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La creación de la Federación de mineros en Alemania en 1889

Foto de De Russell Lee - U.S. National Archives and Records Administration, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17045514 Foto de De Russell Lee - U.S. National Archives and Records Administration, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17045514

En un anterior trabajo estudiamos la situación de los mineros en la Europa occidental hacia 1889 gracias a la información reunida en la Conferencia Internacional celebrada en París en julio de ese año. Se avisaba que solamente Inglaterra y Escocia contaban con una Federación o Asociación general de mineros, aunque el movimiento obrero en la minería alemana era potente. Pues bien, en ese mismo año se creó la Federación de mineros de Alemania en el Congreso celebrado en Dorstfeld, un hecho capital de la Historia del movimiento obrero alemán.

Debemos recordar que en la primavera 1889 estalló una huelga minera de gran envergadura, por la que los mineros pedían aumento salarial y una jornada laboral de ocho horas, además de otras mejoras relacionadas con las condiciones de trabajo. Se consiguió, con la mediación de Friedrich Hammacher, miembro del Reichstag, la elaboración del denominado Protocolo de Berlín, que fijaba la jornada laboral en ocho horas, incluyendo el tiempo de entrada y salida de la mina, cuestión que siempre había generado polémica en el mundo minero. El problema fue que muchas Compañías no aceptaron el Protocolo, por lo que la huelga se reanudó. Y este es el contexto que precipitó la creación de la Federación o Asociación General de Mineros.

En el Congreso participaron obreros socialistas, pero también católicos. Estuvieron representadas 45 Sociedades Obreras de la cuenca minera del Rhin, aunque también estaban representados mineros de Westfalia, Sajonia y Silesia.

El Congreso fue presidido por el minero Stegel, pero el gran protagonismo en la reunión lo tuvo, ciertamente, Friedrich Bunte, personaje clave en el sindicalismo minero alemán, que recordó que ya en el año anterior, en la reunión de los delegados mineros, se había tratado la idea de crear una gran Asociación para reunir a los mineros alemanes para defender sus reivindicaciones y mejorar su situación. Además, explicó que para llevar a cabo esta misión era imprescindible contar con un órgano de difusión. Para ello, propuso que se adoptase como tal el Diario de los Mineros, que se publicaba en una localidad sajona. Al parecer, este periódico había desarrollado una gran labor en la última huelga, al desenmascarar a las administraciones mineras del Rhin y de Westfalia, que habían intentado suplir a sus mineros en huelga con mineros de Sajonia y Silesia.

Otra de las propuestas de Bunte fue la creación de una caja permanente, además de afirmar que cuando la Federación minera o la Asociación General fuera creada no haría falta hacer muchas huelgas pues la organización sería una fuerza ante los empresarios. En este sentido, Schroeder recordó que las empresas no estaban cumpliendo lo acordado en la huelga, como apuntábamos más arriba.

Bunte trató también sobre el modelo organizativo, y abogó por una cuota mensual de cada asociado de 25 pfennings.

Al final, se aprobó la creación de la Asociación, tomando como base los estatutos elaborados en la Conferencia de Bochum.

Podemos consultar el número 185 de El Socialista, y el trabajo de este autor, Eduardo Montagut, “El trabajo en las minas en Europa occidental a fines de los años ochenta del siglo XIX”, El Obrero (agosto de 2020).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.