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Víctimas de la pobreza y el frío en Madrid: la muerte de un niño de veinte meses en marzo de 1920

Los socialistas se hicieron eco durante las primeras décadas del siglo XX a través de las páginas de El Socialista, especialmente en los inviernos, de las personas que morían en las calles de Madrid, víctimas del frío y el hambre. Este artículo recoge el testimonio terrible sobre una criatura de quince meses muerta a las puertas de la Iglesia de la Santa Cruz a primeros del mes de marzo de 1920:

“Otro suceso tristísimo de los que se suceden con demasiada frecuencia durante el invierno.

A la puerta de una iglesia, la de Santa Cruz, concurrida por gentes adineradas, se recogía por las noches una desgraciada mujer, de veintiséis años, sin domicilio, con una criatura de veinte meses que en brazos de su madre sufría las inclemencias de la intemperie, enferma de raquitismo por la extrema miseria en que se criaba.

Y el desenlace tristísimo sobrevino ayer de madrugada, expirando la criatura pocos momentos después de que la infeliz mendiga advirtiera que su hijo presentaba los síntomas agónicos.

En el Dispensario de urgencia de la plaza Mayor, adonde acudió la infortunada mujer con su hijito, sólo pudieron certificar que la criatura era ya cadáver.

Imposible describir el hondísimo dolor de Manuela Rodríguez, que así se llama la protagonista del suceso, ante el espectáculo del hijo que muere de hambre y del frío en la ciudad fastuosa y ante el desfile de los indiferentes ante el dolor ajeno y los egoístas que lucen su riqueza desafiando a los miserables.

Subleva el ánimo más ponderado que esto ocurre en Madrid, donde los fariseos de la Caridad y enemigos de la Justicia administran cuantiosos fondos obtenidos del juego y otras lacras sociales.

Personajes a lo don Juan de Robres, que escarnecen a los hambrientos suponiendo que mueren de alcoholismo, pretendiendo hacer creer que en Madrid nadie muere de hambre.

Otro crimen más de esta inicua sociedad.”

El Socialista, número 3450, miércoles 3 de marzo de 1920.

1Enfermedad propia de la infancia, producida por la falta de calcio y fósforo y por una mala alimentación, que se caracteriza por deformaciones de los huesos que se doblan con facilidad, y debilidad del estado general.

2Juan de Robres sería el prototipo de las personas avariciosas y explotadoras, que se dedican a hacer caridad sobre las personas a los que con su conducta han contribuido a empobrecer. Nació por el epigrama que compuso el poeta del siglo XVIII Juan de Iriarte:

“El señor don Juan de Robres,

Con caridad sin igual,

hizo este santo hospital,

y también hizo los pobres.”

Hemos consultado el epigrama en el libro de Manuel Martín Sánchez, Seres míticos y personajes fantásticos españoles, Madrid, 2002, página 480.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.