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Cuando cinco falangistas quisieron matar a Clara Campoamor


Clara Campoamor Rodríguez (1881​-1972) abogada, política madrileña y defensora de los derechos de la mujer española. Una de las principales impulsoras de la II República Española y del sufragio femenino en España. Forzada al exilio, nunca volvió. 1931 Clara Campoamor Rodríguez (1881​-1972) abogada, política madrileña y defensora de los derechos de la mujer española. Una de las principales impulsoras de la II República Española y del sufragio femenino en España. Forzada al exilio, nunca volvió. 1931

El 12 de febrero de 1888 nació Clara Campoamor y como cada fecha vinculada a la abogada y activista feminista es objeto de debates controvertidos. Normalmente estos debates suelen surgir por declaraciones sustentadas en los tópicos y mentiras que mencioné en el primer artículo sobre el sufragio femenino y la posición del PSOE. De tal forma, este pasado 12 de febrero hubo quien no dejó escapar la oportunidad para dejar su impronta en esto de divulgar mentiras o datos no demostrados. Al fin y al cabo, pensarán que algo quedará.

Uno de esos ejemplos, con un grado de importancia bastante alto ya que hablamos de todo un diputado del Congreso, fue el de Andrés Lorite que en respuesta a un tuit de José Luis Ábalos dijo: «Vaya, pues a Ábalos se le olvida que su partido, el PSOE, estuvo en contra del voto femenino, una conquista que lideró con mucho esfuerzo Clara Campoamor».

Obviamente no, el PSOE no estuvo en contra del sufragio femenino. Esto está más que demostrado, no sólo porque su órgano de expresión («El Socialista») en diferentes editoriales defendió tal sufragio, sino porque en el Congreso de los Diputados el partido socialista fue incluso más allá al defender el sufragio universal a partir de los 21 años y no de los 23 como se terminó aprobando aquel 1 de octubre de 1931.

Los diputados socialistas apoyaron todo el paquete de medidas favorables a las mujeres debatido en el Congreso. Es algo que he mencionado en anteriores artículos, pero merece la pena volver a repetirlo. A ver si a fuerza de repetir termina calando.

Si aquel 1 de octubre de 1931 el sufragio femenino fue aprobado fue gracias a los 84 diputados del PSOE que decidieron dar su apoyo al artículo. Del resultado final, 161 votos a favor contra 121 en contra, el 52% de los votos afirmativos eran socialistas. Ninguno de los otros diputados socialistas votó en contra. En la siguiente votación que hubo sobre esta cuestión, el 1 de diciembre, el apoyo socialista volvió a ser decisivo. Los diputados Peñalba y Kent presentaron una enmienda para la modificación del artículo sobre el sufragio femenino proponiendo que este se retrasase hasta la celebración previa de dos elecciones municipales. La enmienda fue rechazada por 131 votos frente a 127. De los 131 votos en contra de la enmienda, 74 diputados eran del PSOE. Los socialistas representaron, en esta ocasión, el 56% de los diputados que rechazaron retrasar el sufragio femenino. Tan sólo un diputado socialista votó a favor de la enmienda.

No sería el único cargo público del PP que colaboró de la mentira. Sí, he dicho colaborador de la mentira porque si en el año 2021, un momento en el que tenemos el mayor acceso a la información desde diferentes plataformas, alguien sigue diciendo lo que dijo el diputado Andrés Lorite sólo caben dos opciones: la primera, sabe la verdad, pero lejos de reconocerla miente descaradamente con un objetivo político sin importar continuar publicitando una falsedad histórica; la segunda, no se ha preocupado de corroborar que ese tópico-mentira sobre la negativa socialista al sufragio es eso, un tópico-mentira.

Sin embargo, como decía no será el único que participó de esta falsedad. Tal es el caso de Asunción Guerra, parlamentaria del PP en el Parlamento Vasco que no dudó de dar me gusta al tuit de Lorite o llegar a compartir tuits de otras personas que insistían en la supuesta huida de España de Clara Campoamor para salvar su vida ya que el gobierno de la República pretendía matarla.

La lista de cargos públicos del PP que este 12 de febrero decidieron dar Me gusta al tuit de Lorite se extiende: Francisco Vázquez, Vicepresidente Primero de las Cortes de Castilla y León; José Ángel Alonso, alcalde de Villalón y diputado por Valladolid; Félix Romero, alcalde de Cañete de las Torres y diputado por Córdoba; Jaime de Olano, diputado por Lugo; Asier Antona, senador por Canarias; Mercedes Cantalapiedra, senadora por Valladolid; Carmen Sánchez, concejala en el ayuntamiento de Cádiz; Ramón Escolá, concejal en el ayuntamiento de Castelldefels; María Antonia Alcalá, concejala en el ayuntamiento de Huesca; Miguel Ángel Ochoa, presidente del PP del Prat; Raúl Peña, secretario general de NNGG de Vallecas; Asier Abad, vicesecretario de Estudios y Programa de NNGG en Cataluña; Juan González-Ripoll, secretario general de NNGG de Córdoba.

Otro ejemplo de falsedad histórica fue el tuit de réplica de Ignacio Pozo a Irene Montero: «Clara Campoamor huyó de Madrid para que no la matara el Frente Popular. La otra participó activamente en el exterminio de católicos. Buen ejemplo». Lo mencionaba más arriba: la supuesta huida de Clara Campoamor ante la amenaza de muerte que se cernía sobre ella desde el gobierno del Frente Popular.

Curiosamente otro tuitero, con imagen de la bandera de Borgoña, añadió a este tuit de Pozo: «¿Nuestros políticos no conocen la historia o quieren tergiversarla? Crea pobreza y analfabetismo y tendrás siempre el poder. Por eso los partidos de izquierda siempre se vuelven locos por los ministerios y consejerías de economía y educación».

Otro, más conocido, que insistió en esta idea fue Asis Timermans. Este sintió la necesidad de decirle algo a Irene Montero, principalmente querer dejarle mal con su supuesta sapiencia histórica: «Clara Campoamor tuvo que salir corriendo de Madrid en septiembre de 1936 para no será asesinada por los chicos del Frente Popular. Pero eso no sabe Irene». Es evidente que el problema de desconocimiento o tergiversación de la Historia lo tiene toda persona que no quiere investigar o saber lo que realmente sucedió.

Esta idea de que Clara Campoamor tuvo que escapar de España porque el gobierno de la República quería matarla es falsa. Del mismo modo, es falsa la idea de que partidos del Frente Popular quisieran detenerla o matarla. De hecho, hoy en día no hay prueba alguna que demuestre esta hipótesis. Sin embargo, es evidente que en las redes sociales lo último que se busca por parte de determinadas personas es la evidencia científica, las pruebas tangibles que demuestren una hipótesis histórica.

Aun así, haciendo un gran ejercicio de aceptación, ya que bajar al lodazal de la indigencia divulgadora de determinados personajes siempre es complicada, entendí que si algo de eso fuese cierto la propia Clara Campoamor lo habría dejado reflejado en alguna parte. Al fin y al cabo, ella había escrito dos libros que tenían que ver con esas dos cuestiones: el sufragio femenino y la situación de España aquellos días tras el golpe de Estado.

De tal forma, volví a revisar «El voto femenino y yo». Nada, no encontré nada al respecto. Este libro fue publicado poco antes del golpe de Estado, en concreto en junio de 1936, por lo que podía hablar en algún momento del contexto que le rodeaba en esos meses de gobierno del Frente Popular. Un investigador tiene que barajar todas las posibilidades, escudriñar en todo lo que pueda por si en algún lugar recóndito hay una pequeña pista que pueda arrojar luz.

Al no encontrar nada en él sobre esa supuesta persecución o amenaza decidí releer «La revolución española vista por una republicana». Entendí que ese sería, con total seguridad, el libro en el que podría expresar el temor de haber sido amenazada por la horda roja y el Frente Popular. Al fin y al cabo, había sido publicado en 1937.

Si hay algo que Campoamor tenía era arrojo en las palabras ya sea de viva voz o escritas. Con la mayor de la educación, pero si por algo se caracterizó fue por no callar lo que pensaba. Por lo tanto, sería lógico asumir que habría denunciado esa situación de supuesta persecución a la que se agarran las derechas en la actualidad para criticar a toda izquierda que reclame la figura de la activista feminista. Sin embargo, no encontré nada. No hubo nada de eso que denuncia la derecha.

Lo que sí está demostrado es que, durante la revolución de Asturias, Campoamor criticó la posición tan agresiva del gobierno de Lerroux para con los revolucionarios de 1934. De hecho, le solicitó poder hacerse cargo de la entidad Pro-Infancia Obrera para ocuparse de los niños que la revolución de Asturias había dejado huérfanos. Lo hizo tras haber dimitido de sus cargos y varios meses después, el 23 de febrero de 1935, abandonó el Partido Republicano Radical tal y como expresa en «El voto femenino y yo»: «Porque no puedo estar conforme con nada, absolutamente con nada, de lo que viene sucediendo bajo su égida política, me eximo de la disciplina del Partido Radical y de la de su jefe».

Lo que sí está demostrado es que en marzo de 1933 fue criticada por el diario «La Época» por haber sido una de las firmantes del manifiesto fundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética que pretendía ofrecer una visión objetiva de la URSS sin caer en el conjunto de opiniones interesadas sobre la Unión Soviética. Es decir, garantizar la veracidad de los relatos sobre la realidad de la URSS además de dar a conocer los logros y la problemática del socialismo en la Rusia soviética. Dicha asociación había sido creada el 11 de febrero de ese mismo año, a propósito del XV aniversario de la revolución de 1917, y contó con la firma de diferentes personalidades de la política y la cultura: Píos Baroja, García Lorca, Valle-Inclán, Gregorio Marañón, Victoria Kent, Luis Jiménez de Asúa, etc.

Ciertamente eso no la convertía en comunista, ni mucho menos, ni siquiera en socialista, pero sí ofrece una visión de ella más tendente a querer estudiar la realidad de las cosas sin caer en los intereses ideológicos.

Lo que sí sabemos es que tras atropellar accidentalmente a un ciclista (4 de julio de 1935) la prensa monárquica se cebó con ella como podemos leer, de nuevo, en «La Época» en su última página de «Ecos del día» de dos días después del siniestro: «Los del bienio no descansan. Como parece que aun ven bastante lejos la fecha en que puedan organizar desde el Poder las matanzas en serie de españoles (…) Antes de ayer fue Clarita Campoamor la que atropello a un joven vaquero de veintiún años, que cometió la imprudencia de ponerse a su alcance». Lo que sí sabemos es que en enero de 1936 la Unión Republicana Femenina de la que formaba parte Clara Campoamor y había sido fundadora en 1931 se adhirió a la campaña electoral de la izquierda que se presentada en el Frente Popular a las elecciones generales de febrero.

Lo que sí sabemos, por la propia Clara Campoamor en su libro «La revolución española vista por una republicana», es que si hubo algún intento de asesinato contra ella fue el que sufrió a manos de unos jóvenes falangistas en el barco que viajaba hacia Italia en octubre de 1936. ¿Cuál fue el motivo? Tan sólo por haber impulsado la Ley de divorcio. De hecho, a su llegada al puerto de Génova estos jóvenes la denunciaron ante la autoridad fascista italiana por lo que pasarían cinco horas arrestadas en una escuela convertida en prisión.

La propia Clara Campoamor recogerá un extracto del diario carlista de Pamplona «El Pensamiento Navarro» de diciembre de 1936 en el que uno de los protagonistas de aquella amenaza de muerte (un tal Anjúbar) se jactó de la misma relatando detalladamente cómo sucedió: «Nos encontramos nos enteramos de que Clara Campoamor estaba a bordo del barco (…) aquella misma noche cuatro falangistas y yo mismo nos decidimos a echarla por la borda, pero habiendo consultado al capitán del barco este nos hizo renunciar a nuestro proyecto que podía tener molestas consecuencias para él».

En el periódico «La Libertad» se hicieron eco de esto el 16 de diciembre de 1936: «En El Pensamiento Navarro, periódico fascista de Pamplona, se publica un artículo, firmado por Andújar, en el que se refiere con todo detalle la detención y encarcelamiento de la exdiputada radical Clara Campoamor. Viajaba ésta en un barco alemán, rumbo a Italia, y parece que durante la travesía hizo manifestaciones antifascistas. Unos españoles facciosos que iban a bordo denunciaron por radiograma a Clara a Campoamor, y al llegar a Génova las autoridades italianas la detuvieron y encarcelaron».

Clara Campoamor había abandonado el Madrid republicano entre los meses de agosto y septiembre embarcándose en octubre en un barco con bandera alemana que salió de Alicante con camino a Italia. No queda claro cuando pudo abandonar Madrid porque algunos plantean que fue el 6 de agosto, aunque ella sostiene que lo hizo a principios del mes de septiembre. Es decir, Campoamor apenas vivió el proceso revolucionario en el bando republicano que tendría su cenit en mayo de 1937.

El problema de Campoamor no era que el gobierno o alguna organización obrera hubiese dictado detención y muerte sobre ella, sino que tenía miedo de que ante la situación violenta de esos días de finales de julio y que se extendieron al mes de agosto, por la actitud de las masas favorables a la República en esos instantes de defensa de Madrid ante los sublevados, pudiese sufrir un ataque hacia su persona en la calle. No por una cuestión premeditada gubernamental sino por la efervescencia de un contexto de guerra en el que cualquiera que fuese armado por la calle podía decidir por su cuenta atentar contra ella. Así lo reflejó en su obra: «Toda la ralea de una gran ciudad actuaba libremente, con desbocada pasión gozaba de la impunidad que brindaba la ausencia de fuerza política que el gobierno debía mandar a combatir en distintos frentes o que tenía utilizar, como fue el caso de la Guardia Civil».

Esto es muy diferente a las afirmaciones mencionadas al inicio del artículo: «Clara Campoamor huyó de Madrid para que no la matara el Frente Popular» o «Clara Campoamor tuvo que salir corriendo de Madrid en septiembre de 1936 para no será asesinada por los chicos del Frente Popular». Existe una notable diferencia. Resulta curioso que sí planteen con el ejemplo de Campoamor que la zona republicana fue un caos sangriento aquellos días, pero parece olvidárseles que la zona sublevada también lo fue. Aunque con la diferencia de que en esta última zona buena parte estaba organizado por el alto mando militar que lo organizaba. García Lorca puede dar buena cuenta de ello.

Lo que sí sabemos, es que tras la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial viajó a Madrid en tres ocasiones para poder dirigirse a las autoridades del Tribunal de Represión de la Masonería y ver restituidos sus derechos. En concreto viajo a Madrid en enero de 1948 volviendo a Buenos Aires en febrero; entre 1950 y 1951, no se sabe en exactamente, volvió a viajar a Madrid y cuando el Tribunal de Represión de la Masonería le comunicó que podía optar entre pasar 12 años de cárcel o bien proporcionar los nombres de antiguos hermanos de masonería Clara se negó regresando inmediatamente a Argentina; el último de sus viajes fue a principios de 1953 sin obtener éxito y provocando que en marzo regresase a Argentina. Fueron las actuaciones jurídicas contra ella que comenzaron el 26 de enero de 1942 las que no permitieron que la activista feminista pudiera volver a vivir en España.

Profesor de Historia en Secundaria. Autor de "Tomás Meabe: escritos políticos" (2013) y "Un siglo de Juventudes Socialistas de Euskadi" (2019).

Licenciado en Historia por la Universidad de Deusto. DEA en Relaciones Internacionales por la UPV-EHU con tesina “Relaciones UE-China: un futuro por delante”. Postgraduado en “Organización jurídica, económica y política de la R.P. China y Taiwán” por la Universidad de Alcalá de Henarés.