LA ZURDA

La "rabia" íntima de Antonio Saura contra Franco ve por primera vez la luz

Una de las obras que forman parte de la exposición "Antonio Saura: mentira y sueño de Franco", que se ha presentado este miércoles en Madrid el Círculo de Bellas Artes. EFE/Víctor Lerena Una de las obras que forman parte de la exposición "Antonio Saura: mentira y sueño de Franco", que se ha presentado este miércoles en Madrid el Círculo de Bellas Artes. EFE/Víctor Lerena

"La rabia y la frustración" que sintió Antonio Saura en aquella España bajo el yugo de la dictadura la volcó en una serie de cuarenta y un dibujos que permanecieron ocultos durante muchos años "por motivos obvios" y que ahora ven la luz por primera vez en todo el mundo.

Lo hacen en una exposición organizada por el Círculo de Bellas Artes junto con la Fundación Archivo Antonio Saura bajo el título "Mentira y sueño de Franco: una parábola moderna", que se ha presentado este miércoles en Madrid y que permanecerá abierta hasta el 17 de mayo, de manera muy oportuna, en la sala Goya.

A los visitantes, la ausencia de color aplicada a tétricos dibujos de fosas comunes o a la violencia de su particular recreación de la fotografía de Robert Capa "Muerte de un soldado republicano" les remitirá de manera directa a la serie de "Los desastre de la guerra" que 150 años antes realizó el célebre pintor zaragozano.

La comparación no es baladí y el propio Saura la tuvo en su cabeza como consuelo por no haber divulgado este trabajo tras su creación: "Ni Goya ni el 'Sueño y mentira de Franco' de Piccaso ayudaron efectivamente a la caída del despotismo", escribió al respecto.

"En opinión de mi padre, el arte no servía para cambiar el curso de la historia y no hubo artista, aunque hubiera muchos que lo intentaron, que lo consiguiera, lo que no quitaba para que el artista quedara indiferente", ha señalado Marina Saura, hija del pintor, que "fue consciente de que, de haber sido conocidos, estos dibujos le habrían supuesto la cárcel".

Para ella, detrás de esta obra está no solo el propósito de documentar lo que acontecía, sino también "el desahogo, tan importante para cualquier persona que sufre la censura y necesita romper ese cerco de silencio".

"Esto es como el garabato de un niño al margen de una página, en el que le pone cuernos al profesor, pero aquí no se dejó llevar por lo fácil, ya que siendo un trabajo iconoclasta, es muy riguroso con su estilo", ha indicado, segura de que "la rabia y la frustración" fueron los motivos que le llevaron a la realización "no de caricaturas frívolas, sino de dibujos honestos con su grafología".

No quedan tan claros los motivos por los que ven la luz más de 40 años después de concluida la dictadura. Al respecto, la hija de Saura ha alegado la intensa actividad expositiva, editorial y de divulgación que ha realizado la fundación que lleva su nombre en todos estos años.

"Él estaba muy orgulloso de esta obra y era una persona que no dejaba salir nada del estudio que no pudiese defender. No soportaba la obra mediocre", ha subrayado sobre el calado de este legado en el que predominan el aguado, la tinta china y la mina de plomo y que solo se mostró parcialmente en el Musée d'art moderne de Toulouse en 2005.

Tampoco han quedado del todo dilucidadas las razones por las que no se ha expuesto por primera vez al mundo en el Museo de Bellas Artes de Bibao o en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que en la actualidad es el lugar que mayor porcentaje de obra del artista conserva, 81 en total.

"Aquí está mucho mejor. A mi padre le habría encantado el hecho de que esta sala lleve el nombre de Goya. Parece concebida para la exposición y en un gran museo habría quedado diluida entre el resto de exposiciones", ha justificado Marina Saura, quien, "entre razones muy complejas", ha achacado a "la falta de dinero por la parálisis de los presupuestos" generales del Estado que los contactos con otros centros no se materializaran.

El Círculo de Bellas Artes de Madrid llegó con su propuesta en el momento oportuno, ha añadido, ofreciendo un lugar en el que mantener toda esta obra unida para dar a conocer el libro que "permite entenderla bien" y que, bajo el mismo título de la muestra, presenta los análisis del también artista Eduardo Arroyo y del historiador Bartolomé Bennassar.

En paralelo con la exposición, el próximo lunes 2 de marzo se celebrará la conferencia "¿Culpables de ser inocentes? Abstracción, dictadura y democracia", a cargo de Manuel Fontán, sobre las relaciones del arte y la política, tema que también abordará la escritora Almudena Grandes el próximo 23 de marzo en otra charla. EFE.