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Memoria del holocausto

No es lícito olvidar, no es lícito callar. Si nosotros callamos, ¿quién hablará? No por cierto los culpables y sus cómplices. Si faltase nuestro testimonio, en un futuro no lejano las proezas de la bestialidad nazi, por su propia enormidad, podrían quedar relegadas al mundo de las leyendas. Hablar, por tanto, es preciso. Primo Levi

El régimen alemán del nacional socialismo persiguió con extrema dureza a homosexuales y transexuales alemanes de Alemania y las zonas ocupadas. El 27 de enero de 1945 las tropas rusas entraban en Auschwitz, hace 75 años. Hoy de nuevo, la intolerancia y el odio vuelven a surgir, en forma de silencio, negación o ataques a la diversidad sexual y de género. La diferencia vueve a estar en punto de mira en un mundo donto todos somoa a la vez iguales y diferentes.

I INTRODUCCIÓN

A diferencia de otros grupos represaliados la persecución a homosexuales y transexuales se inició inmediatamente después de la llegada del nazismo al poder.

El triángulo rosa era el distintivo que en la solapa y en una pernera del pantalón debían llevar todos los homosexuales en la Alemania de Hítler. Entre 250.000 y 600.000 personas por ser homosexuales o tener relaciones sexuales con otros hombres fueron represaliadas o deportadas a campos de concentración, allí eran consideradas la escoria de la escoria. Las cifras aun hoy se desconocen.

Palizas, castraciones, trabajos forzados, inyecciones mortales con morfina, lobotomías  eran la práctica común. Los más jóvenes se les hacia servir como cobayas. Los suicidios eran numerosos; el porcentaje fue el más alto después de la comunidad judía, se cifra por encima del 60%. Muchos fueron enviados a primera línea de fuego como “carne de cañón”.

La mayoría de supervivientes de los campos de exterminio nazi tuvieron un reconocimiento público y la consideración de víctimas. A los homosexuales no se les reconoció como víctimas. Todas las leyes contaminadas por el régimen de Hítler fueron eliminadas, salvo el celebre artículo 175 que condenaba la sodomía. Este artículo se dejó en manos de los landers que en su mayoría lo mantuvieron. La RDA, comunista, abolió el párrafo.

La Vereinigung der Verfolgten des Naziregimes  (Asociación de  represaliados  nazis) se negó a reconocer a los homosexuales procedentes de campos de concentración. Ello significó que se le negaron las indemnizaciones, que no estuvieran presentes en los homenajes o en los monumentos, que ni siquiera se les citó en Nuremberg. Fueron ignorados y muchos de ellos perseguidos.

En el año 2000 se conocían menos de diez prisioneros vivos que llevaron un triángulo rosa. Solo recientemente se han comenzado a fijar las historias de estos prisioneros. El gobierno alemán empezó a reconocerlos en el 2002, la mayoría ya habían muerto.  

Posiblemente el célebre poema de Martin Niemöller, citado por Brecht, debería haber sido diferente, pero  la homosexualidad en Alemania siguió prescrita y perseguida. Yo lo citaría así:

Un día fueron por los homosexuales 


y no dije nada porque yo no era homosexual.

 

Luego se metieron con los gitanos

,
y no dije nada porque yo era gitano.

 



Luego fueron a por los comunistas,


pero me callé porque yo no era comunista.



 

Luego se llevaron a los judíos,


y no dije nada porque yo no era judío.



 

Luego vinieron por los obreros,


y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.


 

Se llevaron a los discapacitados,

no me importaba, yo no lo era.



 

Y cuando finalmente vinieron por mí,


no quedaba nadie para protestar.

 

A continuación, os mostraré la historia de varias personas acusadas de sodomia para reflejar cual fue su vida durante esa terrible época.

II GAD BECK, ACTIVISTA CONTRA EL HOLOCAUSTO NAZI

Gad Beck, (1923-2012) fue un luchador anti-nazi, miembro de la resistencia y uno de los últimos sobrevivientes del Holocausto. Beck fue un activista gay durante la durísima represión y después de la Segunda Guerra Mundial. Su estilo ingenioso y su alegre forma de expresarse le hicieron granjearse muchas simpatías. Hijo de padre judío y madre austriaca fue considerado un mestizo por las autoridades nazis, un mischling.


La experiencia más importante de su vida fue el enorme esfuerzo realizado para rescatar a su novio. Beck se puso un uniforme de las Juventudes Hitlerianas y entró en un centro de deportación para liberar a su amante judío Manfred Lewin, quien se había negado a separarse de su familia. Tenía solamente 18 años  Los nazis más tarde deportaron a Lewin con toda su familia a Auschwitz, donde fueron asesinados. Esta experiencia le llevó a una conclusión, no esperar a ser deportado.  Al hablar sobre su experiencia de vida (1) como judío  y gay, Beck acudía a una cita  acerca de la homosexualidad: "Dios no castiga a una vida de amor." La vida de Gad Beck es narrada en  el documental de la HBO Párrafo 175. 

Beck se unió a los esfuerzos clandestinos para suministrar alimentos y lugares de escondite a los judíos que escapaban a la neutral Suiza. A principios de 1945, un espía judío de la Gestapo lo  traicionó a él y a algunos de sus amigos de la resistencia. Fue interrogado posteriormente e internado en un campo de "tránsito" de judíos en Berlín.  

Su condición de judío le permitió el reconocimiento de víctima en tiempos en los que la homosexualidad siguió siendo perseguida. Ayudó a trasladar a muchos compañeros suyos a Palestina marchando allí en 1947. Después de su regreso a Alemania en 1979, fue nombrado director  del Centro de Educación de Adultos Judío de Berlín. 

Gad Beck habla de su sexualidad de una forma encantadora y provocativa.  A pesar de haber sufrido la persecución  en la Alemania nazi por ser gay, creía que su homosexualidad le había dado la fuerza y ​​el poder de entrar en la resistencia y ayudar a la supervivencia de su propio pueblo.

En el 2000 publicó su autobiografía: “An Underground Life: Memoirs of a Gay Jew in Nazi Berlin”. El educador, actor, activista y superviviente del Holocausto, fallecía a la edad de 88 años. Su última pareja, Julio Laufer,, le ha sobrevivido tras 35 años de vida en común. 

III PIERRE SEEL, TESTIMONIO DEL ESTIGMA Y PERSECUCION CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD

Pierre Seel tenía la nacionalidad francesa y residía en Alsacia. El nazismo lo consideraba ario, por este hecho sufrió persecución.

De joven no podía imaginarse las consecuencias de denunciar el robo de un reloj en una zona de cruising de Mulhouse. Tenía 16 años solamente y la gendarmería francesa lo apuntó en una lista de homosexuales en una Francia en la que la homosexualidad no era ilegal. Tras la invasión alemana la lista fue a parar a manos de la Gestapo y todas sus esperanzas de futuro se desvanecieron.

Tras la llegada de los invasores la policía les entregó su lista "rosa". El propio Pierre nos cuenta como él y otros homosexuales fueron detenidos y golpeados. A los que intentaron resistirse a las SS, les arrancaron las uñas. Otros fueron penetrados analmente con reglas rotas que les perforaron los intestinos, provocándoles hemorragias. No le consideraban francés, pues Alsacia era considerada como territorio alemán.



Inmediatamente después fue enviado al campo de concentración Natzweiler-Struthof. Durante un paso de revista matutino, el comandante nazi anunció una ejecución pública. El hombre que iba a ser ejecutado fue sacado al aire libre, Seel reconoció la cara de quien había sido su amante en Mulhouse, tenía 18 años. Según el testimonio de Seel, los guardias desnudaron a su amante y colocaron un cubo de metal sobre su cabeza. Entonces soltaron varios pastores alemanes entrenados y los azuzaron contra él, desgarrándolo en cuerpo vivo, hasta que murió por las mordeduras. En sus memorias nos cuenta: "Desde entonces, todavía me despierto a menudo gritando en medio de la noche. Durante más de cincuenta años esa escena se ha repetido incesantemente ante los ojos de mi mente. Nunca olvidaré el bárbaro asesinato de mi amor — ante mis ojos, ante nuestros ojos, porque había cientos de testigos" (2)

Se vio obligado a cambiar de nombre para evitar represalias, que podían venir de todos los lados, se apuntó a un grupo de la Cruz Roja que le envió a Francia. El viaje duró mas de una año y en unas condiciones que eran de todo menos humanitarias. Finalmente llegó a su país en agosto de 1945.



Una vez acabada la guerra la homosexualidad volvió a estar prohibida por lo que optó por el silencio y la invisibilidad. Su familia le rechazó y lo desheredó, sus amigos le dieron la espalda y en su ciudad vio como se agredían a personas que hacían visible su condición sexual. Para ocultar su homosexualidad se casó y tuvo cuatro hijos, pero el matrimonio fue un calvario. Todo ello fue para ocultarse de una ciudadanía muy homófoba. Finalmente en 1978 se separó de su mujer.

Unas declaraciones y acciones homófobas en 1982 del obispo de Estrasburgo, Léon Elchinger, le hicieron salir a luz pública y exponer su caso. Su historia fue recogida solamente por revistas gays. Tuvo que esperar a 1994 tras la publicación de su libro “Moi, Pierre Seel, déporté homosexuel" (Yo, Pierre Seel, deportado homosexual) para que su historia llegara a la opinión pública.



Hasta el 2003 no se le reconoció su condición de víctima del holocausto, era ya el único homosexual superviviente francés de la barbarie. Entonces vino el reconocimiento, su familia le apoyó y su esposa retiró la demanda de divorcio. En noviembre de 2005 moría en Toulouse. Una calle le recuerda.

IV PAUL O'MONTIS, VÍCTIMA DE LA INTOLERANCIA

El gran cómico y actor Paul O'Montis (1894-1940) fue también una víctima de la intolerancia nazi por ser homosexual, judío y tener una voz muy aguda.

Fue un célebre artista de cabaret de los años 20. En Berlín el 1924 comenzó a actuar en distintos cabarets. Fue un prestigioso cantante, comediante e imitador.  Su estilo era ingenioso y transgresor, incorporando dobles sentidos o brillantes juegos de palabras. Su homosexualidad era abierta e integral. En los años 20 en Berlín se vivió una época de gran libertad y visibilidad de las personas homosexuales y trangénero. Participó como guionista en dos películas 'Das Diadema der Zarin' en Alemania en 1922 y 'Der Mann mit der Eisernen Maske' en Austria en 1923. También escribió el libreto de la ópereta Das blaue Mieder (1924) En 1926 colaboró en la revista 'Linterna Mágica'.


En 1927 grabó su primer disco en el sello Odeón, fue la primera de más de 70 grabaciones. Firmó para Deutsche Grammophon en 1929, donde grabó con estrellas como Paul Godwin e incluso Mischa Spoliansky. Actuó en los más célebres cabarets de Berlin, Hamburgo o Hannover. En 1929 grabó uno de sus temas mas conocidos, Ramona, para la Odeón.

Con la llegada de los nazis al poder las cosas cambiaron. Pronto empezaron a acusarle de pederasta y pervertido. Logró huir a Suiza y Austria,y tuvo que huir de Viena tras la anexión alemana. Se refugió en Praga donde le detuvieron en 1939, inmediatamente fue deportado a Zagreb y Lodz. 

En 1940 fue enviado al campo de concentración de Sachsenhausen,  con el triángulo rosa en su ropa. Le encerraron en las barracas de aislamiento, sobrevivió sólo seis semanas bajo unas condiciones brutales. La versión oficial dice que se había ahorcado en su celda, testigos presenciales hablan de crueles torturas que le llevaron a la muerte (3). Tenía apenas 46 años de edad.

IV RUDOLF BRAZDA, TESTIMONIO HOMOSEXUAL DE LA BARBARIE NAZI

La historia de Rudolf Brazda no difiere mucho de la de  Pierre  Seel, dos  jóvenes que vieron truncadas sus vidas por la barbarie de la intolerancia nazi.

Ambos conocieron el odio y la intolerancia extrema del régimen de Adolf Hítler. Ambos tuvieron que ocultar su condición una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, pues las relaciones homosexuales siguieron prohibidas y perseguidas.

Con solo 20 años vivía abiertamente su homosexualidad. en Sajonia cuando fue detenido por primera vez. Más tarde fue enviado al campo de concentración de Buchenwald. Allí los considerados “sodomitas” eran el escalón más débil, el que mas humillaciones recibía. Pudo sobrevivir.

Al final de la guerra, a diferencia de Pierre, Rudolf pudo llevar una vida relativamente feliz, optó por vivir en el anonimato pero lo pudo hacer junto a su pareja  Edouard Mayer durante 50 años. También fue un apátrida por su condición de suabo (alemán de Hungría). Ambos se pudieron ir a vivir a Alsacia, donde las relaciones homosexuales estaban menos perseguidas y más toleradas.

En el 2008  salió del anonimato con motivo de la inauguración del Monumento a los homosexuales perseguidos por el nazismo. Se creía que ya no quedaban supervivientes. Antes de morir en este mismo año recibió la "Legión de honor" y publicó su biografía (4) “Das Glück  kam immer zu mir. Rudolf  Brazda: DasÜberleben eines Homosexuellen im Dritten Reich («La suerte siempre volvía a mí.Rudolf Brazda: la supervivencia de un homosexual en el Tercer Reich»). El tres de agosto de 2011 fallecía en su hogar mientras dormía, tenía 98 años.

LA PERSECUCIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD EN LA POSGUERRA DE ALEMANIA

La mayoría de supervivientes de los campos de exterminio nazi tuvieron un reconocimiento público y la consideración de víctimas. A los homosexuales y transexuales se les negó.

La mayoría de las leyes represivas utilizadas por el régimen de Hítler fueron eliminadas, salvo el celebre artículo 175 que condenaba la sodomía.  Este  artículo se dejó en manos de los landers que en su mayoría lo mantuvieron.

La Vereinigung der Verfolgten des Naziregimes  (Asociación de  represaliados  nazis) se negó a reconocer a los homosexuales procedentes de campos de concentración, tampoco lo hicieron con los gitanos. Ello significó que se le negaron las indemnizaciones, que no estuvieron en los homenajes o monumentos, que ni siquiera se les citó en Nuremberg. Eran ignorados, perseguidos y estigmatizados, se les consideraba como unos criminales. Tampoco con los reprimidos y asesinados en las comisarías o enviados al frente como carne de cañón.

Así muchos homosexuales que habían sobrevivido al genocidio volvieron a ser presos para acabar de cumplir condenas. El tiempo pasado en los campos de concentración se consideró que era “prisión preventiva” y no se descontó de la sentencia. Muchos tuvieron que ocultar su homosexualidad, otros pudieron huir a Francia donde las leyes eran menos duras. La invisibilidad y la armarización causaron enormes sufrimientos en una población que siguió viviendo atemorizada.

El movimiento asociativo LGTB había sido destruido y arrasado, por el  nazismo. La única revista destinada al público gay se editaba en Suiza (5). Los tímidos intentos para acabar con la prohibición, fueron ignorados o menospreciados, Parlamento y gobierno alegó que Alemania tenía “cosas más importantes que afrontar" (6). Es necesario recordar que en la administración de justicia muchos funcionarios nazis no fueron depurados.

Hasta su despenalización en 1969, la justicia alemana condenó a mas de 60.000 homosexuales, ello significó la destrucción de carreras, huidas al exilio o suicidios. No todos los landers actuaron igual, mientras que en Hamburgo o Berlín apenas hubo condenas, en Hesse o Baviera las sentencias fueron extramadamente duras. Jueces y policías seguían siendo los mismos del régimen anterior y el actual gobierno de la CDU era de tinte muy conservador y homófobo. La entrada de la SPD en el gobierno empezó a suavizar las condenas y a discutirse su eliminación. En 1969 las relaciones sexuales voluntarias entre hombres adultos dejaron de ser delito, sin embargo continuó una discriminación en la edad de consentimiento entre homosexuales (21 años) y heterosexuales (18 años).

En la RDA las cosas fueron distintas, el párrafo 175 fue eliminado, pero se mantuvo la condena a las relaciones sexuales "no naturales". La homosexualidad era considerada contraria a la moral socialista e incluso se la relacionaba con el régimen anterior. Como en otras dictaduras, se utilizaba para desacreditar a los disidentes. En 1968 fue despenalizada y señalada la edad de consentimiento a los 18 años, hasta la fecha se condenaron a 300 hombres por sodomía. La despenalización no significó su reconocimiento como víctimas, ni la legalización de sus publicaciones o asociaciones, sus encuentros debían ser en casas privadas.

(1) Gad Beck. An Underground Life: Memoirs of a Gay Jew in Nazi Berlin

(2) Moi, Pierre Seel, déporté homosexuel"

(3) Gudrun Eussner Ein Denkmal für Paul O'Montis

(4) Alianza Editorial publicó el libro con el título “Rudolf Brazda, Itinerario de un triángulo rosa” Prólogo de Jordi Petit..

(5) Der Kreis - Le Cercle

(6) Herrn, Rainer (1999). Anders bewegt. 100 Jahre Schwulenbewegung in Deutschland 

Experto en historia LGTBI.