LA ZURDA

Sanchís Sinisterra vuelve a "rescatar del olvido a los vencidos"

El dramaturgo y Premio Nacional de Teatro José Sanchis Sinisterra. EFE/Archivo El dramaturgo y Premio Nacional de Teatro José Sanchis Sinisterra. EFE/Archivo

José Sanchís Sinisterra, uno de los autores vivos más conocidos, y reconocidos, del teatro español, vuelve a dar voz "a los que fueron silenciados" en "El lugar donde rezan las putas o Que lo dicho sea", obra que el valenciano llevará al Teatro Español de Madrid del 15 de marzo al 15 de abril.

El autor de "Ay, Carmela", entre otro medio centenar de obras, ha dicho hoy en una rueda de prensa a la que ha comparecido junto a la pareja de actores que ponen en escena su texto, Paula Iwasaki y Guillermo Serrano, que siempre ha sentido la necesidad de "rescatar del olvido a los vencidos".

"Es una deuda que he intentado pagar desde el punto de vista dramatúrgico en varias obras, pero en ésta gravita el pensamiento de Walter Benjamin, en el sentido de que tenemos una deuda con nuestros abuelos, con nuestros antepasados, en la medida en la que son voces que fueron silenciadas por esa Historia que parecía la única posible", ha dicho.

Explica Sanchís Sinisterra (Valencia, 1940) que "El lugar donde rezan las putas..." es "un poco una vuelta a 'Ñaque o De piojos y actores' (1980) y 'Ay, Carmela' (1987)".

Así, ha explicado, la obra gira en torno al intento de un par de cómicos que ensayan, en un local cedido por un tío de la protagonista en un barrio de mala muerte, distintos hitos históricos, sin acabar de decidir cuál es el que más les conviene sacar adelante.

Ellos, explica Sinisterra, "plantean la temática de cómo el teatro puede constituirse en un receptáculo de la memoria y permitir que, a partir de lo que pudo ser y no fue, la mente del espectador imagine otras alternativas".

Los actores "deben imaginar un futuro que no ocurrió", con propuestas que van "del mundo helenístico y de cómo su enorme cultura fue arrasada por el cristianismo triunfante a la Guerra Mundial, o la Guerra Civil".

El autor responde que se ha cuestionado qué teatro se debe hacer en este "aciago" siglo XXI, si "puro entretenimiento, que aumente todavía más la modorra política de nuestra sociedad consumista y cibermema, u obras de denuncia políticamente correcta, que ilustren la actualidad", y ha concluido que "no es fácil distinguir".

"Creo que se está produciendo una mutación antropológica de la que nuestros nietos van a ser víctimas, si no lo son ya, en la medida en que el hombre está perdiendo las cualidades de primate superior", ironiza el dramaturgo.

Comenta que la obra le nació con las caras y las voces de Iwasaki y Serrano, a los que vio representar "Ay, Carmela" en las ruinas de Belchite, donde fue escrita la obra.

Vio a "estos piojos saltarines" -el mejor piropo que puede lanzar el escritor a un actor- y le parecieron llenos de "sencillez, sinceridad y honestidad", y, aunque no es muy habitual en su forma de trabajar, escribió para ellos una "auténtica lotería", reconocen los actores, "enamorados" de la modernidad del texto y de la jovialidad del septuagenario autor.

"Toda mi vida he peleado contra los directores y directoras supercreativos que imponen su punto de vista en todos los ámbitos de la representación", ha reflexionado el autor, para quien el teatro es el fruto de la creatividad de distintas personas, "ordenada y equilibrada".

"El director -opina- tendría que ser un armonizador de las distintas creatividades y no alguien con una imagen propia sobre la obra de otro.

Una de las cosas que hay que rescatar del teatro es su naturaleza de ser un trabajo colectivo", ha zanjado.

Sanchís Sinisterra es uno de los creadores dramáticos más premiados de España y Latinoamérica, a donde sigue viajando a pesar de su "tercer aviso", bromea el dramaturgo, respecto al infarto que sufrió hace un par de años y que le ha hecho rebajar "un poco" su actividad.

El espectáculo, que forma parte del ciclo "3D Dramaturgos vivos" del Teatro Español, girará por España para recalar después en el Teatro Beckett de Barcelona.