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Las camas estructurales UCI que había antes del COVID en el SERMAS ya están ocupadas al 85% y las plantillas infradotadas

  • Escrito por CCOO
  • Publicado en SINDICATOS

Los hospitales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) disponían, antes de que comenzara la pandemia, de 359 camas estructurales por lo que las unidades de cuidados intensivos (UCI) de la sanidad pública estarían ya a más del 84% de su capacidad, el viernes 11 de septiembre había 303 pacientes en UCI por COVID. Si no se dedicaran a pacientes con COVID-19 las otras unidades de cuidados críticos quirúrgicos y traumatológicos donde, antes de la pandemia, se atendía a pacientes de cirugía, politraumas, quemados o cirugías ambulatorias, practicamente el sistema estaría al límite de su capacidad en cuanto a UCI. En hospitales como el Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares se instalaron 10 nuevas camas UCI, tras la primera oleada de contagios, y ya son permanentes.

En la primera ola de contagios por coronavirus los infectados ocuparon más de 1500 camas de críticos en Madrid. Fue posible porque se incorporaron todas las camas disponibles de otras unidades destinadas a atender a estos pacientes críticos por cirugías de gravedad o por complicaciones que precisan vigilancia y tratamiento intensivo. Hablamos de 501 camas de las unidades de Reanimación Post-Anestésica (URPA), Unidad de Reanimación (REA), Unidad Coronaria (recuperación infartos), Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), Unidad Cuidados Paliativos (UCP), Unidad de Cuidados Intermedios Respiratorios (UCIR) o Unidad de Cuidados Quirúrgicos (UCQ). Un 20% de estas camas se dedicaba, antes de la pandemia a observación tras cirugías ambulatorias o pruebas diagnósticas invasivas. También se acondicionaron zonas con respiradores que no eran de críticos.

El Hospital Ramón y Cajal tiene 34 camas UCI estructurales. Su ocupación a 14 de septiembre de 2020 sería de más del 76%, porque tiene ocupadas 26 camas con pacientes COVID-19. A estos recursos para críticos se le podría añadir 8 camas más de la Unidad Coronaria, pero se detraerían de pacientes con infartos de corazón. El Hospital de La Princesa que dispone de 26 camas UCI posibles, tiene hoy 11 pacientes de coronavirus en UCI, está a más de un 42% de su capacidad. En la UCI del Gregorio Marañón hay 32 pacientes COVID-19 y el hospital dispone de 22 camas, por lo que la ocupación ya supera el 100 por cien de su capacidad. En este centro hay 11 camas más en la Unidad Coronaria, 13 en la UCP, 20 en la REA, 16 en la URPA y 8 camas en la CMA. Sumándo todas la ocupación es del 40,5% COVID.

El Hospital Doce de Octubre, otro de los que mayor presión asistencial soportó durante la primera oleada de contagios y que ahora vuelve a estar muy afectado, tiene a 31 pacientes COVID en UCI. Dispone de 25 camas UCI que con el resto de los servicios de críticos podría tener 36 más instaladas. Dispone también de otra REA que antes de la pandemia solo se abría cuando la primera, con 16 camas, se llenaba.

Hay hospitales de segundo nivel como el Hospital del Tajo, en Aranjuez, que hoy tienen 7 pacientes de coronavirus en UCI y sus camas estructurales de críticos son ocho. El Hospital Severo Ochoa de Leganés tiene 10 camas UCI estructurales y hoy están ingresados nueve pacientes COVID en esa unidad, un 90% de la capacidad total.

En el Hospital Infanta Leonor de Vallecas hoy hay 10 pacientes en camas de críticos. La capacidad estructural de UCI es de 8 camas y dispone de seis camas REA; seis camas URPA, y seis camas en la Unidad Coronaria. Hace más de dos semanas que necesitan personal de Enfermería. Sus camas de críticos han llegado a estar al 85 por ciento de su capacidad. En el Hospital del Henares hay 10 camas UCI que se pueden ampliar hasta 16 en total pero significa que hay casi doblar la plantilla. Hoy hay 6 pacientes críticos por coronavirus en este centro, ubicado en Coslada.

En La Paz-Carlos III-Cantoblanco, con un total de 44 camas UCI, cuatro de ellas de la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel (UAAN), hay según los últimos datos del viernes 11 de septiembre, 23 pacientes ingresados en la unidad de críticos por COVID-19.

Sin personal

Pero aunque la flexibilidad de algunos servicios permitan la atención a mayor número de pacientes críticos, las plantillas no están preparadas para esta sobrecarga de pacientes en UCI. En condiciones normales una enfermera/o atiende dos camas UCI y se recomienda una enfermera de refuerzo por cada 4-6 camas. Asimismo, se recomienda dos técnicos de cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) por cada enfermero/a. También se necesita mayor número de celadores que con otro tipo de patologías, porque con los pacientes afectados por el SARS-CoV2 es necesario realizar movilizaciones y maniobras complejas cómo la manipulación ‘decubito prono’ (boca abajo y la cabeza de lado). Los médicos intensitivistas requeridos para abordar esta enfermedad es de, al menos, uno por cada tres enfermos en turno ordinario, y dos intensivistas más un residentes de 4º y 5º año en el turno de guardia. El soporte de limpieza, con plantillas especializadas y reforzadas, es otro de los inconvenientes con los que se encuentran las unidades de críticos.

En general, todo el personal que atiende en estas unidades tiene que estar muy especializado y recibir una formación en las técnicas más frecuentes de uso para estos pacientes como el decúbito prono, los modos de ventilación no convencionales o la utilización, si se dispusiera de ella, de CO2 removal o ECMO técnica que se utiliza para el Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo por COVID-19.

Actualmente varios hospitales del SERMAS ya no disponen de personal suficiente y no encuentran personal de Enfermería (DUE y TCAE) para reforzar sus plantillas. Muchos fueron despedidos tras la primera oleada, no se les renovó su contrato de refuerzo y muchos optaron por irse a otras comunidades autónomas.

CCOO insistió durante la desescalada en la importancia de mantener, al menos, los contratos de refuerzo COVID-19 (10.100). El Gobierno regional no renovó el total de esos contratos y, a día de hoy, hay casi 2.500 sin contratar. A juicio del sindicato la Atención Primaria y sus servicios de urgencias, unidos a la presencia de rastreadores en número suficiente para Madrid, era la única manera de contener los contagios y contener la propagación del virus. El sindicato también reclamó la realización de PCR entre los trabajadores de centros sanitarios y sociosanitarios porque, desde el principio de la pandemia, se verificó que constituían un vector de contagio elevado.

Esta es una más de las reivindicaciones por las que CCOO se suma a las movilizaciones que tendrán lugar este martes 15 de septiembre con concentraciones en las puertas de todos los hospitales y centros de salud de Madrid. “No somos héroes pero tampoco mártires y no solo no hemos recibido reconocimiento alguno tras el gran esfuerzo realizado en Madrid durante la primera ola de la pandemia si no que, además, no se ha atendido a ninguna de las reivindicaciones que hemos venido reclamando al consejero de Sanidad”, expone Mariano Martín-Maestro, secretario de Acción Sindical de CCOO Sanidad Madrid.