LA ZURDA

La familia georgiana de la "niña de la guerra" española sueña con sus raíces

  • Escrito por Misha Vignanski
  • Publicado en Crónicas
La bisnieta de la "niña de la guerra" vasca, Dolores Bilbao, en Tiflis, Georgia. Su bisabuela Dolores Bilbao fue una de los 3.000 niños evacuados a la Unión Soviética durante la guerra civil española (1936-39), salió de España en 1937 con 12 años junto con su hermano mayor Alfredo al que llevaron a Moscú mientras ella era entregada a un orfanato de Tiflis. EFE/ Misha Vignanski La bisnieta de la "niña de la guerra" vasca, Dolores Bilbao, en Tiflis, Georgia. Su bisabuela Dolores Bilbao fue una de los 3.000 niños evacuados a la Unión Soviética durante la guerra civil española (1936-39), salió de España en 1937 con 12 años junto con su hermano mayor Alfredo al que llevaron a Moscú mientras ella era entregada a un orfanato de Tiflis. EFE/ Misha Vignanski

La familia georgiana de la "niña de la guerra" vasca Dolores Bilbao, que tuvo que abandonar España en plena guerra civil, guarda celosamente su recuerdo y sueña con conocer la patria de sus ancestros.

"Sueño con viajar al País Vasco, tierra natal de mi bisabuela, para poner flores en su tumba y conocer a mis parientes", dice a Efe Dolores Bilbao, bisnieta y tocaya de la "niña de la guerra", que falleció hace siete años a la edad de 88 años.

Para entonces la mujer llevaba ya casi tres decenios viviendo en Bilbao, adonde regresó tras la separación de su esposo y la muerte repentina de uno de sus hijos.

DE BILBAO A TIFLIS

La "niña de la guerra", una de los 3.000 pequeños evacuados a la Unión Soviética durante la guerra civil española (1936-39), salió de España en 1937 con 12 años junto con su hermano mayor Alfredo.

Su hermano fue llevado a Moscú, y la niña a un orfanato de Tiflis. Durante la Segunda Guerra Mundial, Dolores trabajó en una fábrica local, construyendo aviones para el Ejército Rojo.

Al igual que muchos otros jóvenes de su edad, la española continuaba sus estudios en una escuela nocturna. Fue precisamente en esa planta, donde Dolores conoció al que sería su marido, Gueorgui Oskanov. Juntos tuvieron dos hijos, Boris y Valentín.

LA VIDA DESPUÉS DE LA GUERRA Y EL REGRESO A CASA

Tras acabar la guerra, la española trabajó en una planta de producción de té en Tiflis. La familia georgiana de Dolores recuerda con mucho orgullo, que la "niña de la guerra" fue una de las mejores en el trabajo y recibió muchos certificados y distinciones por el buen desempeño de sus labores.

En honor a la madre, ambos hijos decidieron llevar su apellido. Tras separarse de su esposo y perder a su hijo Boris, la mujer se reafirmó en su deseo de volver a España.

Algo que finalmente pudo hacer en 1984. Previamente, Dolores hizo algunos viajes a Bilbao para reunirse con sus familiares y preparar su regreso definitivo a las tierras vascas. Su hijo Valentín, quien ahora tiene 73 años, decidió quedarse en Georgia junto a su familia.

"Mi suegra era una persona muy buena y muy honrada", recuerda Nazibrola, la viuda de Boris Bilbao. Dolores solía decir a su familia que los españoles y los georgianos se parecen mucho y les enseñaba a hacer tortilla de patatas.

"Decía que los paisajes en Georgia y el País Vasco son muy parecidos. No en vano, hay estudios que hablan de raíces históricas comunes entre los georgianos y los vascos", asegura Nazibrola, de 72 años. Hoy día, la nuera de Dolores, continúa haciendo tortilla para sus nietos, que se ha convertido en uno de los platos preferidos de los chicos, dice.

LOS DESCENDIENTES, ENAMORADOS DE ESPAÑA

A su vez, el bisnieto de la española, Dachi, reconoce que sus raíces le llevaron a hacerse aficionado del Atlético de Bilbao. Pese a la pasión futbolera, el muchacho decidió dedicarse a la gimnasia artística y una de las paredes de la casa exhibe sus medallas que ganó en diversas competiciones georgianas.

Otra de las paredes de la vivienda es "española", pues la adornan unos platos decorativos con bailarines que la matriarca de la familia trajo de uno de sus primeros viajes a España. Entretanto su bisnieta, que ya tiene 18 años, espera convertirse en directora de cine, carrera que le gustaría realizar en España.

"Mi director favorito es Pedro Almodóvar. En cuanto a los actores, me gustan mucho Antonio Banderas y Penélope Cruz", dice la muchacha y agrega que lleva unos años aprendiendo el español para cumplir algún día su sueño.

Dolores confiesa que conocer España es un deseo que comparten todos los miembros de su familia, porque están convencidos de que el país les transmitirá las mismas "bondad y belleza" que tanto caracterizaba a su bisabuela. EFE.