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EL PERIÓDICO
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Poetas

Las tardes de Enero

Va cayendo la noche: La bruma

ha bajado a los montes el cielo:

Una lluvia menuda y monótona

humedece los árboles secos.

El rumor de sus gotas penetra

Cuando por el duro invierno

Cuando por el duro invierno que tristemente vuelve

La nieve con sus largos copos cae, blanqueando el techo,

Permita que el gemido del tiempo la enfrente.

Por nuestros numerosos haces, ¡devuélvame la estrecha chimenea!

El andamio

El cáñamo crujió. La angosta tabla

describió un arco horrible allá en la altura;

chocó el cuerpo de un hombre contra el muro,

oyóse un grito de mortal angustia,

y un cubo, dos pinceles y un obrero

cayeron á la par en la vía pública.

Canto del hombre libre

«Si alguno de los que me siguen no aborrece á su padre y madre y á la mujer y á los hijos y á los hermanos y hermanas, no puede ser mi discípulo.» (Ev. de San Lucas, cap. xiv, versículo 26.)

Sobre pies de barro

Luego, casi lista


y habiendo conseguido una figura esbelta,


en mitad de la danza, se desplomó


una pareja,


cayó hecha añicos.



El ingenuo de Borges

Cada aurora -nos dicen- maquina maravillas

capaces de torcer la más terca fortuna;

hay pisadas humanas que han medido la luna

y el insomnio devasta los años y las millas.

 

Invierno

Suaves nubes surcan el horizonte,

el invierno se despide de los robles,

sombras lúcidas

entre los ciruelos verdes.

La rosa enferma

Estás enferma, ¡oh rosa!


El gusano invisible,


que vuela, por la noche,


en el aullar del viento,


descubrió tu lecho


La vida sencilla

Llamar al pan y que aparezca

sobre el mantel el pan de cada día;

darle al sudor lo suyo y darle al sueño

y al breve paraíso y al infierno

y al cuerpo y al minuto lo que piden;

Aún siento tu pulso

Aún siento tu pulso.

Aún vibra en mí.

Sigue empujando mis latidos.

Lo siento y siento que lo sientes.

Lo hago entre el ruido ensordecedor de nuestros locos días

A mi madre

Frente al espejo y el sol, los ojos de mi madre,

su verde intenso,

su risa alegre.

 

Recuerdo en noviembre

Qué ternura tan suave hay en esta tarde de otoño.

El suelo forrado de un oro de hojas,

y suspiros lejanos que vienen,

a través de los árboles altos que lloran.

 

Momentos

Entre tú y yo, el alma a un paso.

Reflejos suaves de color entre los dos.

Instante profundo, claro, tangible,

de algo a nuestro alcance.

Colores, confusión, duda, tristeza,

o ¿acaso amor?

Hoy

Desde el viejo sillón, inquieta,

mira imágenes en color

que tornan a blanco y negro.

¡Hija! -grita desolada-

¡Huye! De nuevo cabalgan.

La tarde

La tarde se ha marchado envejecida,

ha pasado la primavera de sus días

pero ha dejado cautelosamente,

una pincelada verde en la tierra joven que dormía.

Primavera fría

A tu eterno sueño también llegó la primavera,

te obsequió con margaritas amarillas y madreselva,

portadoras del alba de lo etéreo.

 

Dulcemente resplandeces en piedra fría

A mi abuela Ángela

Entraba el sol de la tarde

a través de los cristales de plata,

y ella en triste silencio

tejía y bordaba cojines de seda

con flores doradas.

 

Otoño

Árboles rojos, dorados

de este otoño inquieto

y dulce lluvia en geranio rojo.

 

Y en la tarde quieta

de mi alma clara,

Niebla

Herida en su mitad por el norte callado.


Lentamente invadida.


Enclaustrada en columnas.


La niebla esculpe aquel invierno que perdimos.



 

Es dorado el reflejo de mi cuerpo,


dorada la constancia de las luces.


Pretérita razón en el dorado círculo de humo.


Testigo de este año y los que fueron, los que vendrán ahora.



 

Podría (Para Key)

Podría escribir un poemario entero


sólo con tus suspiros cuando niño,


con tus miles de dudas y tus escasas quejas.


Podría hacer cien versos con mirarte.



 

Palabra

Me diste tu palabra.


La entendí como estandarte férreo


que llevar ante el mundo.


“Al lado lucharemos por los otros,


por esos que no pueden”, me dijiste.



Elipses

Quizás imaginó que el gris era el secreto


en algún recoveco de su historia.


Entendería, tal vez, que los milanos


y aves de la noche


aplacarían con sombras los desiertos caminos,


Resortes

Soldando.


Entresacando los puntos a la vida


como mi padre antes.



 

Eligiendo la herrumbre.


Nada nuevo

Nada de nuevo hay en el materialismo

la humanidad y el superhombre ya no nos elevan

por encima del hombre.

No nos van.

 

Caz de tuétano

Niego la validez del pensamiento en esta mísera

Posición antirracional,

horizontal, de tu partida.

La materia no puede acceder a la razón

pero sí a la miseria de la alfombra