LA ZURDA

Blom: "En el futuro tendremos que tener en cuenta los derechos de la Naturaleza"

El escritor e historiador alemán Philipp Blom posa durante la presentación de su libro "El motín de la naturaleza" en el que documenta cómo la alteración del clima en la Europa de finales del siglo XVI, con la llegada de una "Pequeña Edad de Hielo", llevó a notables cambios económicos y sociales, lo que le sirve para reflexionar sobre las actuales alteraciones climáticas. EFE/Alejandro García. El escritor e historiador alemán Philipp Blom posa durante la presentación de su libro "El motín de la naturaleza" en el que documenta cómo la alteración del clima en la Europa de finales del siglo XVI, con la llegada de una "Pequeña Edad de Hielo", llevó a notables cambios económicos y sociales, lo que le sirve para reflexionar sobre las actuales alteraciones climáticas. EFE/Alejandro García.

El historiador alemán Philipp Blom, que analiza en "El motín de la naturaleza" los efectos de la Pequeña Edad de Hielo entre 1570 y 1700, ha asegurado que en un futuro próximo los humanos "deberán tener en cuenta los derechos de la Naturaleza".

En su planteamiento, Blom ha dicho este viernes en Barcelona que "los humanos no estamos por encima ni por debajo en la Naturaleza y seguramente el plancton estaría por encima, pero solo podremos sobrevivir si estamos en paz con la Naturaleza".

A pesar de que los científicos no han determinado específicamente las causas de la Pequeña Edad de Hielo, Blom subraya que parece que fueron "causas naturales como la actividad solar y en parte también erupciones volcánicas", pero el actual cambio climático tiene su origen en la actividad humana.

En este punto, muestra una gráfica con la evolución del CO2 en la atmósfera en los últimos 400.000 años, que demuestra que "hasta 1950 siempre había habido cierto cambio climático, pero desde ese año se produce una punta anormal".

A su juicio, un aumento de dos grados de media inducirá "un cambio de sistema" y para ilustrar que se trata de "una amenaza real" invita a imaginar cómo serán "los veranos en Barcelona con siete grados más en verano".

Como parte de la Naturaleza, los humanos somos "un primate más en el sistema, y cuando el clima cambia sólo tenemos tres opciones: adaptarnos, huir o extinguirnos". Aunque algunos historiadores extienden esa Pequeña Edad de Hielo entre los siglos XIV y principios del XIX, Blom quiso centrarse en "El motín de la naturaleza" (Anagrama) en el período 1570-1700, porque fue cuando "los efectos fueron más claros y concretos especialmente en la sociedad europea, de los que se conservan más documentación natural, textos escritos o testimonios artísticos".

Blom describe en su libro que aquel descenso de dos grados en la temperatura desencadenó, como en unas fichas de dominó que caen una tras otra, "congelación de cultivos, no poder enviar productos a otros lugares o una tremenda sequía en España que incluso Cervantes recoge en el Quijote en una escena en la que se produce ataque a una procesión de una virgen María para que llueva, en 1605".

El cambio climático, según el relato de Blom, se produjo al final de la Edad Media, y la primera respuesta fue "moral" al pensar que Dios nos castigaba por nuestros pecados, y la reacción fue "rezar, flagelarnos o quemar brujas", pero paulatinamente fue decayendo el conocimiento eclesiástico y afloraron "magos, alquimistas y las primeras demostraciones empíricas como cuando se introdujo la patata que era más resistente y necesitaba menos sol".

Esos protocientíficos publicaron esas conclusiones en libros en latín y llegaron a la esfera pública que permitió un debate de ideas, que ya no se limitaba a los monjes en los monasterios. "Llegaron otro tipo de compensaciones más allá de los cultivos, como el comercio, con el que llegaron un intercambio de ideas y una nueva ilustración".

Se produjeron "cambios drásticos" cuando los ingleses que practicaban una "agricultura de subsistencia y local" se vieron obligados por las glaciaciones a importar ovejas y para ello necesitaban más prados; expulsaron a los campesinos que trabajaban la tierra, comenzaron a pensar en términos de mercado; y cambió el modelo económico cuando esos campesinos engrosaron la clase urbana.

En las ciudades emergió una clase que "reclamaba el poder político que hasta entonces tenía la iglesia y la aristocracia", y que comenzó a utilizar "argumentos de orden filosófico como plantear la igualdad entre todos, el derecho a una vida mejor, que están en el principio de la Ilustración".

En la situación actual, Blom piensa que "tiene que haber un cambio de modelo" y se muestra esperanzado al recordar que "cuando la Ilustración impulsa en el siglo XVII los Derechos Humanos, al principio se vio como un escándalo y peligroso".

Con el cambio climático, aquellos derechos humanos también van cambiando, añade. "Ahora, los zoólogos creen que los animales tienen derechos; se plantea el derecho de las generaciones futuras; y en Nueva Zelanda se ha producido el caso de un río al que se le ha otorgado el estatus de persona".

Si la Pequeña Edad de Hielo trajo la Ilustración, sorprende, subraya Blom, "cierto oscurantismo" que pregonan los Trump y Bolsonaro del mundo negando el cambio climático. La reacción debe venir, a su juicio, de los jóvenes, pero "no tenemos tiempo para esperar a una nueva generación, pues en 20-30 años todo estará muy mal" y advierte que "el activismo actual es exclusivista y de la clase media burguesa". En su opinión, la activista sueca Greta Thumberg juega "un papel importante en una sociedad mediatizada". EFE.