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Argelia, arte y cultura

¿Sabías que en este país, que es el más grande de África, es un crisol de paisajes y civilizaciones, y, por supuesto, rico en cuanto a sus manifestaciones artísticas y patrimonio cultural?.

Llegué a Argelia por primera vez hace unos años, respondiendo a un proyecto relacionado con la sostenibilidad hídrica y cuyo cumplimiento ayudaría mejorar las condiciones de vida de mucha gente. Era un proyecto de vital importancia para una parte del país y su desarrollo futuro.

Y ante las expectativas de conocer un nuevo país, sus gentes, su cultura, etc. y, sobre todo, poder ayudar a la población aportando mis conocimientos y experiencia, me uní al equipo que fue desplazado para ir allí a trabajar.

No conocía el país, pero el hecho de estar en África despertó e hizo volar mi imaginación, quizás rememorando aquellas películas en las que la acción se desarrollaba en algunas zonas del desierto más hermoso del mundo, en las que se pueden descubrir oasis acogedores, donde los hombres del desierto, los tuaregs, descansan en sus campamentos montados bajo las estrellas de su deambular por los territorios del sur mientras ejercen sus intercambios comerciales y llevan las historias y relatos ancestrales de una parte a otra del país.

Naturalmente, además de informarme en internet sobre el país, me compré varios libros que hablaban de él. Y pude leer sobre un país que había sido acogida y asiento de civilizaciones como los gétulos, fenicios y númidas y de otras como los romanos, vándalos y bizantinos, hasta llegar finalmente a las dinastías musulmanas. Y descubrí un país rico en cuanto a su arte y cultura, y cálido teniendo en cuenta la amistad y acogida de sus ciudadanos.

Y todo esto lo tenemos a una hora de avión desde Madrid o Barcelona y media hora desde Alicante. Una joya que está todavía por descubrir, por recorrer y por amar.

Y mi primera toma de contacto con el país fue en su capital, “El Djezaïr”, conocida como Argel “la Blanche” (Argel “la Blanca”) llamada así por su larga avenida de blancos edificios que forman los boulevares Guevara y Zighout-Youcef, y que recorre todo el frontal del puerto. Puse mis pies en el aeropuerto de Argel y desde el primer momento pude percibir la sensación de encontrarme en un sitio especial, diferente, por supuesto, a lo que había conocido anteriormente en mis viajes; variado en sus lugares, rico en sus contrastes, acogedor en sus gentes y con muchas sorpresas y bellezas esperando a ser descubiertas.

En los pocos ratos libres que el trabajo me dejaba pude ir descubriendo el puerto, la Casbah, que en 1992 fue nombrada parte del Patrimonio de la UNESCO, y donde es fácil (y recomendable) perderse por sus tortuosas callejuelas en las que las viviendas de ambos lados de las calles parecen querer acariciarse dando lugar a las conversaciones entre vecinos, a los juegos de los niños, etc. Lamentablemente, el tiempo no ha pasado en balde para este recinto y necesita una reconstrucción y cuidados que le devuelvan el esplendor que una vez tuvo. Recientemente se ha notificado que está en marcha un proyecto de renovación y revitalización de la Casbah. Esperemos que las Administraciones sean sensibles a esta reconstrucción y se pueda recuperar este rico patrimonio.

El Museo Nacional de Antigüedades y Artes Islámicas, el Museo Nacional de Prehistoria y Etnografía de El Bardo y el Museo de Bellas Artes son imprescindibles para conocer la rica y variada historia de este país, así como las manifestaciones culturales que han tenido lugar a lo largo de las diferentes épocas.

También se pueden visitar el museo nacional de las artes y tradiciones populares y el museo nacional del Moudjahid.

La catedral de Nuestra Señora de África, consagrada en 1872, con sus espectaculares vistas sobre la bahía de Argel fue una visita que me encantó. Como decimos, es otra historia… Estas vistas también pueden verse desde Riadh El Fath (el parque de la Victoria), y no deberíamos perdérnoslas, así como el Palacio de los Rais.

Y, por supuesto, y ya que estamos en Argel, es recomendable visitar el monumento a nuestro escritor universal, Miguel de Cervantes y la cueva en donde estuvo cautivo 5 años de su vida y cuyas vivencias en estas tierras norteafricanas dieron lugar a varias de sus obras.

Vamos a continuar nuestro viaje y desde Argel nos desplazaremos hacia el oeste donde, a poco más de 400 kilómetros por la autovía A-1 (o también se puede hacer el trayecto en media hora de avión) llegaremos a Orán (Wahran El Bahia), segunda ciudad de Argelia y cuna de la canción Raï, que nació posteriormente a la independencia, en los barrios populares y habla de los anhelos de la juventud en cuanto a la libertad, al amor y sus perspectivas de futuro. La verdad es que es una música que se te acaba pegando y la disfrutas. Cuando llega el verano y te desplazas por la Corniche podrás ir conociendo bares diversos en donde se reúne la juventud en torno a dicha música. Realmente es muy animado….y divertido.

Orán fue una antigua plaza española y prueba de ello son los diferentes lugares en los que hay construcciones y vestigios que se pueden visitar. Podemos empezar por visitar el Fuerte de Santa Cruz (y su Iglesia con la figura de la Virgen Maria de Orán), con sus privilegiadas vistas sobre la ciudad; el Fuerte de la Mona, que vigila permanentemente las aguas a un lado de la bahía de Orán; la catedral de Orán, hoy biblioteca, las Arenas (plaza de toros), etc.

La primera sensación que uno tiene cuando llega a Orán es el de una ciudad abierta al mar y acogedora con las gentes que la visitan. Es una ciudad donde existe una mezcla armoniosa de influencias de muchas partes del país y de fuera del mismo. Por poner un ejemplo, tiene conexión directa con Alicante y Almería por barco, la conexión por avión con Alicante es de poco más de media hora.

Orán es una ciudad muy acogedora con las gentes que la visitan. Paseando por sus calles principales, tales como Mohamed Khemisti o Larbi Ben M’hidi, siempre bulliciosas, donde se percibe la actividad de los comerciantes en sus tiendas de ropa, de alimentación, de artesanía, etc. el visitante puede descubrir la gran amalgama de personas de diferentes orígenes y el crisol de culturas, siempre enriquecedor, que nos atrapará amablemente. Debo reconocer que con Oran no puedo ser imparcial. Viví allí unos años y los amigos que hice, y que conservo, me han dejado una huella imborrable en la memoria y en el corazón.

Se puede descubrir también la catedral del Sagrado Corazón, con su espléndida fachada de estilo bizantino, hoy trasformada en biblioteca municipal; el palacio del Bey y de la Mezquita de Djamaa el Pachá (1792) donde la arquitectura árabo musulmana dejó unas excelentes muestras de su arte.

O también la Mezquita Mohamed Ben Othman. El Museo Nacional Ahmed Zabana, donde se pueden admirar los vestigios prehistóricos encontrados en el Magreb; y descubrir las artes tradicionales y las técnicas utilizadas en las diferentes épocas a través de su colección de numismática y multitud de objetos etnográficos; una sala dedicada a la flora y la fauna del norte de África.

Podemos pasear y descubrir el barrio de Sidi el Houari, antiguo barrio español donde convivían propios y extraños en un ambiente de respeto y amistad. Y por supuesto, es muy recomendable un recorrido por el parque de Letong y el “Front de mer”, el paseo marítimo de Orán desde donde se podrán apreciar los barcos, muelles y demás edificios que dan servicio a esta marítima ciudad.

La Plaza del 1º de noviembre y el Teatro Abdelkader Allouala….o el teatro de la Verdure, donde en el verano se celebran conciertos y galas que atraen a la población oranesa y cientos de visitantes y curiosos que se acercan a disfrutar de los espectáculos y a relajarse con el frescor del anochecer.

Si desde Orán queremos seguir con nuestro recorrido por Argelia, podríamos desplazamos hacia el suroeste, donde a 150 kilómetros y dos horas de viaje nos encontraremos con la ciudad de Tlemcen, la ciudad cultural. Fue nombrada capital de la cultura islámica 2011.

El arte hispano-marroquí tiene su expresión en el Minarete de Al Mansourah, con sus 30 metros de altura. Y las vistas desde allí son formidables. Podéis abarcar toda la ciudad de Tlemcen.

La Gran Mezquita (1135), que es el mejor ejemplo de la arquitectura almorávide (existen sólo otras dos en Argelia, en Alger y en Nédroma), y la Tumba de Sidi Boumediene, el conocido sufí patrón de Argelia que nació en Sevilla en 1126 no pueden dejar de ser visitadas. De verdad que merece la pena hacer estas visitas.

Museo Nacional de arte e historia de Tlemcen donde se puede ver el pasado almorávide, merenidas y zianidas en forma de monedas, lámparas junto con epitafios de tumbas reales del siglo XV, en una amalgama digna de visitar.

Las cuevas de Beni Add, que pertenecen al parque nacional de Tlemcen, están formadas hace 150 millones de años y sus grandes cámaras con estalactitas y estalagmitas gigantes conforman un paraje natural oculto y digno de ver. Las “vistas” interiores os aseguro que son espectaculares.

Si cambiamos un poco de orientación, y desde Argel nos desplazamos a casi 400 kilómetros al este, llegaremos a Constantina, la antigua ciudad romana de Cirta, que está situada a 650 metros de altitud y rodeada por montañas, lo cual ofrece al visitante unas excepcionales vistas panorámicas.

Es la ciudad de los 7 puentes que atraviesan las gargantas que coronan el río Rhumel. El puente de Beb Al-Qantra, que es el que se encuentra en la entrada a la ciudad de Constantina. El puente del Hospital, que es el más alto de todos. El puente de Sidi Rached, que es el más largo. El puente gigante, moderno y estilizado. El puente de las cuerdas, también llamado puente del ascensor; la particularidad (emocionante para algunos) que tiene es que se balancea cuando hace mucho viento. El puente del Diablo, es pequeño pero dicen (para los que gusten de las leyendas) que está “maldito”; y finalmente el puente que está derruido, el puente de Djnane El-Zitoune. Hay que recorrerlos todos….y hay fotos espectaculares.

Pero además de los puentes que nos pueden servir para conocer los accesos a la ciudad y admirar sus bellas vistas y paisajes, no debemos olvidar el legado de Constantina, hecho realidad y presente en el Museo Nacional de Cirta, considerado uno de los museos más antiguos de Argelia, con las secciones arqueológicas, la de bellas artes y la etnográfica. La sección arqueológica ofrece al visitante una imagen histórica desde la antigüedad hasta el tiempo presente.

Tampoco debemos dejar de ver la mezquita del Emir Abd el-Kader. Aquí me gustaría hacer una breve mención a este personaje histórico por el que tengo un cariño y un respeto especial. Nacido en 1808, gracias a la influencia de su familia se cultivó en diversas disciplinas académicas. Fue un sufí ilustrado y comprometido con su época y sus conciudadanos. Pero no descuidó su formación física en disciplinas como la equitación, gimnasia, etc. Viajó por Oriente en donde aprendió y conoció a eminentes figuras como el jeque Jaled Al- Naqshbandi y visitó las tumbas de maestros sufís que tuvieron una gran importancia a lo largo de su vida. Lideró a las tribus del occidente de Argelia ante la invasión y colonización francesa a la que tuvo en jaque en diferentes batallas hasta llegar a la firma del tratado de Tafna, en 1837. En su exilio forzoso en Francia dejó entre la población francesa un aire de erudición, inquietud intelectual y nobleza de carácter. Finalmente, se establece en Damasco donde reparte su vida entre el estudio, la enseñanza y su familia. Es considerado el padre del estado moderno de Argelia al unir lo que estaba disperso, con el objetivo de crear una gran nación.

En este punto y una vez visitadas algunas de las ciudades del norte del país en donde hemos podido comprobar la riqueza y variedad de sus manifestaciones culturales os invito a viajar al sur….el sur desértico, inmutable, inmenso, relajante y eterno del Tassili. El desierto más hermoso del mundo. Si alguna vez tienes la oportunidad de visitarlo, no lo olvidarás nunca. Sus inabarcables paisajes, sus ciudades centenarias, su arte y cultura (que también se manifiestan en esta amplia zona) y sobre todo….sus gentes, amables, acogedoras y nobles te harán sentir en otra época como si un relato de las mil y una noches se tratara.

¿Sabíais que en Argelia no todas las manifestaciones culturales están en museos?. Algunas de las más antiguas están al aire libre o en cuevas y estas manifestaciones artísticas y culturales están localizadas en el Tassili n’Ajjer, parque natural a 600 metros de altitud situado al suroeste del país, incluido en los Patrimonios Mundiales de la UNESCO en 1982 y que tiene una extensión de 72.000 km², es decir, casi el equivalente a la Comunidad de Castilla-La Mancha.

Esta meseta posee uno de los conjuntos de arte rupestre prehistórico más importantes del mundo, es un majestuoso museo al aire libre. Con más de 15,000 dibujos y grabados (fueron descubiertos en 1933) que registran los cambios climáticos, los cambios en la flora y fauna, las migraciones de animales y diversas escenas de la de la vida humana y su evolución en el borde del Sahara desde 6000 AC hasta los primeros siglos de la era actual, es uno de los lugares más bellos del mundo en su especie. Se nos muestran estas manifestaciones, por decirlo de alguna manera, como un diario perenne de lo acontecido a través de los tiempos, como un gran museo al aire libre con sus tallas rupestres y sitios arqueológicos, que le han valido la reputación del museo prehistórico más grande del mundo.

Las formaciones geológicas son de gran interés paisajístico, con areniscas erosionadas que forman "bosques de roca".

La ciudad más representativa y turística de esta zona, Djanet, la capital del Tassili n’Ajjer, es un oasis lleno de encanto, situado a 2.300 km de Argel. Os va a ofrecer un entorno inigualable propio del desierto argelino: palmerales, formaciones rocosas y dunas.

Para completar la visita por el Tassili hay que visitar también el Tassili n’Hoggar, que es un macizo formado por una cadena de montañas al sur de Argelia, a 1.500 kms. Al sur de Argel y que representa una superficie de 540.000 km². Es más grande, por tanto, que la superficie de España (505.990 km²), lo cual nos puede dar una ligera idea de su magnitud y espectacularidad.

Tamanrasset, a 1.400 metros de altitud, ciudad de comercio, y comienzo de ruta hacia Gao (Mali) o Agades (Niger) es considerada como el corazón del Sahara. La tierra de los “hombres azules”, los tuaregs, no te dejará indiferente. La amabilidad y calidez que muestran hacia el visitante hace que de verdad sientas que estas en un lugar especial.

Se puede visitar el Museo de L’OPNA (Parque Nacional del Ahaggar), en donde encontraremos una interesante exposición sobre el medio natural del Hoggar. Este parque nacional es el parque natural más grande del mundo, y aparte de contar con un ecosistema único debido a su fauna y flora endémicas de la región, posee también innumerables monumentos y construcciones con una antigüedad mayor a los 4.000 años a.C.

Podríamos continuar mostrando infinidad de ciudades y lugares en donde se respira historia, cultura y belleza por todas partes. Por ejemplo, Argelia tiene un rico patrimonio romano, que puede admirarse en las ciudades de Cherchell, Tipaza, Djamila, Timgad, Tiddis o Annaba. Y existen otras ciudades en el este o el sur del país que merece la pena visitar y disfrutar de sus manifestaciones artísticas y culturales, además de los maravillosos entornos en los que están enclavadas.

En Argelia podremos descubrir las manifestaciones artísticas y culturales no sólo en los museos o en las construcciones, sino también en la naturaleza, en su orografía. Es el resultado de una evolución de cientos de miles de años que se puede apreciar en sus desiertos, grutas, cuevas, etc. Y siempre dentro de una mezcla de estilos artísticos e influencias de las civilizaciones que, por este país pasaron, y que, por supuesto, no dejarán a nadie indiferente.

Es este crisol de culturas, historia y paisajes, unidos a la amabilidad y la hospitalidad de sus gentes lo que hacen de Argelia un destino de visita acogedor e imprescindible. Argelia no te dejará nunca indiferente, te lo puedo asegurar. ¡Argelia te sorprenderá!

Licenciado en Farmacia y Master en Gestión Ambiental y Auditorías.

Experto en sostenibilidad y geopolítica.

En sus 26 años de experiencia trabajando en el campo de la gestión del agua y el medio ambiente ha desarrollado proyectos en 4 continentes; desempeñando su labor desde China a México y desde Haití a Argelia.

Este trabajo en países tan próximos a España, como es Argelia y países del entorno, le han llevado a interesarse de manera muy especial acerca de la situación de la gestión del agua y la sostenibilidad, en general, en países situados en el de Norte de Africa y Oriente Medio, cuyo clima árido o semiárido, comparte ciertas similitudes con la situación climática en la mitad sur de España.