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El pasado verano antártico fue el segundo más cálido en 15 años, según Aemet

La Bahía del Paso Drake, en la Isla Rey Jorge (Antártida). En verano los paisajes de la Isla Rey Jorge de la Antártida pierden el blanco característico de la nieve y sacan a lucir una gama de colores donde reina el verde de los pastos y el amarillo de los musgos. EFE/Federico Anfitti La Bahía del Paso Drake, en la Isla Rey Jorge (Antártida). En verano los paisajes de la Isla Rey Jorge de la Antártida pierden el blanco característico de la nieve y sacan a lucir una gama de colores donde reina el verde de los pastos y el amarillo de los musgos. EFE/Federico Anfitti

Las estaciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) situadas en las Bases Antárticas Españolas (BAE) registraron durante el pasado verano antártico valores “inusualmente altos”, que lo sitúan como el segundo más cálido de los últimos 15 años, por detrás de 2006.

Según señala el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en su avance climático de la campaña antártica de verano, el valor medio de enero-febrero de 2020 en la BAE Juan Carlos I, situada en la isla Livingston, ha sido de 3,5 grados centígrados, con una anomalía de 1,3 grados respecto al promedio de los últimos 15 años (periodo de referencia 2005-2019).

Este valor confirma que el pasado verano antártico fue el segundo más cálido de la serie, sólo superado por el de 2006, que anotó 3,9 grados centígrados de media y una anomalía de 1,8 grados.

Los registros confirman asimismo que el periodo comprendido entre el 9 y 10 de febrero fue especialmente cálido, con 13,1 grados medidos en la BAE Gabriel de Castilla en la isla Decepción, que supone el valor más alto de los últimos 15 años, por delante de los 12,7 grados registrados el 18 de enero de 2007.

Estos 13,1 grados centígrados superan en 8,3 grados la temperatura máxima media registrada en dicha estación, mientras que el valor máximo observado en la BAE Juan Carlos I fue de 12,3 grados centígrados, 9,1 grados superior al promedio de las temperaturas máximas de la estación, aunque no supera el récord registrado el 19 de enero de 1994 (15,5 grados).

Este episodio de altas temperaturas en ambas bases, subraya el comunicado del Ministerio, estuvo caracterizado por un flujo de aire cálido procedente del oeste y noroeste en toda la Península Antártica e islas Shetland del Sur.

Y aunque este tipo de eventos no constituyen por sí solos evidencias del cambio climático, es muy probable que su carácter extremo lo sea aún más en este contexto y pone de manifiesto la necesidad de seguir monitorizando esta zona del planeta, concluye el comunicado. EFE.