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Caixaforum propone un viaje por el lujo de las culturas de Oriente Próximo


Una de las piezas que forman parte de la exposición. EFE 	   Una de las piezas que forman parte de la exposición. EFE

Caixaforum Barcelona propone un viaje por el lujo en las culturas antiguas de Oriente Próximo en la exposición "Lujo. De los asirios a Alejandro Magno", que muestra más de 200 objetos procedentes de los fondos del British Museum.

Marfiles, joyas, relieves, vidrio, oro y metales de todas las partes del antiguo Oriente Próximo muestran "la importancia del lujo en las relaciones de comercio y poder de las antiguas civilizaciones", ha explicado este jueves la comisaria de la exposición, Alexandra Fletcher, conservadora del departamento de Oriente Próximo del museo británico.

El recorrido expositivo repasa la producción, variedad y valor de esos objetos preciados, desde el 900 hasta el 300 aC, "una época sin precedentes en el desarrollo de objetos suntuosos", ha remarcado la comisaria, y en la que la opulencia definió el poder económico y político de los antiguos imperios asirio, babilónico, aqueménida, fenicio y persa hasta la Macedonia de Alejandro Magno.

El ámbito geográfico en que se movió este mundo era amplio, desde España hasta la India, y la estabilidad política y económica fue crucial para la producción de artículos de lujo. La extraordinaria riqueza del Imperio aqueménida resultó ser un trofeo irresistible para Alejandro Magno, cuyas campañas militares aumentaron significativamente la cantidad de oro en circulación en las zonas occidentales de su imperio, y llevaron la cultura y el arte griegos por todo Oriente Próximo.

Entre los objetos exhibidos destacan los relieves de pared del famoso palacio de Nínive, así como las piezas y miniaturas procedentes del tesoro del Oxus, el tesoro mejor conocido de objetos de oro y plata de la antigua Persia.

Comienza la exposición con el Imperio asirio, fundado al norte del actual Irak, cuyos almacenes reales se llenaron de grandes cantidades de tesoros fruto "del pillaje de la guerra y de las demandas de bienes como tributos".

Ilustran el pillaje un relieve de pared del Palacio norte de Nínive (645-635 aC), construido por uno de los grandes reyes asirios, Asurbánipal, que reproduce una escena de la conquista de la ciudad elamita de Hamanu (al sur del actual Irán).

En un obelisco de Nimrud (Iraq) (873-859 aC) se observa cómo representantes de Siria y las regiones vecinas llevan tributos al rey de Asiria; y una piedra del umbral de la entrada de la sala del trono del rey Asurbánipal permite entrever la suntuosa decoración de los palacios de Nínive, adonde el imperio asirio trasladó su capital.

Los objetos relacionados con la guerra se transformaron en símbolos de estatus gracias a los materiales utilizados, la decoración elaborada o su compleja fabricación. Una placa de oro escita (500-400 aC) de Tayikistán que representa la cabeza de un pájaro decoraba una funda de cuero de gran categoría que servía para guardar un arco y flechas.

Entre las piezas más curiosas de la exposición figuran dos monedas de electro, una mezcla de oro y plata, del reino de Lidia (al oeste de la actual Turquía), "de las primeras monedas acuñadas del mundo, datadas sobre el 650 aC, que "permitían a comerciantes como los fenicios confiar más en la cantidad de metal que recibían y agilizaban las transacciones comerciales".

La producción de productos para la élite favoreció la aparición de nuevos mercados de falsificaciones e imitaciones; y a su vez el mobiliario, la ropa y los estilos decorativos también se imitaban en materiales más económicos a fin de abastecer a un mercado muy amplio que no se podía permitir artículos de lujo.

Aunque raramente han llegado a nuestros días joyas, cosméticos y espejos, se conoce la 'coquetería' de nuestros antepasados a través de las representaciones en esculturas y textos, que ayudan a visualizar, por ejemplo, los tejidos opulentos por los que la isla de Chipre era conocida, o por los magníficos recipientes que se elaboraban para contener maquillajes y perfumes.

Al final de la exposición se puede contemplar una copa para beber con cabeza de toro (320-310 aC), confeccionada en un momento en el que a pesar del predominio creciente del arte y estilo griegos en todo el antiguo imperio de Alejandro se conservaron ecos de culturas más antiguas.

Tras su paso por Barcelona, donde se exhibirá hasta el próximo 11 de agosto, la exposición viajará a Caixaforum Madrid.