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El escritor Andrés Barba considera que el humor "no debería tener límites"

El escritor y finalista del premio Herralde por su obra "La hermana de Katia" (2001) Andrés Barba, posa antes la rueda de prensa que ha ofrecido hoy, con motivo de su participación en los "Martes Literarios" y en el curso "Taller de reflexión y debate. Ante la risa de los demás. Humor, pensamiento cínico y poder", dentro de la programación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. EFE El escritor y finalista del premio Herralde por su obra "La hermana de Katia" (2001) Andrés Barba, posa antes la rueda de prensa que ha ofrecido hoy, con motivo de su participación en los "Martes Literarios" y en el curso "Taller de reflexión y debate. Ante la risa de los demás. Humor, pensamiento cínico y poder", dentro de la programación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. EFE

El escritor madrileño Andrés Barba ha afirmado hoy que el humor "no debería tener límites" porque considera que determinarlos en abstracto y sin un contexto resulta "imposible".

Así lo ha explicado en una rueda de prensa previa a su intervención en el curso del "Taller de reflexión y debate. Ante la risa de los demás. Humor, pensamiento cínico y poder" y en el ciclo de los "Martes Literarios" que se celebran en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Para Barba, las herramientas del humor siguen siendo "las mismas que las del origen", pero lo que sí ha ido "modificándose" son la formación de los géneros narrativos, que ocupan los espacios "vacantes" en cada sociedad.

El autor de "Las manos pequeñas" ha condicionado la evolución del humor a una de las funciones elementales de la risa como es la "cohesión" de la comunidad.

"Siempre que nos reímos, nos estamos riendo con nuestro tiempo, con nuestro país, con nuestra cultura, con nuestra religión, con nuestro sistema de valores morales", aunque estemos encerrados en nuestra habitación", ha señalado.

Barba ha dicho que su opinión de un humor sin límites le posiciona del lado de Diógenes, frente a los filósofos clásicos.

Aristóteles, Platón o Kant, según ha explicado, consideraban que un humor sin límites podría tomar la forma de una "agresión" y que, por tanto, pondría en peligro la supervivencia y consistencia del sistema democrático.

Para el autor madrileño, la sociedad siempre se ríe "colectivamente", tiene un efecto "excluyente" hacia otros y que también provoca la aparición de ideas.

Sin embargo, cuando se entra en el terreno de lo sentimental "se acaba la risa" y considera que defender los argumentos sentimentalmente, donde ha puesto de ejemplo a los nacionalismos, es una forma de hacerlos "inexpugnables".