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Una exposición muestra los lazos entre Miró y el arte tradicional japonés

Una visitante observa la obra de Joan Miró "Retrato de Enric Cristòfol Ricart", de 1917, en la Fundació Miró de Barcelona, que hoy ha presentado la exposición "Ito Shinsui. Tradición y modernidad". EFE Una visitante observa la obra de Joan Miró "Retrato de Enric Cristòfol Ricart", de 1917, en la Fundació Miró de Barcelona, que hoy ha presentado la exposición "Ito Shinsui. Tradición y modernidad". EFE

Sesenta grabados en madera del célebre pintor japonés Ito Shinsui y el cuadro de Miró "Retrato de Enric Cristòfol Ricart" componen la exposición "Ito Shinsui. Tradición y modernidad" que profundiza en los lazos entre el pintor catalán y el arte tradicional japonés.

La Fundación Joan Miró de Barcelona, donde se expondrán las piezas del 1 de marzo al 20 de mayo, ha pedido para la ocasión al MOMA una de las primeras obras de Miró en la que se aprecia su admiración por "el arte, el pensamiento y los procesos de creación tradicionales japoneses", según ha señalado hoy el director de la Fundación Miró, Marko Daniel.

Esta obra es un retrato de Enric Cristòfol Ricart realizado en 1917, con una imagen japonesa de fondo que es un "estampado sencillo de tres o cuatro planchas que Miró enganchó en el cuadro a modo de collage". "El interés de Miró por el arte japonés empezó muy pronto y se prolongó a lo largo de su carrera de una manera muy profunda", ha añadido el director.

Su aprecio por los grabados tradicionales japoneses le llevó a interesarse por las técnicas en madera que habían sido desdeñadas en el siglo XIX, durante la occidentalización de Japón, y que volvieron a recuperarse en el siglo XX.

Ito Shinsui fue uno de los principales responsables de este resurgimiento, al frente de la corriente de arte gráfico shin hanga. Su nieta, Akiko Katsuta, ha comisariado la muestra que se inaugura hoy en la sala octogonal de la Fundació Joan Miró y que reúne algunos de los mejores grabados producidos por el artista entre 1916 y 1964.

El retrato femenino y los paisajes idílicos son los temas centrales de este autor, que "se esforzó en dar a conocer a la tradición a las nuevas generaciones", según Akiko Katsuta. La exposición "Ito Shinsui.

Tradición y modernidad" incluye un vídeo en el que se pueden apreciar las diferentes fases del delicado y meticuloso proceso de la estampación tradicional japonesa.

Entre los grabados expuestos hay retratos de mujeres ataviadas a la manera de las cortesanas de la época feudal, pero Ito Shinsui también utiliza las técnicas antiguas para representar a mujeres del siglo XX.

"El arte de Ito Shinsui es una revisión de la tradición. Retoma el detallismo de la forma tradicional de trabajar, pero varía los temas y cuenta con nuevos pigmentos venidos de Occidente, porque el intercambio cultural viajó en las dos direcciones", ha aclarado el director de la Fundación.

Entre las piezas expuestas destaca su obra de debut "Delante del espejo" (1928), considerada como una de las mejores y más populares, o la icónica "El cabello" (1952), encargada por el gobierno japonés para conmemorar la concesión al artista del título de Preservador de las Propiedades Culturales Inmateriales.

El director de la Fundación Miró ha subrayado la importancia de contar con estas piezas en una de las salas del museo, porque permite entender mejor "la influencia del arte japonés en Miró, que no se limitó al aspecto estético". "Miró se interesó por la meditación, por el budismo zen y por la relación entre el gesto y el artista.

Estudió las técnicas de caligrafía japonesa en las que el artista tiene que estar preparado para hacer el gesto y, una vez hecho, no se puede modificar", ha añadido. En este sentido, se ha referido a la meditación y el proceso de respiración que Miró realizaba antes de enfrentarse al lienzo en ciertas etapas de su carrera.

"El tríptico 'Pintura sobre fondo blanco' en el que una línea negra cruza el fondo blanco es una buena muestra", ha concluido