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Juan C. Martel: "En el Lliure estamos respondiendo a la necesidad de cambio"

Hace poco más de dos meses que se inauguró la primera temporada de Juan Carlos Martel al frente del Teatre Lliure, pero las cifras ya indican que ha logrado atraer público joven, un dato del que está especialmente satisfecho porque significa que "estamos respondiendo a la necesidad de cambio", ha señalado en una entrevista con Efe. EFE/Toni Albir Hace poco más de dos meses que se inauguró la primera temporada de Juan Carlos Martel al frente del Teatre Lliure, pero las cifras ya indican que ha logrado atraer público joven, un dato del que está especialmente satisfecho porque significa que "estamos respondiendo a la necesidad de cambio", ha señalado en una entrevista con Efe. EFE/Toni Albir

Hace poco más de dos meses que se inauguró la primera temporada de Juan Carlos Martel al frente del Teatre Lliure, pero las cifras ya indican que ha logrado atraer público joven, un dato del que está especialmente satisfecho porque significa que "estamos respondiendo a la necesidad de cambio".

La polémica dimisión de Lluís Pasqual del Lliure es un capítulo de la historia del teatro que el nuevo director prefiere no releer para poder "pasar página y dejar que el Lliure tire adelante", pero reconoce que fue una señal y cree que "fue escuchada".

"Las revoluciones pueden ser abruptas o lentas, y la del Lliure ha sido abrupta -ha señalado Martel en una entrevista a Efe-. Hay obras programadas en 2015 que ahora sería difícil que se estrenaran por el tema que tratan, y sólo han pasado cinco años".

En su opinión, este hecho responde al "cambio de era" que está viviendo el mundo y que obliga a las instituciones culturales a "escuchar con atención, para evitar alejarse o elevarse por encima de la sociedad".

"El Lliure no se ha alejado nunca de la sociedad -matiza Martel-, pero quizás no la ha incluido toda", y por eso él quiere "ampliar por los márgenes", con una programación que incluye jóvenes compañías, sin abandonar a los creadores y espectadores que han nacido y crecido con este teatro emblemático durante los últimos 40 años.

"La filosofía del Teatre Lliure siempre ha sido la misma: hacer teatro de arte para todos; pero el concepto 'arte' y el concepto 'todos' se va modificando y requiere un actualización constante", advierte su director, que señala: "Cuando nació el Lliure en 1976 la inmigración era de un 2% en Cataluña y ahora es de 23%, por lo tanto la palabra 'todos' tiene un sentido totalmente diferente".

En su opinión, "ahora están en primera fila temas que hasta hace poco no eran problemas o no se hablaba de ellos, como el cambio climático, el envejecimiento de la población, el feminismo o la digitalización".

Ampliar el público y la temática por los márgenes "es un riesgo", reconoce, aunque sorprendentemente durante estos dos primeros meses el Lliure se ha mantenido en la altísima cifra de un 80,5% de ocupación.

"Estoy contento porque he puesto en marcha todas las líneas de programación que anuncié y las cifras de público son buenas, pero sé que habrá que redefinir cosas e intuyo que la actividad del Lliure se reducirá", ha avanzado.

En este sentido, ha lamentado la falta de voluntad política de los gobiernos, que se refleja en unos presupuestos que arrinconan a la cultura y que demuestran que "no quieren darse cuenta de que la cultura debería ser considerada un bien de primera necesidad".

"Está demostrado que la cultura tiene efectos positivos incluso para la salud, ya no hablo del espíritu humano o de intangibles, sino a nivel físico", asegura.

Sin embargo, el Teatre Lliure sobrevive con un presupuesto insuficiente, según Juan Carlos Martel, que no confía en que las cosas cambien a corto plazo, "en vista de la dirección que está tomando la economía".

Por ello, el director pone mucho empeño en la función educativa del teatro y se esfuerza en programar obras que puedan resultar interesantes para niños y adolescentes, porque "la sociedad tiene que ser consciente de la importancia de la cultura para reclamarla a los políticos".

"Lo que no vale es que nos digan que no hay dinero, porque dinero hay, lo que pasa es que algunos tienen mucho y muchos tienen poco", denuncia.

"Invertir en cultura no es caro, lo que es caro es no hacerlo, y es una pena ver como estamos perdiendo comba a nivel internacional frente a países como Portugal o Grecia, que están viajando por todo el mundo con sus creaciones", ha concluido el director del Lliure.