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Los inicios del socialismo en Portugal

Azedo Gneco rodeado de militantes socialistas el Primero de Mayo de 1907 / Archivo. Azedo Gneco rodeado de militantes socialistas el Primero de Mayo de 1907 / Archivo.

En este artículo trazaremos unos apuntes sobre el origen del socialismo en Portugal.

A mediados del siglo XIX comenzaron a penetrar las ideas socialistas en Portugal. En 1850 se fundó el primer periódico socialista, el Eco dos Operarios. Los intelectuales intentaron influir con ideas y mensajes socialistas sobre una escasa clase proletaria. En este sentido es significativo comprobar cómo en ese mismo diario socialista se hablaba del deseo de muchos trabajadores de convertirse en capitalistas, de hacerse con propiedades. Habían sido campesinos y habían huido del campo para intentar entrar en la sociedad burguesa urbana. Pero era harto difícil, dado el atraso de la Revolución Industrial lusa. Una salida sería la emigración hacia el Brasil. El socialismo portugués no fue muy poderoso en sus inicios, a pesar de que dio figuras muy comprometidas. Perdió fuerza frente al republicanismo, la apuesta progresista que pretendía acabar con el sistema liberal del rotativismo político, y que suponía el acceso al poder por turno o rotación entre los dos partidos de la familia liberal. Esta alternativa pasaba por instaurar una república democrática, pero sin tocar la estructura social del país.

En esa época central de la centuria destacó la figura del socialista Henriques Nogueira, cuyo pensamiento tenía cierta influencia de Fourier. Nogueira defendió ideas iberistas y federalistas, así como el cooperativismo y la importancia de los municipios frente a las concepciones centralistas del Estado portugués.

Habría que esperar a la década de los setenta del siglo XIX para que cristalizaran las organizaciones obreras, en clara conexión con la AIT, y en cierta medida, de forma paralela a lo que ocurría en España, aunque con un desarrollo distinto. En este momento histórico fue muy activo el poeta Antero de Quental. El literato formó parte del grupo Cenáculo, formado por los más destacados intelectuales de la época, como Teófilo Braga y Eça de Queiroz, entre otros. Este grupo organizó las Conferencias del Casino en 1871 para intentar galvanizar a la sociedad portuguesa con el fin de modernizar el país, pero el gobierno terminó por prohibirlas. El grupo recibió muchas influencias ideológicas, rastreándose, entre ellas, las de Proudhon. En 1872, Quental organizó la Sección portuguesa de la Asociación Internacional de Trabajadores. También se presentó a las elecciones como candidato socialista.

En 1875 se formó la primera organización estable socialista de signo marxista de la mano de José Fontana y Azedo Gneco, diluyéndose las influencias iniciales de Proudhon. Gneco fue la personalidad socialista más acusada del último cuarto del siglo XIX. Mantuvo correspondencia con Marx y Engels y fue elegido secretario de la Sección Portuguesa de la AIT.

En el año 1878 este grupo pasó a ser el Partido dos Operarios Socialistas de Portugal. En ese momento se produjeron importantes divergencias internas y escisiones. Gneco dejó de liderar la formación, enfrentándose a la línea posibilista. Efectivamente, desde muy pronto en el seno del socialismo luso se fueron fraguando dos tendencias, la de carácter posibilista de Luis de Figuereido, y la revolucionaria de Azedo Gneco. En 1895 adoptó el nombre de Partido Socialista Portugués, y Gneco regresó a la estructura dirigente del partido.

Por fin, una de las cuestiones más debatidas en el seno del socialismo portugués fueron las alianzas electorales con los republicanos a partir de los años noventa.

En El Obrero contamos con algunos trabajos sobre protagonistas del socialismo luso de primera hora, para completar nuestro conocimiento.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.