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Infancias rotas

Este es un relato idealizado, mezcla de varios testimonios de personas que siendo niños sufrieron la huida del terror y el Exilio. Se pueden mezclar por la afinidad de los hechos, por la constante que les hace parecerse entre si, por la presencia de la tristeza y el miedo.

A fines de enero de 1939, miles de refugiados españoles huyeron del régimen de Franco hacia Francia. Encerrados en campamentos por el gobierno, experimentaron frío, hambre y miedo.

Pepe tenia 9 años cuando su vida cambió. El 26 de enero de 1939, la ciudad de Barcelona cae en manos de las tropas rebeldes, la ciudad donde habían recalado después de meses de andar de un sitio a otro, llegados de su pueblo del que solo recordaba el sol, la luz y aire del sur. La República, establecida legalmente en 1931, es derrotada. Dos días después, la frontera francesa se abre a los civiles, luego a los soldados republicanos el 5 de febrero. En pocas semanas, medio millón de refugiados huyen de su país a Francia.

Con su madre, su abuela, su tía y sus cuatro hermanos y hermanas, de 5 a 17 años, su padre, soldado de infantería, y su hermano Paco, uno más de la Quinta del Biberón, llegan a la estación de Latour-de-Carol en los Pirineos Orientales. Mujeres, niños y ancianos están dispersos en Francia, en centros con condiciones de vida muy rudimentarias. Las familias están encerrados varios meses en un campamento militar llamado "Verdun" en Rennes. En septiembre de 1939 las autoridades les anuncian que serán devueltos a España, pero los exiliados se rebelan y acaban en el campo de Saint Cyprien.

Al igual que los de Argelès-sur-Mer y Barcarès, fue creado en las playas de Roussillon, desde los primeros días de la Retirada, primero reagruparon hombres y soldados republicanos.

En septiembre, cuando llegamos, los hombres del campamento habían construido sus propios cuarteles. En el interior, dormimos sobre paja, a Pepe y su familia les colocan en el campamento reservado para mujeres y niños. Unos meses más tarde, son trasladados al campo de Argelès-sur-Mer. La familia acaba separada por diferentes campos.

El primer recuerdo de Pepe de los campamentos en la playa es: "Cuando el viento soplaba muy fuerte, la arena se acumulaba en las paredes. Por la mañana estábamos cubiertos con varios centímetros de arena ", las condiciones higiénicas son catastróficas. "Al principio, no había baño. Bebimos agua salobre bombeada del mar. Luego encontraron soluciones con cisternas. Sarna y piojos invadían los campos. La disentería y otras epidemias son devastadoras.

Los campamentos se van vaciando poco a poco. Los refugiados son repatriados, contratados para trabajar fuera de los campamentos o para participar en la Legión extranjera. Desde junio de 1940, la familia que queda reunida pasa unos meses en Bram, un campo en terrenos tan húmedos que "los granos de trigo en la paja germinan en la primavera". El régimen de Vichy entonces toma el control de los campos.

A principios de 1941, las familias españolas que todavía estaban presentes en los campos de la playa fueron trasladadas a Rivesaltes, Antonio, su abuela, su madre, su tía, sus hermanos y sus hermanas son enviados allí en julio. Hay judíos y gitanos allí. A partir de la ocupación alemana escasea la comida, fuera de los campos está racionada para toda la población.

En el campamento, la cruel falta de provisiones e higiene provoca muchas muertes. La abuela de Pepe muere sin cuidados, sin una ambulancia que la lleva al hospital. Por suerte algunos son contratados por agricultores de la región y el hermano y la hermana de Pepe participan en la vendimia y en la cosecha de albaricoques. Se les permite comprar, con sus salarios muy bajos, algunas galletas de los comerciantes locales. En el campamento de Bram, Paco, el hermano mayor de Pepe, se enrola en una compañía de trabajadores extranjeros. Estos hombres están en la línea del frente durante la invasión alemana. Paco se ve obligado a trabajar en el Muro del Atlántico, la línea de fortificaciones costeras alemanas. Como muchos refugiados españoles, se unió a la Resistencia. Para ellos, la liberación de Francia era un primer paso hacia la liberación de España.

El joven de 12 años, sus hermanas y hermanos pequeños habían perdido su infancia y su búsqueda de la supervivencia les dejo sin la capacidad de jugar, el miedo siempre estaba omnipresente. "No sabíamos lo que se haría al día siguiente, ni para nosotros ni para los demás". Este miedo toma otra cara cuando los primeros convoyes de judíos abandonan el campamento en el verano de 1942. "Una línea de ferrocarril entró directamente en el campo, por la noche podíamos escuchar el sonido de las grandes puertas correderas de los vagones que se estaban cerrando. No estaba claro a qué destino estaban destinadas estas personas". Entre agosto y noviembre de 1942, el Estado francés deportó a casi 2,300 de ellos.

A fines de noviembre, los alemanes tomaron el campamento y evacuaron a Pepe y su familia enviándoles al campamento de Gurs, donde permanecen hasta mayo de 1943. Una noche los montan en vagones de ganado. Recuerda que durante el viaje el tren se paró. "Estábamos en un viaducto, a más de 100 metros de altura. Guardias móviles alemanes se colocaron en cada extremo a la espera de cualquier cosa sin casi alimentos y siempre el miedo, pasan dos días y continua el viaje y finalmente llegan a Puy-de-Dôme. Allí una alegría (seguramente la primera en muchos años) se les permite circular en el pueblo, los niños asisten a clases abiertas para refugiados.

Pero la guerra no ha terminado. "Una tarde, en el verano de 1944, llegaron los milicianos y nos pusieron contra una pared, niños y mujeres, amenazándonos con sus ametralladoras. Querían que les dieran los nombres de los guerrilleros”.

A finales de agosto de 1944, la ciudad de Combronde fue liberada. El 15 de marzo de 1945, como todos los españoles que huyeron del régimen de Franco, finalmente, consiguieron el estatus de refugiado político y un certificado que le permite viajar. Dos meses después, Alemania capitula, poniendo fin al conflicto europeo. El miedo había terminado ".

* Pepe y otros como el fueron los primeros miembros de FFREEE (Hijos e hijas de los republicanos españoles y de los Hijos del Éxodo).

* Marine, la hija menor de Pepe, que ya tiene 65 años, continua preguntándose: "No entendíamos por qué nuestro padre no quería ir a la playa". 

Paco Robles está jubilado y se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades sin ser historiador universitario. Vocal de la Asociacion Granadina para la Recuperacion de la Memoria Historica AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.