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Malaga 1937, la gran mentira franquista

"Franco mintió sobre casi todo", asegura el historiador británico Paul Preston y el arma de destrucción más dañina de las utilizadas por el franquismo fue LA MENTIRA. Durante cuarenta años y el periodo de guerra, utilizaron dentro y fuera de España una maquinaria de desinformación y falsedades que justificaran la barbarie, la crueldad y el horror de los crímenes que se cometían cada día en todos los rincones del país.

Y aunque la Historia no es una ciencia exacta como las Matemáticas o la Física, se pueden hacer demostraciones comparando distintas fuentes de diferentes orígenes. Siempre me fiaré (personalmente) de lo que digan los actores de la tragedia que lo hayan vivido personalmente.

Sobre lo ocurrido en Málaga el 8 de febrero de 1937 se ha escrito mucho y no siempre bienintencionado, para hacer esta comparación aquí transcribo una crónica periodística de Claude Cockburn, en el diario The Daily Worker (8 de febrero de 1937)

Cuando suenan las campanas de la iglesia en Málaga eso significa que los aviones italianos y alemanes están llegando. Mientras estuve allí, vinieron dos y tres veces al día. El horror del bombardeo civil es aún peor en Málaga que en Madrid. El lugar es tan pequeño y terriblemente expuesto.

Cuando las campanas comienzan a sonar y ves a personas que han estado trabajando en el puerto o en el mercado, o en otro lugar al aire libre, corriendo en multitudes, sabes que literalmente están corriendo una carrera en contra de la muerte.

Pero las casas en Málaga son en su mayoría bajas y bastante endebles, y sin bodegas. Donde los acantilados bajan hasta el borde de la ciudad, la gente hace las rocas y las cuevas en las que los que pueden llegar se refugian. Otros se apresuran a saltar por la ladera sobre la ciudad.

Los que están en la ciudad, con un aire de infinito cansancio, esperan detrás de las pilas de bolsas de arena que se han instalado frente a las puertas de los bloques de apartamentos. Aunque no están a salvo de las bombas que caen sobre las casas, están relativamente protegidos de una explosión en la calle y de las balas de las ametralladoras.

A veces se puede ver al artillero de un avión apoyado en el arma mientras el avión se abalanza sobre la calle.

Si te imaginaras, sin embargo, que esta ciudad terriblemente martillada está en estado de pánico, estarías equivocado. Nada de lo que he visto en esta guerra me ha impresionado más que el poder de la resistencia del pueblo español al ataque, que la actitud de la gente como se ve en Málaga.

Otro testimonio directo es el de Norman Bethune, el héroe, el médico canadiense que ayudó a las víctimas de la desbandá, que escribió en su Libro "El crimen de la carretera Málaga-Almería" estos relatos llenos de dolor ante la barbarie fascista:

"La evacuación masiva de la población civil de Málaga comenzó el domingo día 7. Un contingente de 25.000 tropas alemanas, italianas y moras entraron en la ciudad el lunes día 8 por la mañana; tanques, submarinos, barcos de guerra, aviones, todos a la vez, para aplastar a las defensas de la ciudad mantenidas por un pequeño y heroico grupo de tropas españolas sin experiencia militar, tanques, ni aviones que los defendieran. Los así llamados "nacionalistas" entraron en lo que prácticamente era una ciudad desierta, del mismo modo que habían hecho en cada pueblo y ciudad asediada en España.

Así que imagínense a 150.000 hombres, mujeres y niños disponiéndose a marcharse en búsqueda de seguridad hacia una ciudad situada o más de 100 millas a pie. Hay una única carretera que pueden tomar. No hay ninguna otra manera de escapar.”

“El viaje a que estas mujeres, ancianos y niños debían enfrentarse les llevará a 5 días y 5 noches de camino, al menos. No encontrarán alimentos en los pueblos, ni trenes, ni autobuses para transportarlos. Ellos debían caminar y a medida que iban andando se tambaleaban y tropezaban con los pies llenos de rajas y de heridas de ir por el pedernal y el ardiente asfalto de la carretera, los fascistas los bombardeaban desde el aire y les disparaban desde los barcos de guerra"

"...Lo que quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos.."

“Cuando se habían alejado los aviones levanté del suelo los cadáveres de tres niños que habían estado tres horas de pie en una cola esperando su ración de una taza de leche condensada y un pedazo de pan”

“¿Qué crimen habían cometido estos hombres de la ciudad para ser asesinados de modo tan sangriento?”, se preguntaba el médico. “Su único crimen había sido el de votar por un Gobierno del pueblo”.

Frente a estos testimonios, la propaganda fascista (muy efectiva por cierto a nivel exterior) tergiversaba los hechos a su conveniencia. Este es el escrito de la Representación Diplomática del franquismo en Paris y cómo justifica la defensa de los niños por parte del Gobierno de la Republica. Es especialmente sangrante este párrafo donde se habla de los niños malagueños en los bombardeos de febrero de 1937.

Los delegados se enteraron de cosas horribles. Durante la batalla de Málaga, corrían por las calles hordas de niños abandonados, cuyos padres habían sido asesinados. Estos desgraciados niños, incapaces de hablar, se situaron entre las dos líneas de combatientes y por su presencia impidieron que pudieran tirar los generosos soldados nacionalistas.

Este es otro ejemplo de desinformación, una fake news de los años 30 del siglo pasado, el documento completo y las fuentes del mismo:

Asuntos Exteriores, Representación del Gobierno Nacionalista en París, Caja nº 3, Expediente “Refugiados”. Fuentes documentales del Archivo General de la Administración sobre la repatriación de niños.

El Soberano Pontífice, conmovido por los sufrimientos a que están expuestos los niños en España, trató de conseguir el poder para arrancarles de los horrores de la guerra civil. El Papa estimaba que nuestra Sociedad [de San Vicente de Paul] estaba indicada para esta noble misión.

Ayudado por organizaciones y obras similares y por el precioso concurso de su Eminencia el obispo de Friburgo, Lausana y Ginebra, Mgr. Besson, el Consejo Superior de Suiza obtuvo del Gobierno federal que unos delegados, oficialmente acreditados por el Gobierno, fuesen enviados a la España republicana.

Estos delegados fueron correctamente recibidos por las autoridades de Barcelona. El resultado de su información fue negativo y hubo de reconocerse que era imposible hacer nada a favor de los niños españoles. En efecto, 65.000 de estos desgraciados niños, de 4 a 14 años de edad, arrancados a familias católicas, habían sido enviados a Rusia soviética. Antes de su salida, se había adoptado la precaución de destruir todos sus documentos de identidad y se les había sustituido por nuevos estados civiles rusos, a fin de que nunca aquellos de sus padres que no habían sido fusilados pudieran recobrar a sus hijos. Este es un crimen que pide venganza al cielo.

Los delegados intentaron entonces llevarse los pocos niños que han escapado a este éxodo. Imposible. Ni uno de ellos puede salir -dijeron las autoridades- a menos que los rojos no tengan la garantía absoluta de que serán educados en Suiza por familias comunistas y que tendrán una enseñanza atea.

Los delegados se enteraron de cosas horribles. Durante la batalla de Málaga, corrían por las calles hordas de niños abandonados, cuyos padres habían sido asesinados. Estos desgraciados niños, incapaces de hablar, se situaron entre las dos líneas de combatientes y por su presencia impidieron que pudieran tirar los generosos soldados nacionalistas.

En la España Nacionalista, a donde seguidamente fueron los delegados, fue imposible también realizar el propósito de recoger niños, pero esto no tiene importancia porque pudieron comprobar que estaban cuidados correctamente y vigilados.

Como escribió Rafael Alberti...

Por aquí la alegría corrió con el espanto, por este largo y duro costado que sumerges en la espuma, fue calvario de Málaga a Almería el despiadado crimen...

Todavía —¡Oh, vergüenza!— sin castigo.

Paco Robles está jubilado y se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades sin ser historiador universitario. Vocal de la Asociacion Granadina para la Recuperacion de la Memoria Historica AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.