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El juicio contra Isaach Mardofay por el delito de sodomía

En tiempos de pandemías la humanidad parece siempre más interesada en buscar culpables, que no sus causas y remediarlas. Este un buen ejemplo.

El primero de octubre de 1365 era quemado en Barcelona el rabino Isaach Mardofay, por el delito de sodomía. Al darse cuenta, el rey Pedro el Ceremonioso entró en cólera. ¿Que pasó?

Las pocas ejecuciones que se conocen en Barcelona por el delito de sodomía fueron entre el final del siglo XIV y principios del XV. Tras un largo conflicto de competencias se impidieron nuevas ejecuciones, a causa de la entrada de la Inquisición en Cataluña, con la exclusividad para perseguir la sodomía.

En 1348 llegó la terrible peste a Barcelona. La población vio cómo afectaba más a los cristianos que a los judíos. Posiblemente, sus costumbres higiénicas más desarrollados evitaron muchas infecciones. El odio contra los judíos rápidamente creció, pero el temor al rey Pedro, su dueño y protector, impidió cualquier revuelta.

En ausencia del rey, la ciudad encontró la forma de atacar a la comunidad judía a través de uno de sus rabinos. No se conoce el autor de la denuncia; en Cataluña no podían ser anónimas. La denuncia señalaba que había cometido el delito contra natura con niños en edad inocente. El rey movilizó a los consejeros reales para evitar el quemado del "infelix" (desgraciado) rabino, pero no llegó a tiempo. Aunque los Usatges no condenaban la sodomía, sí lo hacían las leyes decretales del Papa, de obligado cumplimiento para los reinos cristianos (católicos).

Una vez quemado el rabino, la causa siguió contra los niños, como participantes activos del delito y contra sus padres por encubridores. Aquí el rey pidió la remisión de la pena, ampliándola a todos los judíos de la ciudad. El documento de remisión fue redactado por el mismo protonotario real, lo que muestra la importancia que el rey dio a este asunto. Jaume Riera en "Sodomitas catalanes" señala el tono usado en el escrito mostrando cierta simpatía por el rabino muerto y una ira contenida contra quienes dictaron su terrible sentencia.

En Tortosa también se produjo un hecho similar, los Fueros de la ciudad sí que condenaban la sodomía, hecho que no ocurría en Barcelona. Las Constituciones Catalanas no lo harían hasta el reinado de Felipe II. En este caso al enterarse el rey no fue tan magnánimo como en Barcelona, ​​y mandó ejecutar a todos los que habían dictado la sentencia.

Es difícil saber la causa verdadera que motivó el juicio, tampoco si existió realmente el abuso de los menores; a los cristianos no les gustaba que en las sinagogas se enseñara a los niños a partir de los 5 años. Posiblemente, era el inicio de lo que termino por ocurrir en 1391 con las terribles matanzas de judíos que se produjeron una vez muerto el rey Pedro.

Experto en historia LGTBI.