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La gran colección de Kahnweiler, marchante de Picasso, se expone en Barcelona


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Obras maestras de Braque, Juan Gris y Klee, entre otros muchos grandes creadores, conforman el recorrido de la exposición que el Museo Picasso dedica a uno de los más importantes marchantes del siglo XX, Daniel-Henry Kahnweiler, y que se cierra con dos salas espléndidas dedicadas a Picasso, del que fue galerista y amigo.

La muestra, que se podrá ver en Barcelona entre el 2 de diciembre de 2022 y el 19 de marzo de 2023, "es una de las más extensas que ha organizado en los últimos años el Museo Picasso", según ha afirmado este miércoles su director, Emmanuel Guigon.

Más de 150 obras y 125 documentos conforman el recorrido que ocupa dos plantas del Museo y que se nutre principalmente de las 165 piezas, entre pinturas, esculturas y libros, que ha prestado para la ocasión el Centro Pompidou de París.

"Quiero subrayar la excepcionalidad de esta exposición -ha señalado a EFE la comisaria de la exposición, Brigitte Leal-, no solo por la cantidad de obras prestadas, sino también porque es la primera vez que la colección que donó la familia de Kahnweiler al Pompidou se muestra junto a las del Museo Picasso y de otras colecciones que ayudan a explicar la relación del marchante con Barcelona".

Kahnweiler conoció a Picasso en París en 1907, cuando el artista malagueño tenía 26 años y el marchante alemán tenía 23 y acababa de abrir una minúscula galería.

En este espacio nació el cubismo, cuando un crítico que acudió a la muestra de George Braque que organizó Kahnweiler calificó de "pequeños cubos" los paisajes de sus pinturas.

"Kahnweiler fue un gran experto en arte que supo ver lo que iba a ser importante en el futuro", ha comentado en rueda de prensa el teniente de alcalde de Ayuntamiento de Barcelona Jordi Martí.

En las primeras salas de la exposición se aprecia este espíritu visionario de Kahnweiler, con obras de Braque, Juan Gris, Henri Laurens, Paul Klee, Fernand Léger, Gaton Luois Roux y André Masson.

"Además de una personas muy culta, Kahnweiler era un humanista y un defensor del arte y de la libertad, que estableció una relación con los artistas que iba más allá de la relación comercial habitual entre un creador y su marchante", ha añadido Leal.

Un vínculo que se aprecia en los retratos que varios artistas, entre ellos Picasso, hicieron de él y de su mujer y en las fotografías que se muestran en Barcelona.

Según Leal, la "fe en los hombres y en la civilización que siempre tuvo Kahnweiler le animó a seguir trabajando a favor del arte durante toda su vida, a pesar de que lo perdió todo en las dos guerras mundiales por su condición de judío y alemán".

Tras la Primera Guerra Mundial, las piezas de la primera galería le fueron confiscadas y en 1940 fue desposeído de todos sus bienes.

"En cuanto pudo volvió a comprar las obras -ha explicado Leal- y las que se pueden ver en Barcelona son las que tenía en su casa, las que más quería".

Kahnweiler coleccionó piezas de muchos grandes artistas, pero para él Picasso fue "el gran choque de su vida" y estaba por encima de todo, según Leal.

De ahí que las dos últimas salas de la exposición estén dedicadas en exclusiva a Picasso, con grandes obras como "Las Meninas" o "Mujer desnuda estirada".

La muestra también se detiene en otros aspectos de la relación de Kahnweiler con Barcelona, como su estrecha relación con la Sala Gaspar de Barcelona, sin la cual no hubiera sido posible que la obra de Picasso se pudiera ver en España en plena dictadura franquista, y su interés por el escultor Manolo Hugué y el pintor Josep de Togores, a los que apadrinó, como se aprecia en la exposición.

Completan la muestra, que forma parte de los actos de conmemoración del cincuenta aniversario de la muerte de Picasso, decenas de libros, reflejo de la faceta de editor de este hombre poliédrico.

 

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