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Las empresas familiares no están interesadas en los macrodatos


  • Escrito por Unai Arzubiaga
  • Publicado en Capital
Shutterstock / Rawpixel.com Shutterstock / Rawpixel.com

En la última década, los macrodatos, conocidos como big data, están cambiado drásticamente la manera en que las empresas toman sus decisiones. De hecho, estas herramientas se han convertido en una solución ideal para responder a las cambiantes exigencias de los clientes, la competencia y las nuevas tecnologías.

Sin embargo, pese a los claros beneficios que aporta a la gestión, la implementación del big data se ralentiza en el ámbito de la empresa familiar. ¿A qué se debe esto? Precisamente a lo que las define y las hace diferentes del resto: su patrimonio socioemocional.

El patrimonio socioemocional de las empresas familiares

El patrimonio socioemocional es la contribución no económica que recibe una familia por ser dueña de su propio negocio. Se compone de cinco aspectos que son claves para la toma de decisiones en la empresa familiar:

  1. El control de la familia sobre la empresa.

  2. La identidad familiar.

  3. Los lazos sociales vinculantes.

  4. El apego emocional.

  5. La renovación de los vínculos familiares.

Así pues, a diferencia de lo que ocurre en otras empresas, las decisiones de las empresas familiares no se toman solo desde una lógica puramente económica. De hecho, en las empresas familiares la protección del patrimonio afectivo que ofrece a familiares y allegados puede anular la lógica puramente económica.

El deseo de preservar el patrimonio socioemocional no afecta siempre de la misma manera a la toma de decisiones. Así, las empresas familiares evalúan la implementación de big data de manera diferente dependiendo del aspecto socioemocional predominante en la empresa.

El control y la influencia de la familia

El deseo de la familia de mantener el control sobre la operativa de la empresa es, a menudo, más fuerte que la consecución de determinados objetivos económicos. Esto se traduce en una gran influencia de los miembros de la familia en la gestión de la empresa, algo que afecta doblemente a la hora de implementar el big data.

El deseo de mantener el control disuade a la empresa de fichar expertos no familiares con conocimientos específicos sobre big data. Ello priva a la empresa de contar con los profesionales más apropiados para este fin. Además, el deseo de mantener el control disuade a la empresa de acceder a financiación ajena para implementar el big data, por miedo a perder el control de la empresa.

Estos dos aspectos hacen que las empresas familiares que priorizan preservar el control y la influencia de la familia sean reacias a implementar el big data.

Los lazos sociales vinculantes

Los lazos sociales vinculantes se refieren a las relaciones sociales de la empresa con sus miembros familiares y no familiares. En general, un mayor énfasis en desarrollar lazos sociales facilita la implementación del big data desde dos ópticas:

  • Desde la óptica familiar, mayores interacciones entre miembros familiares de distintas generaciones pueden ofrecer oportunidades tecnológicas. Las nuevas generaciones aportan perspectivas novedosas, cuentan con una formación y experiencia distintas a las generaciones mayores y están más acostumbradas a trabajar en entornos digitales. Todo ello ayuda a compensar la desconfianza inicial de las generaciones mayores sobre el big data.

  • Las interacciones con personas no vinculadas a la empresa pueden animar a implementar el big data. En este sentido, un diálogo fluido con expertos en el área y clientes de la empresa, a la vez que la incorporación de profesionales expertos no familiares, ayudará a incrementar el interés hacia el big data de la empresa familiar.

Shutterstock / insta_photos

La identidad familiar

Los estrechos vínculos entre la familia y la empresa crean, a menudo, una identidad única de la empresa familiar. Por ello, el estatus social de la familia está fuertemente vinculado a la identidad de la empresa. Así, las empresas familiares que ponen un mayor énfasis en preservar una buena reputación familiar suelen reducir su tendencia hacia la implantación del big data.

Esta resistencia se debe a que este tipo de inversiones podría poner en riesgo tanto el patrimonio económico como la reputación y el estatus de la empresa familiar. Además, el big data puede suponer problemas legales en términos de privacidad y protección de datos, así como problemas éticos a la hora de almacenar y utilizar información personal de terceros.

Todo estas razones pueden afectar a la reputación de la empresa y al orgullo de pertenencia de los miembros familiares. En vista de ello, los gestores familiares que prioricen la protección de una identidad y reputación positivas serán menos tendentes a implementar el big data.

El apego emocional

La empresa familiar es, además, el lugar donde los miembros familiares satisfacen sus necesidades de seguridad, pertenencia y cohesión. Los lazos emocionales son particularmente fuertes en las empresas familiares porque los miembros de la familia mantienen una intensa relación a largo plazo con su organización.

Como resultado, surgen fuertes vínculos hacia los activos tangibles e intangibles existentes dentro de las empresas. Así, cuanto más fuerte es el apego emocional, más difícil se vuelve para los gerentes adoptar plenamente la innovación tecnológica, porque implica reconfigurar los recursos humanos y la forma de hacer de la empresa familiar.

Una apropiada implementación del big data se verá comprometida si los miembros familiares que toman decisiones prefieren reciclar a los empleados antiguos en nuevos roles, incluso cuando esos empleados carecen de las habilidades y el conocimiento necesarios para hacer frente a la complejidad de las nuevas tecnologías.

Por otra parte, el apego emocional a la forma histórica de funcionar dentro de la empresa familiar puede suponer una dificultad añadida para la implementación de nuevas tecnologías como el big data. Así, los gestores familiares que prioricen el apego emocional serán menos tendentes a implementar el big data.

La renovación de los vínculos familiares a través de la sucesión dinástica

Otra prioridad del patrimonio socioemocional de la empresa familiar es mantener la organización bajo su control en las generaciones futuras. Bajo esta premisa, los miembros de la familia muestran una orientación a largo plazo que les lleva a dar prioridad a las implicaciones y el impacto a largo plazo de las decisiones tomadas.

Las empresas familiares comprometidas con el futuro son más propensas a destinar recursos a la implementación de innovaciones tecnológicas que requieren un horizonte de tiempo largo para brindar resultados. Esto es particularmente cierto para las inversiones en big data, ya que, para alcanzar su máxima rentabilidad, necesita de horizontes temporales cercanos a los 10 o 15 años.

Por otro lado, el desarrollo de una dinastía familiar implica una reflexión profunda de los propietarios sobre la transferencia del control de la empresa a la siguiente generación. Esto crea un gran incentivo para mejorar la capacidad de la empresa de lidiar con las condiciones cambiantes de su entorno.

Así, los propietarios familiares percibirán la implementación de tecnologías de big data como una inversión transgeneracional que les permitirá asegurar el futuro de la empresa en una economía digitalizada.

Empresa familiar y big data, ¿una alianza con futuro?

El éxito de las empresas familiares pasa por potenciar su capacidad natural para adaptarse a los cambios. De este modo, conseguirán preservar y, en la medida de lo posible, aumentar su patrimonio económico y socioemocional en el largo plazo.

Así lo han hecho a lo largo de la historia y así lo harán en el futuro, por necesidad o convencimiento, ante cambios tan disruptivos como el big data, o los que estén por venir. En este sentido, las empresas familiares tienen la oportunidad de complementar sus enraizados valores, dilatada experiencia y saber hacer, cultivados durante años, con los beneficios potenciales del big data.

La capacidad de procesar grandes cantidades de información a una gran velocidad es ya una fuente de ventaja competitiva en un mercado cada vez más global y dinámico. Por ello, y en base al concepto de patrimonio socioemocional expuesto anteriormente, una gestión acertada de la información servirá para que la empresa familiar se mantenga en el tiempo.The Conversation

Unai Arzubiaga, Profesor de Economía Financiera y Empresa Familiar, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.