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¿Cómo debería ser la actividad laboral en La Palma para evitar los riesgos del volcán?


  • Escrito por Bernardo Diaz-Almeida y Marcos Antonio Pérez Delgado
  • Publicado en Actualidad
Unidad Militar de Emergencias / Flickr Unidad Militar de Emergencias / Flickr

El escenario en la isla de La Palma generado por la erupción del volcán ha obligado a trasladar equipos de emergencia de todas las áreas para gestionar la situación y minimizar al máximo los riesgos asociados.

Si pensamos en las diferentes actividades laborales que tenían y tienen lugar en la isla, nos preguntamos: ¿cómo se debe trabajar para evitar los riesgos?

Pensamos en actividades de agricultura, turismo, industria, ganadería, pesca, administración, servicios, educación, deportivas, religiosas, científicas, emergencias, transporte, etc.

Para que las decisiones que se adopten sean las más adecuadas es conveniente apuntar próximos al origen del riesgo. Por eso, expondremos los principios atemporales de la prevención de riesgos laborales desde la organización y la gestión.

Estos principios deberán inspirar las líneas de acción a nivel estratégico, táctico y operativo. Así afectará a la toma de decisiones de las personas: trabajadoras, empresarias y de administración.

Importancia de la prevención de riesgos

Para explicar la importancia de los aspectos atemporales en la gestión de los riesgos, los compararemos con la fase de replanteo y cimentación de un edificio. Si esta fase inicial de su ejecución no se hace correctamente, luego, por mucho que pongamos entusiasmo y buenas palabras, será muy probable que tengamos una gestión ineficaz.

Dicho de otra forma, las buenas decisiones vienen precedidas de la utilización de metodología y de elementos atemporales, de ciencia y técnica. Su consideración inicial es relevante.

Por eso, los aspectos atemporales son un buen punto de partida para la conversación entre las personas del ámbito laboral. Permite definir acciones y tomar decisiones que facilitan la actividad segura y saludable.

Tal y como decía Peter Drucker, “la planificación a largo plazo no es pensar en las decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”.

¿Cómo actuar ante cualquier incidente o accidente?

Ante el riesgo volcánico, la primera medida es que las personas en riesgo ocupen una zona segura y sigan las indicaciones de las autoridades, que deben ser verificables y estar contrastadas.

En este escenario, en Canarias, hay un marco general denominado: Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA).

No obstante, a nivel operativo ante un incidente o accidente se actuará conforme a la secuencia P.A.S., siglas que corresponden a: proteger, alertar y socorrer.

Por tanto, el primer paso será mantener la calma, luego llamar a emergencias 1-1-2 y, por último, la intervención (socorrer) que realizarán las personas capacitadas, conforme a principios preventivos.

Para que el proceso sea estructurado, se deberá atender a las indicaciones de emergencia en la empresa y conocer a las personas asignadas.

¿Cuáles son los mayores riesgos?

Entre los riesgos para el personal más próximo al volcán y las coladas, podemos encontrar la proyección de partículas, fragmentos y objetos incandescentes, la exposición a altas temperaturas, así como, los gases y vapores tóxicos que emanan de la erupción y los materiales que fluyen.

El resto de riesgos, tanto para dicho personal como para la población en general los encontramos en la presencia de polvo y partículas minerales. Pero también en la calidad del aire derivada de los contaminantes químicos. Sus efectos dependerán también de la dirección, sentido y velocidad de los vientos.

Dadas las características de otros volcanes similares, se prevé que su actividad permanezca durante un tiempo impreciso. Por ello, se hace necesario continuar con las actividades y conciliarlas con el riesgo volcánico y del virus SARS-CoV-2, entre otros.

Dada la diversidad y complejidad de las actividades que en el terreno se están realizando, los principales riesgos teóricos son:

  1. El mayor riesgo es el desconocimiento de los riesgos o no querer considerarlos.

  2. El segundo mayor riesgo es adoptar medidas de protección o prevención, colectivas o individuales, inadecuadas.

  3. El tercer mayor riesgo es la infodemia y la infoxicación. Es decir, tener y difundir información errónea o tener exceso de información.

¿Cómo protegerse adecuadamente frente a la erupción?

Es conveniente considerar los principios preventivos. Lo más efectivo es eliminar el riesgo, a veces, esto no es posible. En estos casos, es necesario adoptar medidas colectivas para minimizar los factores de riesgo y el riesgo al máximo.

En esta etapa se mantienen algunos riesgos residuales, por lo que es necesario utilizar equipos de protección individual (EPI).

Los medios de protección irán en función de las partes del cuerpo que sea necesario proteger en cada momento. Los más comunes son las barreras mediante los ya mencionados EPI; mascarillas filtrantes para polvo partículas (P3) para evitar daños respiratorios; filtros de carbono para la protección frente a gases químicos instalados en máscara buconasal; gafas de seguridad con sellamiento a la cara y una hermeticidad apropiada para proteger la vista, etc.

Por su parte, para la población general, en las zonas afectadas por las cenizas, es recomendable estar en interiores, usar mascarillas FFP2, gafas de protección, guantes, gorra y ropa de manga larga.

¿Debe continuar la actividad laboral en la isla?

El volcán produce en la superficie terrestre deformaciones y movimientos que pueden afectar a las infraestructuras, viviendas y otros elementos.

Para que la actividad laboral continúe, la reglamentación española sobre lugares de trabajo indica que deben estar en adecuadas condiciones de solidez, resistencia, estabilidad y ventilación que garanticen la actividad.

La hidratación de las personas trabajadoras se debe garantizar utilizando en toda la zona afectada agua potable embotellada. Asimismo, se deberá hacer un seguimiento adecuado y suficiente del suministro de agua para su uso, controlando los acuíferos.

También es imprescindible mantenerse alerta en los trabajos en espacios confinados (pozos, galerías, cuevas y similares) y multiplicar la protección y la monitorización del área de trabajo y las zonas próximas.

Por último, los riesgos por cenizas, deslizamientos, vapores, humos, sísmicos, etc. se deben considerar para preservar el buen estado de seguridad y salud de las personas profesionales.

Para que todo funcione de manera óptima, las personas que se ocupen del liderazgo en la organización deben tener un rol de escucha activa, resiliente y transformador de las situaciones volátiles, inciertas, complejas, cambiantes y ambiguas. De la misma forma, han de estar atentas a los fenómenos anómicos y de burnout o síndrome de agotamiento por el trabajo (SQT), ocasionado también por el estrés.

Para ello, es fundamental mantener una prevención proactiva que considere relevante una adecuada comunicación, con la participación real de los grupos de interés, que permita desarrollar la resiliencia personal, organizacional y social desde la prevención positiva. Considerando desde la psicosociología aplicada tres principios de actuación: observar, escuchar y conectar.The Conversation

Bernardo Diaz-Almeida, Profesor ATP del Departamento de Análisis Económico Aplicado. Coordinador de Formación y Reacción al Fuego del ICASEL - Gobierno de Canarias. Doctorando en Economía, Turismo y Gestión - ULPGC, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Marcos Antonio Pérez Delgado, Tco. Superior en Prevención de Riesgos Laborales / Profesor colaborador Máster Universitario, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation