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San Lorenzo 2020: Terrazas, calor y el juego del gato y el ratón

  • Escrito por Luis Enrique Fácil
  • Publicado en Crónicas

Las terrazas de los bares, el blanco y verde en la vestimenta y el corazón y un calor achicharrante son los únicos signos de las Fiestas de San Lorenzo en 2020, que serán recordadas, quizá olvidadas, como unas "no fiestas" marcadas por el juego del gato y el ratón entre jóvenes y policías por burlar o hacer cumplir las normas contra la covid.

Suspendidas las fiestas meses atrás, el algarabío y bullicio que suele acompañar el día 9 de agosto antes y después del disparo del chupinazo anunciador de las fiestas se transformó ayer en un tenue rumor en las calles, sin música ni cánticos en las terrazas, prohibido todo para evitar aglomeraciones.

Sin prisas por salir a unas calles prácticamente vacías, los primeros grupos (de no más de diez personas) se sentaban en terrazas reservadas previamente para almorzar, de blanco y verde pero prácticamente en silencio. A la hora de vermú, la presión en las terrazas se hacía mayor, pero sin desbordar la capacidad de los locales en su capacidad de dar cabida a los paseantes, de tirar cerveza del grifo y de elaborar raciones de gambas y de calamares.

Sin embargo, la gente más joven es la que ayer más difícilmente se dejaba ver en los tradicionales puntos de encuentro del primer día de fiestas: centro de la ciudad, terrazas o la popular zona de marcha conocida como El Tubo. Y es que, prohibidos los locales de ocio nocturno y el botellón, los jóvenes habrían optado este año por buscar lugares más discretos en locales particulares, domicilios o huertos situados en el perímetro de la ciudad.

Conocedoras las autoridades municipales de esta más que probable posibilidad, agentes policiales desplegados por la ciudad en el mismo número que en años anteriores, cuando las fiestas se adueñaban de las calles, tratan de evitar que se produzcan estos encuentros y celebraciones.

Semanas antes del inicio de las "no fiestas" de San Lorenzo 2020, se barajaba la utilización de drones para vigilar huertos y zonas exteriores donde pudieran producirse botellones sin ningún tipo de control.

En multitud de fachadas de viviendas cuelgan las tradicionales pañoletas verdes, pero con el lema "San Lorenzo 2020 se celebra en los balcones" escrito en la tela para tratar de concienciar a la gente de que este año las calles no son un escenario festivo.

Para evitar concentraciones durante la mañana de hoy en la plaza de San Lorenzo, frente a la basílica bajo la advocación del santo, la policía ha impedido el paso con vallas y sólo ha dejado un estrecho pasillo para el paso de un número controlado de personas a la tradicional misa laurentina, con el uso obligado de mascarillas y de gel desinfectante en el acceso al templo.

La memoria de las Fiestas de San Lorenzo recuerda otros momentos que rompieron la dinámica, como en el 9 de agosto de 1996, cuando el entonces alcalde Luis Acín hizo guardar silencio a toda la algarabía de jóvenes que aguardaban el chupinazo festivo en memoria por las víctimas de la tragedia del Camping Las Nieves de Biescas.

Tanto el chupinazo como la tradicional cabalgata por el centro de la ciudad se hizo en silencio, lo que marcó, en opinión de muchos cronistas, el desarrollo de unas fiestas atípicas, sin la chispa ni la frescura de años anteriores.

La última suspensión anterior de la totalidad de las fiestas que recuerdan las crónicas periodísticas se produjo en agosto de 1936, cuando unas semanas después del golpe militar que desencadenó la Guerra Civil, columnas republicanas avanzaban hacia Huesca, ciudad que estaba entonces en manos de los conjurados.

Sin embargo, las crónicas resaltan también que un año después, mientras la ciudad permanecía sitiada, bajo las bombas, los Danzantes de la ciudad bailaron de nuevo en honor a San Lorenzo y la imagen del santo volvió a recorrer la ciudad en procesión.

El coronavirus ha impedido que en 2020 se produzcan los tradicionales bailes de los Danzantes de Huesca, uno de los momentos más esperados de las fiestas, aunque todos los oscenses confían en que todo vuelva a la normalidad en 2021. EFE.