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El trabajo en las minas en Europa occidental a fines de los años ochenta del siglo XIX

En el presente trabajo detallamos la situación del trabajo en las minas en Bélgica, Inglaterra, Escocia, Francia y Alemania, empleando como fuente los informes que se presentaron en la Conferencia Internacional de Mineros que se celebró entre los días 18 y 19 de julio de 1889 en la Bolsa de Trabajo de París, donde asistieron delegados de estos países. La reunión internacional tuvo como principales fines fomentar la organización sindical de cada país, coordinar acciones y trabajar por la solidaridad internacional de los mineros para evitar ser derrotados en las huelgas y conflictos. Además, se presentó un cuestionario para que los representantes de cada país contestasen acerca de los salarios, la duración de la jornada laboral y las condiciones de explotación que padecían los mineros. La lectura de esta información puede darnos, además, pistas de dónde el movimiento obrero estaba más desarrollado por las diferencias salariales y de condiciones laborales. Sin lugar a dudas, tanto en Inglaterra-Escocia como en Alemania el movimiento estaba más organizado que en Bélgica y Francia.

Bélgica:

Los delegados belgas consideraban que la situación minera belga era insoportable. Las mujeres y niños seguían trabajando en las minas, en el subsuelo, cobrando jornales de 1’20 francos. La edad de ingreso en la mina de un niño era de 12 años.

El salario de los mineros varones era de 3 francos en el Centro, y de 2’20 en el Borinage. En Lieja el salario aumentaba, aunque en el Chareloi la situación, al parecer, era penosa. Después de treinta años de trabajo el minero solía recibir una pensión de 14 francos al mes, siempre y cuando se demostrase estar incapacitado para trabajar.

La duración de la jornada oscilaba entre las 12 y las 13 horas.

Las dos principales demandas de los mineros belgas eran la siguientes: jornada de ocho horas, y jornal de 50 céntimos la hora.

Inglaterra y Escocia:

La jornada laboral oscilaba entre las seis horas y media hasta las doce, según la organización de los mineros. El jornal estaba entre los 5 y 6 francos. Trabajaban cinco días a la semana.

El trabajo femenino estaba prohibido en el interior de las minas, y su número iba disminuyendo en el trabajo de superficie. Las obreras cobraban menos, entre 3’5 y 4 francos.

El trabajo nocturno estaba prohibido. Existen seguros para los mineros, administrados por sociedades privadas.

Existía una Federación de mineros, luchando por la jornada de ocho horas.

Alemania:

Los mineros alemanes ganaban un máximo de 4’25 francos por jornada de ocho horas, aunque realmente eran de diez, entre la hora de subida y la de bajada de la mina. En todo caso, había cuatro días semanales de 12 horas de jornada. Los niños podían trabajar a partir de los 16 años.

El trabajo femenino estaba prohibido por ley tanto dentro como fuera de la mina.

A pesar de la represión ejercida después de la última huelga, el movimiento obrero minero alemán era muy potente.

Francia:

En la cuenca del Allier los mineros entraban a trabajar a las cuatro de la mañana y salían a las cuatro de la tarde. Se les pagaba a razón de 40 céntimos por una medida llamada “benne”, que contenía 7 hectólitros. Había quinientos mineros organizados en Cámara Sindical en Commetry. El problema era que la producción estaba disminuyendo como consecuencia del agotamiento de las venas de carbón.

Otro grave problema era el relacionado con los descuentos que padecían los mineros cuando el carbón extraído era de mala calidad. Tampoco era bueno el sistema de pensiones, que funcionaba al arbitrio de la patronal.

En el departamento del Norte había doce mil mineros, alojados en una especie de corrales o grupo de habitaciones, y tenían que proveerse en las tiendas y almacenes de las Compañías. Así, el minero trabajaba para pagar su alojamiento y los víveres que consumía. Estos mineros también entraban a trabajar a las cuatro de la mañana. En los patios de los corrales había gendarmes para vigilar a los mineros, prohibiendo la venta de periódicos, y dando cuenta de reuniones y posibles actos de los mineros.

En estas minas funcionaba el sistema de trabajo a destajo, y cuando el minero se negaba a aceptar una adjudicación demasiado baja se le multaba con 12 francos.

El movimiento obrero minero no estaba muy desarrollado en Francia. La huelga de 1884 de 58 días les costó a los mineros 87.000 francos y fueron derrotados.

La situación de los mineros del Paso de Calais era la misma que la de los de Decazeville y Besseges.

Hemos consultado el número 178 de El Socialista, de agosto de 1889.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.