvo la oportunidad de leer el libro cuando era pequeña como lectura obligada en la escuela y ya le impresionó.

"Es un libro positivo y optimista. No era un libro doloroso. Me dijo la autora que había intentado escribir un libro infantil que no asustara a los niños y que lo pudieran leer y digerir, y aún así entender lo difícil que es dejar su casa", ha comentado Link.

La protagonista es Anna, interpretada por Riva Krymalowski, que vive con sus padres y su hermano mayor en Berlín, donde el padre es un conocido escritor y periodista muy crítico con Hitler y los nazis antes de su llegada al poder en 1933.

Consciente del peligro ante la inminente victoria de Hitler en las elecciones, el padre decide abandonar Alemania, primero a Suiza, luego a París y finalmente a Londres, con escaso equipaje, lo que obliga a la pequeña a abandonar sus recuerdos de la infancia, entre ellos el conejo de peluche de color rosa, que acaba desapareciendo cuando los nazis se incautan de la casa.

Para Link, "lo interesante es la perspectiva personal de una niña, y aunque otros libros explican el recorrido desde los ojos infantiles, en el caso de 'Cuando Hitler robó el conejo rosa' se subraya la importancia de tener una familia que te quiere y te cuida, y cómo, a pesar de las dificultades, consiguen siempre reunirse todos los miembros de esa familia".

Alfred Kerr y su mujer consiguen "proteger a los niños del miedo y de la desesperación al no traspasarles a ellos la angustia y las dificultades", y los niños se sienten protegidos incluso cuando se quedan solos momentáneamente mientras los padres preparan la 'mudanza' a París primero y a Londres después.

"En aquella época, los padres no estaban tan locos por sus hijos como están hoy y, como aparece en el libro y en la película, Judith Kerr y su hermano estaban acostumbrados a ser responsables desde muy pequeñitos, aparte de que en los años 30 se vieron obligados a madurar por las circunstancias".

Piensa Link que "los padres no fueron irresponsables, porque dejaron a sus hijos con una familia suiza, y Suiza era ya un país seguro; lo más peligroso es que no regresara el padre, que estaba buscado por sus actividades políticas".

Huye la directora alemana de mostrar el horror de la persecución judía o de los campos de concentración, que se mencionan como un telón de fondo: "Intento hacer lo mismo que Judith Kerr en su libro, que la barbarie nazi sea como una atmósfera que flota, como si fuera un campo soleado sobre el que aparece una nube negra en el horizonte que acaba tapando un poco el sol, pero nunca se acaba de ver la tormenta".

De hecho, recuerda Link, "la escena más cruel del libro es cuando Alfred Kerr habla con su amigo Julius de un profesor en Alemania, que se acaba suicidando después de ser tratado como un perro en una perrera obligado a comer a cuatro patas la comida canina en un bol".

Los Kerr eran, según la cineasta, "una familia judía típica alemana de los años 20 y 30, que querían ser lo más alemanes posibles, que, como dice Alfred, disfrutan de la Navidad, porque no la ven como una tradición cristiana, sino alemana. Intentaban asimilar la cultura alemana y eso nadie lo valoró".

En el contexto actual de auge de la extrema derecha en casi toda Europa, Link cree que siempre le ha parecido importante que "los jóvenes adopten una perspectiva de momentos de la historia a través de las películas o los libros para conocer y ponerse esos zapatos durante unos minutos".

Esta película, en la que aparece "una niña normal, alemana, divertida, que se parece a cualquier otra niña de Alemania", muestra al espectador "lo absurdo de la situación, la injusticia que sufren por tener que abandonar su país de un día para otro". En la actualidad, Link trabaja en la producción de una nueva serie para la televisión sobre psicólogos infantiles. EFE.