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Roman Echaniz

Román Echaniz Carasusan es politólogo de formación, especializado en Seguridad Ciudadana y Política Anti Terrorista.

Francia y la reconquista del departamento 93

El jueves 24 de octubre de 2005, Ziad Benna y Banou Traeré, que huían de la policía, murieron electrocutados tras trepar a una subestación eléctrica en Clichy-sous-Bois en el departamento número 93 de Saint-Denis. El 27 de octubre se iniciaron los disturbios. Estos se extendieron por toda Francia, y se caracterizaron por el incendio de coches, dotaciones públicas y ataques a la policía. Jamás en Francia se había visto una ola de violencia de esas características, tan solo superada a día de hoy por la de los chalecos amarillos.

La difícil tarea de los antidisturbios

La desobediencia civil no violenta tiene por objeto enfrentar al sistema a sus propias contradicciones al imposibilitar ejercerla autoridad publica de manera efectiva, abocando al poder al uso de la violencia. El desobediente adopta una actitud pasiva ante la violencia, que sin responder la misma, asume las consecuencias de la desobediencia. La autoridad queda deslegitimada al pretender imponerse por una violencia ciega que torna contraproducente. La desobediencia civil no violenta tiene un alto coste humano, que se compensa con una gran legitimidad para la causa y amplios recursos propagandísticos. Ahora bien, nada de esto ha sucedido en Cataluña.

Un tsunami de irresponsabilidad

Dice la Sentencia del Tribunal Supremo, que, sin bien queda probado que durante el otoño de 2017 se registraron en Cataluña "indiscutibles episodios de violencia", estos episodios no bastan para condenar a los líderes independentistas pues esta tiene que “instrumental, funcional, preordenada de forma directa, sin pasos intermedios, a los fines que animan la acción de los rebeldes". Tras la publicación de la sentencia, Carles Puigdemont advirtió que esta, “tendrá consecuencias”, no solo para “quienes defienden la independencia de Cataluña, sino para todos los ciudadanos.”

El caso Bienzobas y la reconciliación

Rafael tenía 43 años y era natural de Bilbao. Residía con sus padres en el barrio de Neguri de Algorta. Estaba en paro y tenía por costumbre acudir los fines de semana a la cafetería Gwendolyne de Getxo donde tomaba café mientras leía la prensa. En torno a las 11:30 horas del 10 de junio de 1990, Rafael se encontraba desayunando al fondo de la cafetería como otros tantos días. Jon entro a la cafetería junto a otro individuo. Rafael fue asesinado de un tiro en la cabeza. Apenas 15 días más tarde, el diario Egin publicó un comunicado ETA, en el que calificaba de "error" el asesinato de Rafael. El propio diario Egin resaltaba un párrafo del comunicado "Reiteramos, pues, ante nuestro Pueblo y muy en particular ante los familiares y allegados de la víctima nuestra más seria y sincera autocrítica por esta equivocación y error irreparables".

Yihadistas y Supremacistas: los enemigos íntimos

Un hombre armado y vestido de comando ha matado este miércoles a mediodía a dos personas cerca de una sinagoga en la que intentó irrumpir. Al no poder hacerlo asesinó a una viandante cerca del cementerio adyacente a la sinagoga y a un hombre en un restaurante de comida turca. El atentado fue grabado por el propio autor.

Atentado en París, fallo en la prevención

El día 3 de octubre, Mickaël H, de 45 años, recién convertido al islam, de origen antillano, casado y con dos hijos, funcionario administrativo desde el 2003 dedicado a labores informáticas en la Dirección de Inteligencia de la Prefectura de Policía (DR-PP) situada cerca de la Catedral de Notre Dame hirió de muerte a dos agentes de policía y a un funcionario administrativo de la Dirección de Inteligencia del Prefectura en dos oficinas de la primera planta del edificio. Luego atacó a dos mujeres en una escalera: una agente de policía y otra empleada de recursos humanos. Para ello utilizó un chuchillo cuyas características lo hicieron pasar inadvertido en los arcos de seguridad.  

Moncloa podría activar la Ley de Seguridad Nacional en Catalunya

Este martes los procesistas han llamado a responder al posible fallo del Tribunal Supremo "de manera masiva desde la lucha no violenta y la desobediencia civil”. Esta suerte de unidad de acción ha tenido su escenificación con la lectura de un comunicado por parte de representantes de Junts per Catalunya, ERC, CUP, ANC y Òmnium Cultural han posado en los jardines de la Sedeta de Barcelona.