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Poetas

Poema a Miguel Hernández

Evoco relicarios de luz junto a tu nombre

de humilde piel pataleada y sola;

de niño cabrero que una fría noche de Reyes

llorabas la injusticia de tus abarcas desiertas;

de padre y esposo enamorado que

Una firme determinación

Llegó el día en que decidimos visitar a los moradores

de las casas que encontráramos en nuestro camino,

pero en ninguna nos abrieron para recibirnos.

 

Qué erial de afectos y de respuestas hacia

Mejor será que nunca lo olvides

Un viento imperfecto ha movido nuestra vida

y la ha llenado de una melancolía tonta.

Y es que creíamos que no encontraríamos

nuestro lugar, pero afortunadamente lo tenemos.

 

Un final que se repite

Por distintas razones reducimos los límites

de nuestras ambiciones y les ponemos fronteras

de las que siempre acabamos arrepentidos,

aunque las defendamos con firmeza.

 

Pantomima

Que todo se moviera dibujando el silencio,

celebrándolo

al convencerse heridas las palabras,

cuando el ancho equipaje

y el suicida en las hoces.

Equipaje sin lastre

Avanzo por este vivir incierto

que ante todo es resistencia,

por este agridulce itinerario,

cuyo firme recorro transparente

con el peso de los años a la fuga.

En la alta ausencia

Si te entrego mis ojos con la mirada baja

verás tu soledad,

tu insuficiente pompa,

la abdicación absurda de reflejarte muerto.

 

Mi patria

Mi patria es una tierra surcada

por voluntades de concordia

en la que no madura la ira,

donde no acechan escollos amargos

ni los vientos que sostienen la angustia.

Hoplitas bajo el sol

Tantas veces los años,

ni siquiera ambiciosos,

llevándonos a Persias imposibles.

 

Qué duro ser consciente

Tortuga de acuario

La metódica tortuga del acuario

tiene cara de poeta escarmentado.

Al igual que los sabios rasos prefiere

vivir con los pies en el agua.

Y relamerse con ese don escaso

Fuera y dentro

Fuera madrugo,

rindo mi mejor ley

a los horarios

por si acaso mi nombre

no acertara a burlarse de sí mismo.

Contigo a mi lado

Contigo siempre a mi lado

protegiéndome de los días amargos

de soledad y melancolía

entrando en mi habitación sombría

en las noches silenciosas de la duda

Poesía adrede

La poesía que deslizo adrede y a deshoras

es una voz sin pretensiones.

Un cántico indócil y algo acentuado.

No sé si pertinente, aunque practica

sus pesquisas y tanteos para especular

Viajada noche

Viajada noche,

concluye el solo reino,

la altura que no sabe y nada ostenta,

la abdicación del cóndor.

Cuando viajar es derruir un templo oscuro

Mentira de saldo

Hojeo los periódicos a golpe de ratón,

paso los ojos por negros titulares

de inexistente tinta negra

que esconden la bola de trileros,

que engañan diciendo que dicen la verdad.

Envejecer

Sentir las fuerzas decaer

ver a los amigos fallecer

irte quedando solo

economizando energía cada día

las espalda cada vez más dolorida

Indicios

La quietud callada que se extiende

entre los vericuetos de estas cárcavas

adopta una posición reveladora,

para ofrecer como presente una respuesta

a tantos seres industriales,

mi madre

Clavado en las dentaduras del odio,

con las entrañas al aire libre por un golpe de viento,

amo la vida,

esa rareza,

amo ese error biológico.

En silencio

Sueño con el futuro en silencio

como un verso dulce

como un canto íntimo

que rozan mi alma como plumajes

verso donde el sentido fluido se libera

Fuenfría

Aferrado a la tierra,

a este entorno protector,

donde los pinos se alzan firmes,

casi férreos,

donde zarzas y helechos surgen

Los príncipes azules

Los príncipes azules

no quieren primeros planos.

Están hechos para ser vistos de lejos,

galopando en sus corceles,

con sus cabellos al viento.

El vacio

El vacío de levantarse

sin nada

horizonte perdido

frustrada la búsqueda

de la esperanza.

Arena y hielo

Arena y hielo.

Siempre la dualidad que en mi pervive.

Arriesgada y calculando siempre

a uno y otro lado del espejo.

Querer sin poder,