Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

El llamamiento de Dolores Rivas Cherif a las mujeres españolas en el invierno de 1937


  • Escrito por Dolores Rivas Cherif
  • Publicado en La Zurda
Dolores Rivas Cherif, viuda de Manuel Azaña, junto al Rey emérito en una imagen de archivo. Dolores Rivas Cherif, viuda de Manuel Azaña, junto al Rey emérito en una imagen de archivo.

Reproducimos el llamamiento que Dolores Rivas Cherif, esposa del presidente de la República, Manuel Azaña, dirigió a las mujeres españolas en diciembre de 1937 pro campaña de invierno:

“¡Madres, hermanas, compañeras de los combatientes contra el invasor extranjero: acudid todas otra vez!

Se ha cumplido ahora el año del ataque a Madrid. Una raya en la Historia. Un año. Trescientos sesenta y cinco días de lucha a vida o muerte. Madrid fortaleza del corazón de España, no se rinde al invasor. Pero el invierno, cruelísimo aliado de la guerra, afila sus hielos fatales contra los soldados en el frente, contra las gentes sin abrigo, contra el niño indefenso, contra el desahuciado sin hogar. Acudid todas otra vez, mujeres de España. No pretendo alentaros, porque ánimo tenéis. Huelga el convenceros. Estáis convencidas. Y desde la primera hora dispuestas al sacrificio. No quiero sino unir mi voz al concierto del esfuerzo. El esfuerzo y el ánimo de cada uno son estériles sin la voluntad del acuerdo. Trabajemos juntos todos los que sentimos lo mismo.

El frío se echa encima. Perseguidos por el espanto, acogiéndose a nuestra hermandad, llegan los abuelos, las madres, las mujeres, los hijos de los soldados de la República herida a mansalva. Que los hijos, las madres, las mujeres, los abuelos de los soldados defensores de nuestro suelo de la libertad no sufran el rigor material del hambre y del frío.

No tienen por qué padecer hambre. No falta voluntad para repartir lo que hay. Puede faltar la buena distribución. Tampoco es difícil el remedio. Que cada cual someta a su libre arbitrio a disciplina general; que la iniciativa particular obedezca a la disposición legal; sacrifiquemos cada cual un punto del sentimiento innato de iniciativa personal que llevamos en la masa de la sangre. Todo se andará.

Conseguir esa sumisión del ánimo personal al provecho común puede ser, mucha parte, obra vuestra, mujeres de España. Corregir las faltas es hacedero y fácil cuando las faltas se denuncian legítimamente, ante la autoridad reconocida donde el Gobierno de la República delegue la que le hemos confiado y en nombre de todos ejerce y defiende. Tú sobre todo, la compañera del combatiente, sigue como hasta ahora: cargándole el fusil con el entusiasmo que anima a tus ojos. Hace un año que no lloramos las mujeres de España. No queremos la lástima. Pero ya no bordamos banderas. Necesitamos las manos para coser, para tejer, para hilar. Hilad, tejed y cosed; reunid prendas y donativos en vuestra obra de cada día y entregadla al grupo, al Comité, a la Asociación. Distribuid el empeño de cada hora. Poneros de acuerdo para la comisión de vuestro trabajo, y de esa manera, con orden, será el remedido eficaz y visible, que podría perderse en la desigualdad del mismo esfuerzo individual cuando ese esfuerzo es egoísta. Nada nuevo os digo. ¿Qué puedo decir que no sepáis? Que nadie atribuya a los demás la culpa o la falta. Que cada cual se sienta humilde grano de la gran cosecha. Y después, que viviendo se vence a la muerte, y no se consigue la paz sino ganando la guerra que nos hacen, ahora y siempre. ¡Viva la República!, ¡Viva España!.- Dolores Rivas Cherif de Azaña.”

(El Socialista, número 8641 de 4 de diciembre de 1937).