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El humor, un buen fármaco contra la Covid-19

Que el humor es un buen antídoto para evitar enfermedades es obvio, pero que el humor ha ayudado a hacer la batalla contra la pandemia menos demoledora y estresante lo han confirmado médicos y enfermeras que han participado esta semana en una webinar organizada por Pallapupas, los payasos de hospital.

"El humor es una herramienta esencial para la humanización del sistema sanitario", coincidieron los participantes en conferencia telemática, que se celebró el jueves por la tarde con la participación de Mertixell Cucala, enfermera responsable de Proyectos e Innovación y del programa de voluntariado del Hospital Sant Pau; Andrés Morgensten, médico especialista en Cuidados Paliativos del Hospital Materno-Infantil Vall d’Hebron, y Antoni Calvo, director de la Fundació Galatea y del Programa de Protección Social del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB).

También participó Angie Rosales, fundadora y directora de Pallapupas, la ONG que recorre hospitales para arrancar sonrisas a pacientes y familiares y mejorar la salud emocional de los enfermos.

Los participantes corroboraron que el humor durante estos meses de la COVID-19 ha sido una herramienta que ha mejorado tanto la experiencia de los propios pacientes, reduciendo su estrés, como el ambiente en el trabajo y sirvió para cuidar de la salud emocional de los propios profesionales, lo que redundó en mejores resultados de la práctica clínica.

Durante el acto, moderado por la doctora Margarida Mas, delegada en Cataluña de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), los sanitarios relataron cómo la epidemia ha supuesto "un gran estrés emocional para todo el mundo".

Pacientes y profesionales sanitarios se han tenido que enfrentar a una enfermedad desconocida, de la que iban descubriendo nuevas cosas a medida que iba evolucionando.

Los sanitarios, además, han pasado miedo al contagio propio y de familiares, lo que aumentó su grado de estrés, según Meritxell Cucal, que reconoció que "costó mucho en instituciones tan serias como la nuestra (el Hospital Sant Pau) que el humor entrara, pero poco a poco gracias al trabajo de los Pallapupas se han ido haciendo un hueco".

"Ahora, tras los momentos más duros que hemos vivido con la pandemia de la COVID-19, el humor está regresando y ha supuesto una verdadera bocanada de aire fresco para todos los profesionales", dijo. Según Calvo, "esta pandemia se ha caracterizado por un alto grado de incertidumbre.

No conocíamos la enfermedad y no sabíamos mucho acerca de cómo se comportaría. Esta incertidumbre para los profesionales sanitarios acaba causando un gran sufrimiento y por eso la atención psicológica ha tenido una especial trascendencia durante la gestión de los peores momentos de la crisis".

¿Hasta qué punto el humor tiene lugar cuando nos enfrentamos con situaciones que pueden derivar en fallecimientos numerosos como ha ocurrido durante esta crisis? Respondió Andrés Morgensten: "Para poder cuidar a los pacientes que se encuentran en estas situaciones tan complicadas, los médicos primero deben aprender a tener cuidado de ellos mismos.

En este sentido el humor es una herramienta fundamental que nos puede ayudar a sobrellevar riesgos como el agotamiento emocional en momentos complicados".

Sin embargo, el especialista en cuidados paliativos advirtió que hacer reír a los demás no es algo sencillo y también es necesaria una formación que ayude a entender y leer los ambientes que se crean en las consultas para saber cómo actuar en cada momento.

"Esto es una formación que falta ahora mismo en los grados de las carreras sanitarias. Necesitamos incidir en la importancia de mejorar la comunicación entre médico y paciente, algo en lo que el humor es una herramienta esencial", según Morgensten.

La fundadora de Pallapupas, que explicó su vivencia personal como payaso en un hospital, recalcó la necesidad de llevar a cabo un cambio en los paradigmas de la sociedad que ayude a entender cómo el trabajo de estos profesionales del humor tiene cabida dentro del sistema sanitario como herramienta esencial para su humanización.

"El humor es indispensable para la salud emocional de todos los agentes de este sistema: usuarios, pacientes, familias y los propios profesionales", subrayó Rosales. "El cuidado emocional debe convertirse en el centro de la atención sanitaria.

Son necesarios protocolos para trabajar mejor, pero debemos ser capaces de entender que los pacientes no tienen que entrar en ellos y que cada uno tiene sus propios condicionantes que los hacen diferentes. El humor nos ayudará a humanizar la atención sanitaria", concluyó Rosales. EFE.