LA ZURDA

Sara Baras se "desnuda" en "Sombras", una declaración de amor a la farruca

  • Escrito por Concha Barrigós.
  • Publicado en Cultura
La bailaora y coreógrafa flamenca Sara Baras durante la presentación del espectáculo con el que conmemora 20 años de carrera, "Sombras" en Madrid este jueves. EFE/ Concha Barrigós La bailaora y coreógrafa flamenca Sara Baras durante la presentación del espectáculo con el que conmemora 20 años de carrera, "Sombras" en Madrid este jueves. EFE/ Concha Barrigós

La farruca es "hablar en silencio", un palo que hasta que Sara Baras se empeñó en hacerlo solo bailaban los hombres, y por eso el espectáculo con el que conmemora 20 años de carrera, "Sombras", lo tiene como eje: "no tiene disfraz, es como estar desnuda", dice a EFE un día antes de arrancar temporada en Madrid.

Lleva 200 representaciones de "Sombras", que estrenó hace dos años en coincidencia con su 20 aniversario en los escenarios, y la idea es estar seis meses en Madrid, en el Teatro Nuevo Apolo, en la que será la decimotercera temporada de su carrera en la capital, en la que ha tenido a lo largo de los años "¡un millón de espectadores!", se asombra feliz.

El espectáculo es "una gran farruca", y de hecho empieza por ella: "me parecía valiente hacerlo así; siempre ha sido un palo más 'para el medio' para cuando ya estás 'calentita' pero aquí según se levanta el telón ya está presente", detalla.

Su propuesta, que debe su nombre más a las sombras que cobijan que a las que asustan, está rodeada de otros palos como las serranas o las alegrías pero también hay otros ritmos, como un vals, o una "fusión" de Cádiz con Nueva York.

En "Sombras", que cuenta con los "garabatos" proyectados del pintor Andrés Mérida, está acompañada a la guitarra por Keko Baldomero, compositor de la música, y Andrés Martinez, y al cante por Rubio de Pruna e Israel Fernández.

La farruca es flamenco de raíz, "por derecho", un cante y un baile tradicionalmente "macho" que Sara Baras (San Fernando, Cádiz, 1971) quiso incorporar a su repertorio cuando solo tenía 18 años: "'¿pero cómo vas a hacer un baile de hombre?', me decían, pero ella estaba "enamorada" de sus hechuras.

"Es elegancia, riesgo, soledad y profundidad. Es no tener ningún disfraz, es como estar desnuda. Es el baile que me marcó y por eso le he dedicado la celebración de mis 20 años de compañía", revela. La farruca es "el riesgo" porque "por mucho que tengas la coreografía, el momento lo marca todo.

Es respiración, es poder hablar en silencio", apostilla. Es un baile que han hecho El Güito, Antonio Gades o Manolete Maya, "un clásico" al que ella le da cuerpo y alma femeninas: "si piensas en lo que hizo Carmen Amaya... Ella marcó un antes y un después y eso de que la fuerza era del hombre y la dulzura de la mujer lo cambió totalmente".

"Antes, el baile de los hombres se caracterizaba por el zapateado y el de la mujer por los brazos y el movimiento de la cabeza, que el hombre mantenía estática. Hoy, los movimientos son iguales y la diferencia la marca el artista", sostiene.

El arte, como la vida, dice "evoluciona" constantemente y aunque beba de la tradición "quiere crecer" y son los artistas "los que dan su personalidad" en cada momento. "Yo tenía 18 años cuando hice por primera vez la farruca y lo hice con muchísimo respeto. Busco el valor, la fuerza, de otra manera.

Cuando eres tan jovencita todo son piruetas y mucha velocidad, pero con la edad lo que importa es que si haces una sea la más bonita", afirma. Este montaje, que ya ha llevado a Estados Unidos (Miami), México, Suiza e Inglaterra (Londres), entre otros países, recorre su propia identidad durante dos horas con la nostalgia de los 20 años transcurridos y la alegría de un futuro que augura "estupendo" y que, a corto plazo, la llevará a actuar viernes, sábados y domingos durante seis meses en el Teatro Nuevo Apolo.

"Vivo en Cádiz porque tengo un hijo de 8 años y quiero que crezca rodeado de familia, con sus abuelos y sus tíos, pero he vivido siempre a caballo entre Cádiz y Madrid. No tengo palabras para agradecer que esta temporada sea la decimotercera que hacemos aquí".

Una compañía privada, recalca, "se lo debe todo" a los espectadores y que "sigan respondiendo" con su asistencia a los espectáculos: es "un regalazo", "un sueño", asegura.

"Mi mejor paso a dos es con el público", añade la artista, que en estos seis meses también acudirá al festival estadounidense de Spoleto, en Charleston, al de Jerez (Cádiz) y luego emprenderá gira por Asia y por Latinoamérica.