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James Guillaume


Retrato de 1913 según el número 106 de Vie Ouvrière del 20 de febrero de 1914, que incluye una reproducción (p. 201). Esta impresión de gran formato se conserva en el Georges-Émile Guillaume Fonds des AEN. Retrato de 1913 según el número 106 de Vie Ouvrière del 20 de febrero de 1914, que incluye una reproducción (p. 201). Esta impresión de gran formato se conserva en el Georges-Émile Guillaume Fonds des AEN.

El 20 de noviembre de 1916, ahora hace, por lo tanto, 104 años fallecía James Guillaume en una Casa de Salud de Neuchâtel, un activo anarquista e historiador suizo fundamental. En este artículo recordaremos su vida y obra.

Guillaume nació en Londres en 1844 porque su padre -republicano y librepensador- relojero de profesión, dirigía allí una sucursal de una fábrica de relojes suizos. Pero el negocio entró en crisis y la familia regresó a Neuchâtel, en 1848. Mientras estudiaba en Suiza conoció las ideas anarquistas. Tuvo la suerte de que su padre disponía de una extensa biblioteca, y que la casa familiar era frecuentada por importantes intelectuales, que se habían refugiado en Suiza cuando la Revolución de 1848 terminó por fracasar y el sistema político francés se fue haciendo más conservador.

Trabajó como docente, y se destacó en la Federación del Jura, la gran organización anarquista de la Internacional. Como es sabido, esta Federación, junto con otras, sería expulsada de la Internacional, y que provocaría la creación de la Internacional de Saint-Imier. Y en todo este proceso Guillaume fue protagonista destacado. En realidad, al parecer, Guillaume comenzó defendiendo la participación en política como medio para conseguir los objetivos propuestos por la AIT, es decir, que podría ser considerado como socialista. Pero, poco a poco, el contacto con otros delegados en los Congresos de Ginebra de 1866, y Lausana del año siguiente, le hizo comenzar a cambiar sus planteamientos. Pero, además, las elecciones en Neuchâtel en 1868 le demostraron que los internacionalistas no podían esperar mucho de los radicales. Y entonces es cuando le impresionaron las ideas de Bakunin sobre el colectivismo y la lucha contra el Estado.

Encontramos a nuestro protagonista en París a la altura de 1878, para a principios de la siguiente década alejarse de la actividad anarquista, aunque luego se acercaría a la CGT y su defensa del sindicalismo revolucionario, al que consideraba heredero del espíritu de la AIT.

Su labor en la prensa periódica fue muy destacada. Fue editor de Le Progrès y La Solidarité, así como del Bulletin de la Fédération jurassiene. También colaboró con la Revue Pédagogique, y colaboró con Ferdinan Buisson en su Dictionnaire de Pédagogie. En 1887 le vemos dentro del Dicionaire géographique de la France.

Guillaume nos ha legado una obra muy destacada, en cuatro tomos, L’International: Documents et Souvenirs (Internet Archive), porque nos permite conocer la Internacional desde el punto de vista anarquista. Otra importante labor de divulgación del anarquismo tuvo que ver con su trabajo de edición de los escritos de Bakunin, además de una obra sobre la organización social según el anarquista ruso. También publicó una biografía del mismo.

Otra aportación como historiador fueron sus Études revolutionnaires, en dos tomos, sobre la Revolución francesa.

Curiosamente, al estallar la Gran Guerra se posicionó en favor de la Entente y de la Unión Sagrada, en la línea de la CGT y de casi toda la izquierda.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.