José María Agüera Lorente

Catedrático de filosofía de bachillerato y licenciado en comunicación audiovisual.

Greta Thunberg en catamarán o la conciencia del límite

«Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos. Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra.» (Carta del jefe indio Seattle al presidente  Franklin Pierce de los EEUU de Norteamérica, 1854)

«Humo de las fábricas. Pero tras el humo se adivinan algunas cosas más: labradores, carpinteros, talleres, minas, trenes, capital, dirección, trabajo… Todos intentando dar el mordisco más grande a la manzana. Y hace tiempo que me pregunto ¿cuántos mordiscos resiste una manzana?» (State of the Union, película de Frank Capra de 1948)

Disrupción tecnológica y flexibilización del trabajo

«Por muy poderosa que sea nuestra tecnología y muy complejas nuestras empresas, puede que al final el rasgo más característico del mundo laboral moderno sea interno, y consista en un aspecto de nuestra mente: la creencia ampliamente extendida de que el trabajo debería hacernos felices». (Alain De Bottom: Miserias y esplendores del trabajo)

De injusticia, bancos e hipotecas

«El crédito –decía siempre mi padre– es el primer paso hacia las deudas, es el principio de la vuelta a la esclavitud.» (Malcolm X)

Atmósfera moral

«Nuestra alma obra ciertas cosas, pero padece ciertas otras; a saber: en cuanto tiene ideas adecuadas obra necesariamente ciertas cosas, y en cuanto tiene ideas inadecuadas padece necesariamente ciertas otras.» (Baruch de Spinoza: Ética, 3, proposición I)

Democracia romántica, democracia ilustrada

«Si el estado democrático renuncia al sostenimiento de una legalidad igualadora los débiles se quedan a merced de los fuertes y los bárbaros o los brutos o los corruptos prevalecen sobre las personas honradas, las personas que por ser pacíficas carecen de recursos o de agresividad para defenderse por su cuenta.» (Antonio Muñoz Molina: Todo lo que era sólido).

La escuela en el limbo

Henos aquí un curso más ante un panorama de incertidumbre con perspectiva de prolongarse por tiempo indefinido a la espera de ese pretendido pacto de estado por la educación. Ya lo padecimos el pasado año académico, cuando de la caja de Pandora de la última ley educativa parida por el ministro Wert sin consenso, la LOMCE (Ley orgánica de mejora de la calidad de la educación... ¿Sarcasmo involuntario?), salieron todos los males concretos derivados de la politización de una institución fundamental en todo Estado democrático y de derecho, por cuanto tiene entre sus funciones la de corregir desigualdades y, por ende, contribuir de modo primordial a la convergencia social. El curso pasado los profesores, alumnado y familias no supimos hasta bien superada la mitad de su duración qué se iba a hacer con la dichosa PEBAU (prueba de evaluación del bachillerato y acceso a la universidad) diseñada, en principio, de acuerdo con el marco de la LOMCE, como instrumento de estandarización de la educación de masas no declarado como tal; se trata de asegurarse el control político del mecanismo de ingeniería social seguramente más potente.