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Un punkie contra la corte del presidente Torra. Las crónicas del "Procés" de Albert Soler Bufí

Todo esfuerzo patriótico de aliento histórico suele tener su relator y en ocasiones su bardo, su cantor. Qué habría sido por ejemplo del catalanismo sin un Milà i Fontanals que falsificara el pasado medieval catalán en sus escritos; o de la Cruzada franquista sin un José María Pemán que cantara el genocidio fascista en versos llenos de ardiente fervor nacional. Son solo dos ejemplos espigados a beneficio de inventario.

El “procés” secesionista catalán no podía ser menos, y ya ha encontrado la pluma que le hará inmortal por los siglos de los siglos. Las generaciones futuras aprenderán sobre el llamado “procés cap a la independència” gracias a un periodista catalán de provincias llamado Albert Soler Bufí, que escribe columnas vitriólicas en el Diari de Girona y pasa sus ocios en un par de bares de barrio charnego de la que ya es, por derecho propio, la capital de la “Catalunya catalana”, la Girona “rica i plena” que acumula burgueses por metro cuadrado como los perros callejeros acumulan pulgas sobre su piel. Resulta que el hombre es además catalán pata negra, y en sus primeros días como periodista en el diario El Punt tuvo como vecino de mesa de trabajo a un juntaletras que pergeñaba croniquillas sobre las ferias agrícolas locales y otros eventos de similar importancia, llamado Carles Puigdemont. Semejante currículum debería sin duda levantar el entusiasmo hacia la obra de Soler Bufí en los círculos del poder nacionalista burgués catalán, y ustedes perdonen el encadenado de redundancias que acabo de hacer.

Pues ocurre que no, que las crónicas diarias que perpetra Albert Soler Bufí en Diari de Girona despiertan otra clase de sentimientos en esos círculos, que no son precisamente de entusiasmo ni de reconocimiento a su labor. Y es que las columnas que escribe este hombre son dinamita pura, o mejor dicho torpedos disparados contra la línea de flotación del “procés”, sus pompas y sus obras. Y sobre todo contra sus personajes más significativos, a los que moteja con apodos tan poco amables como “Presidentorra” o “Puigdemont el Vivales”, por citar solo a dos de sus víctimas predilectas.

Albert Soler Bufí practica un periodismo punkie y bocazas a lo Tom Wolfe juvenil, salvaje como el “God save the Queen” de los Sex Pistols transmutado en sus catalanas manos en un “La Moreneta proteja a Quim Torra”, que queda plasmado a diario en textos breves preñados de ironía certera y mala leche a raudales, con ese gusto por la carnicería de hombres públicos e instituciones locales que desde siempre ha apasionado a los periodistas de raza del país, los pocos que no frecuentan los pesebres del poder. La escatología política que rezuman las crónicas de Soler Bufí bebe directamente de la tradición panfletaria catalana, entronca con el viejo periodismo republicano federal del siglo XIX y el primer tercio del XX, y aparece siempre bañada en un humor corrosivo, más que ácido, en línea con el que impregnó publicaciones míticas del pasado como L’Esquella de la Torratxa o El Bé Negre.

Cargado con ese bagaje, Soler Bufí se ha convertido por derecho propio en “el caganer” por excelencia del periodismo catalán actual, honor que sobrelleva con el mejor ánimo y cierta inconsciencia natural, según se desprende de su reacción ante una pintada presuntamente anónima que campeó unos días en la entrada del periódico en el que trabaja y que le recomendaba en catalán “vigila tu espalda”, pintada que Albert Soler no dudó en interpretar como una cariñosa recomendación de su médico ante sus muchas horas sentado delante de un ordenador, según escribió en Facebook.

Pues bien, ese material explosivo, esas columnas dinamiteras, aparecen ahora reunidas en un volumen titulado Estàvem cansats de viure bé (1), cuyas presentaciones a lo largo y ancho de la geografía catalana son ya una cadena de gozosas celebraciones festivas en las que se escarnece en público al “procés” y a sus principales protagonistas, sin por ello ofrecerle un gramo de oxígeno a su gemelo y presunto contrario, el españolismo, unionismo o como quiere llamarse al nacionalismo español, esa cosa rancia y carca que andan desempolvando los fascistas de Vox y algunos barones del PSOE.

El libro de Soler Bufí es divertido, irreverente y sobre todo, saludable. Vale la pena leerlo para desengrasar de tanta ridícula e impostada seriedad en un asunto que bien mirado, es sólo, sólo, una inmensa payasada.

(1) Estàvem cansats de viure bé, de Albert Soler Bufí. Editado por Sagesse SL Hay versión en castellano: Nos cansamos de vivir bien.