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El rito de Adopción o de Damas en la España del siglo XIX (Primera Parte)

A lo largo de la historia, la mujer es relegada a la esfera de lo privado y silenciada dentro de una estructura patriarcal que supone un freno a su desarrollo. Obstáculo que encuentra también en el mundo masónico ya que los reglamentos de la Orden no permiten su presencia, obligando a aquellos miembros que no creen que haber nacido mujer sea un problema para ser iniciada, buscar una solución. Así, se crea una masonería especial, conocida como masonería de Adopción o de Damas que tiene un Rito propio, y que es el objeto de este artículo.

Esta exclusión de la mujer de la masonería tiene su explicación en que no cumple con el principio masónico de “ser libre”, puesto que vive bajo la tutela masculina, por tanto, en una eterna minoría de edad: primero depende del padre, más tarde del marido y a falta de este, de los hijos. Situación secundaría que vivirá también dentro de la Orden, y que queda reflejado en el propio nombre del rito que se crea para ella: Rito de Adopción; y en el propio ritual, puesto que, si la logia donde trabajan los varones en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado representa el Universo, en el Rito de Damas, lo hará de la Tierra. Encontrándonos otra vez, en una clara dependencia que queda reflejado en el propio simbolismo masónico.

El Rito de Adopción es creado en 1774 por el Gran Oriente de Francia, haciendo depender las logias femeninas de las logias masculinas; y no, de una Obediencia como ocurre con las logias masculinas. La primera logia de Damas fue fundada en 1760 por el Conde de Bernonville. Más tarde, en 1775, encontramos que la logia Saint-Antoine de París funda una logia de Adopción, de la que fue venerable maestra la duquesa de Borbón; la ceremonia de instalación fue presidida por el duque de Chartres, después duque de Orleans, Gran Maestre de la Francmasonería francesa; entre las hermanas asistentes se encuentran, entre otras, las duquesas de Luynes y de Brancas, la condesa de Caylus, la vizcondesa Tavannes. En 1787 se imprime el primer manual de la masonería de Adopción, que pronto, queda en desuso, restableciéndose en 1830 y reformado en 1861.

Centrándonos en España, se puede decir, que el retraso del proceso industrializador, la ausencia de una revolución burguesa, el arraigado conservadurismo de las costumbres y la influencia de la Iglesia, hacen que la mujer se incorpore tarde al mundo laboral retrasando el nacimiento de sus reivindicaciones. Por otro lado, y desde el punto de vista jurídico, la mujer de finales del siglo diecinueve, se mantiene sometida a la tutela masculina. El Código Civil de 1889 no le concede derechos. Todo ello hace que su entrada en masonería sea minoritaria.

Ángeles López de Ayala, en el primer aniversario de la logia madrileña 5 de abril que tiene lugar en 1889 afirma que la masonería dignifica “a la mujer elevándola al igual del hombre, y reconociéndola los derechos de la personalidad […]; la Masonería será el redentor de nuestro sexo”.

A partir de 1890, aparecen los primeros reglamentos españoles sobre el rito de Adopción. Para que una mujer pueda ser admitida en una logia de Adopción debía observar una conducta intachable, haber cumplido dieciocho años y tener medio de vida suficiente. Si estaba embarazada no podrá recibir la iniciación hasta su restablecimiento, necesitando el consentimiento de la persona de la que dependía: “Las casadas no recibirán la iniciación si no acompañan á la solicitud de ingreso autorización firmada por su marido; tampoco podrán obtener este favor las candidatas que estén bajo la potestad de otra persona, y no presenten al Taller el consentimiento escrito de la persona ó personas de quien dependa, según las leyes civiles. Las que estuvieren en pleno derecho de administrar sus bienes, los de sus maridos o los de sus hijos, exhibirán los documentos comprobatorios de este derecho”. E incluso: “Las masonas solteras ó viudas que contraigan matrimonio, deberán presentar á su Taller dentro de los quince días siguientes á la celebración del matrimonio, autorización firmada por su marido para continuar en trabajos. Pasado este tiempo sin haber presentado dicho documento, serán baja temporalmente en la Orden, no pudiendo ser recibidas en su Taller ni en ningún otro, y siendo consideradas como profanas hasta la presentación del permiso ó hasta el fallecimiento del marido”.

El gabinete o la cámara de reflexión está pintado de negro y rodeado de objetos lúgubres. Se halla alumbrado por una luz opaca. En el centro, sobre una mesa pequeña cubierta con un tapete negro, hay una calavera, un tintero, una pluma y un papel con las siguientes preguntas: ¿Qué debemos a nuestros padres? ¿Qué se debe al marido y a los hijos? ¿Qué debemos a la amistad y a la sociedad? Junto a la mesa hay un pequeño taburete. Los muros se hallan cubiertos de inscripciones y sentencias.

La cámara donde se celebran las tenidas tiene forma de paralelogramo. Sus paredes se hallan pintadas de rojo:

- En el centro de uno de los muros menores de la cámara se encuentra la puerta de entrada; este lado se denomina Clima o Región de Europa. El Primer Vigilante y la inspectora, se sitúan en un altar a la derecha de la puerta de entrada y dirigen a los hermanos y hermanas del Clima de África. El Segundo Vigilante y depositaria, se sitúan en un altar situado a la izquierda de la puerta de acceso al templo y ejercen la dirección de los hermanos y hermanas del Clima de América. Sobre cada uno de los altares de los vigilantes habrá un mazo o mallete. El cubridor y la introductora custodian la puerta de entrada.

- Frente a él, en el muro opuesto, designado Clima o Región de Asia, está colocada la presidencia. Hay un dosel, debajo del cual hay dos sillones (sitiales del trono) que ocupan el Venerable Maestro y la Respetable Gran Maestra. Un altar delante sobre el que se hallan un pequeño mazo de ébano o marfil, una espada y el Libro de la Ley.

- Entrando, la pared de la derecha es el Clima o Región de África. El orador y la oradora se colocan en la mesa dispuesta en el último tercio de este Clima. La tesorera está situada al lado izquierdo del orador y muy próximo a ella. El asiento del experto se halla delante de la mesa de la tesorera y de espaldas a ella.

- Entrando, la pared de la izquierda se conoce como Clima o Región de América. El secretario y la secretaria, se sitúa frente a la mesa del orador. La hospitalaria y la limosnera, se sienta detrás de la mesa colocada a la derecha del secretario y frente a la que ocupa la tesorera. El maestro de Ceremonias y la maestra de Ceremonias, se colocan frente al experto, dando la espalda a la mesa de la limosnera.

Las mesas destinadas a las hermanas que ejercen los cargos de inspectora, depositaria, oradora, secretaria, tesorera, hospitalaria y Limosnera, son triangulares y están forradas de tela roja.

En cada uno de los Climas de África y América, se colocan dos filas de bancos longitudinalmente, forrados de rojo; en la primera fila se sientan las hermanas y en la de detrás los hermanos. Las aprendizas ocupan el Clima de América, las compañeras el de África, y las maestras pueden ocupar indistintamente ambas Regiones.

Alrededor de la sala se sitúan las estatuas de Minerva, Hércules y Venus, simbolizando la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza; en las paredes de los Climas de África y América están representadas por figuras alegóricas: la Prudencia, la Templanza, el Honor, la Caridad, la Justicia y la Verdad.

El local debe ser alumbrado por cinco luces o lámparas, sostenidas por trípodes o pedestales egipcios, y por cinco rayos luminosos de una estrella que brilla en el Asia y que se halla en el centro del dosel.

La Carta Constitutiva de la logia está colocada apoyada en una columna truncada, en el centro de la Logia. Entre ésta y el altar de la Presidencia, se extiende, sobre el pavimento, el cuadro del grado primero, en el que está pintado cuatro figuras alegóricas de las cuatro partes del mundo que dan nombres a los Climas o Regiones simbólicas en que se divide el Templo; la escala de Jacob; el Arca de Noé, posada sobre el monte Ararat; la torre de Babel, y en la parte superior del cuadro el Sol y la Luna. Todos los Oficiales y Oficialas llevan un collar de cinta ancha, azul, de aguas, de cuyo vértice cuelga una llana dorada, excepto el del Gran Maestro, que pende una pequeña escuadra de plata.

Las reuniones o tenidas pueden ser ordinarias, extraordinarias, magnas, de iniciación, fúnebres o de banquete. Ciertas tenidas se efectúan con autorización de los Grandes Cuerpos Ejecutivos, a las que pueden acudir profanos y profanas, se designan tenidas blancas; en ellas se prescinde de las fórmulas rituales.

Los documentos que emanan de una logia de Adopción o están escritos por una masona, se conocen como escalas, y cuando en un escrito se habla de una logia de Adopción, se la denomina Jardín del Edén. Trazar es escribir, y la pluma o lápiz que se emplea para escribir se denomina buril.

Todos los escritos se encabezan con la advocación: A la gloria del Gran Sol de la Luz. Otro claro ejemplo de la dependencia de la masonería femenina a la masculina pues si los escritos de las logias masculinas se encabezan “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo” que hace referencia simbólica al Gran Creador del Universo, en la fórmula de las escalas de las logias femeninas se referencia al Sol que da luz a la Madre Tierra.

Al igual que en las logias masculinas, las reuniones se llaman tenidas, y el punto donde radica la logia Clima. Las masonas se llaman mutuamente hermanas; debiendo reinar entre ellas la fraternidad. Las aprendizas deben llevar un mandil y guantes blancos.

El Experto, el Maestro de Ceremonias y el Cubridor llevarán espadas, pero no las hermanas que desempeñan cargos análogos.

El orden con que se efectúan los trabajos masónicos en las tenidas de las Logias de señoras, es el siguiente: apertura, lectura de la escala de trabajos de la tenida precedente, disculpas de las hermanas ausentes, asuntos de familia, recepción de hermanos y hermanas visitadoras, circulación del saco de las proposiciones, votación de proposiciones de ingreso, despacho de Secretaría y asuntos generales, concesión de la palabra por el bien general de la Orden, iniciaciones (si hubiere), instrucción (si diera lugar), conferencias, circulación del saco de beneficencia, clausura de los trabajos, formación de la cadena mística.

Por último, no se puede olvidar que las masonas nunca podrán trabajar en logias masculinas pero, por el contrario, los maestros masones, y solo ellos, podrán visitar las logias femeninas, además de ser necesaria la presencia de algunos de ellos, para abrir trabajos.

Bibliografía:

Frau Abrines, Lorenzo y Arús Arderiu, Rosendo: Diccionario Enciclopédico de la Masonería. Tomo III. Buenos Aires, Editorial Kier, pp. 609-612

SEGÚN ALONSO, Manuel: “La mujer en la masonería madrileña entre 1869 y 1939.

REHMLAC+, Volumen 11, número 1 (mayo-noviembre 2019), pp. 65-89

Funcionario del Cuerpo de Gestión de Sistemas e Información de la Administración General del estado. Actualmente destinado en el Ayuntamiento de Madrid como jefe de Unidad en la subdirección general de Comunicaciones del Organismo Autónomo Informática Ayuntamiento de Madrid (IAM). Doctor en Historia e historia del arte y territorio con la tesis “Masonería y Política en Madrid (1900-1939). Miembro del Centro de Estudios históricos de la Masonería Española (CEHME). Miembro del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Libros: La quema de conventos de mayo de 1931 en el Madrid republicano. El anticlericalismo de la gasolina y la cerilla. Saarbrücken, Academia Española, 2015, y La masonería madrileña en la primera mitad del siglo XX. Madrid, Sanz y Torres. 2019.