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Los trabajadores lisboetas frente a las celebraciones patrióticas en 1892


“Salud y fraternidad” En este breve apunte nos hacemos eco de la postura tomada por el Centro Obrero de Lisboa frente a la celebración tradicional del 1 de diciembre, que recordaba la lucha por la independencia portuguesa de la Monarquía Hispánica en el siglo XVII. Como es sabido, el 1 de diciembre de 1640 comenzó el levantamiento, que llevaría a una guerra hasta que, en 1668, por el Tratado de Lisboa Portugal se separó de la Monarquía Hispánica a la que había pertenecido desde 1580 cuando Felipe II se había hecho con el trono portugués.

Esta decisión se enmarcaría en el rechazo del socialismo europeo hacia las celebraciones de signo patriótico o nacionalista que impulsó la burguesía en los Estados liberales. Algún caso hemos comentado como el danés en El Obrero, y también sabemos del inicial rechazo socialista español a la conmemoración, por ejemplo, del centenario del 2 de mayo de 1808. También hemos tratado como se plantearon festividades alternativas comunes a todos los socialistas, y más locales sobre acontecimientos de signo obrero de cada país.

En una asamblea celebrada el 11 de noviembre en el mencionado Centro Obrero lisboeta se tomó un acuerdo basado en que el proletariado no debía reconocer fronteras ni nacionalidades por estar en contra de las aspiraciones de emancipación de la clase obrera. Así pues, el Centro Obrero no secundaria el evento patriótico. Pero, además, en la noche del primero de diciembre se tendría que celebrar una sesión solemne en la sala del Centro en honor de la fraternidad obrera. A este acto se invitaría a todas las sociedades obreras del país, pero también a los trabajadores extranjeros residentes en Portugal para que tomasen parte en esa fiesta, que consideraban como cosmopolita. Por fin, había que enviar un mensaje de amistad a los compañeros españoles, dirigida al Partido Socialista, y pedirle que lo publicase en la prensa obrera, como se hizo.

La Agrupación Socialista del barrio de Alfama en Lisboa se dirigió al PSOE para informar de esta decisión que se había tomado de no celebrar la independencia porque no se reconocían fronteras ni odios contra los hermanos “de trabajo de España” ni de ninguna otra nación.

Por eso, en esos momentos tan solemnes para la burguesía portuguesa, el proletariado portugués enviaba un fraternal saludo al español.

Podemos acudir al número 352 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.