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El confinamiento más solidario y largo que une a familias de varios países

  • Escrito por Salvador Ruiz
  • Publicado en Crónicas

El confinamiento derivado de la pandemia del coronavirus ha servido para fraguar un hermanamiento entre cuatro familias de tres países basada en una historia de solidaridad que arrancó el pasado 25 de febrero, y que -ya finalizado el estado de alarma- aún dura y perdurará en sus corazones.

Y es que cuatro estudiantes de un colegio italiano acabaron en Málaga al cerrar de pronto el centro por la epidemia, dos de Costa Rica (país lejano para volver de la noche a la mañana), uno de un lugar de Italia con un foco importante del virus y al que era mejor no ir y Pablo, que volvía a su casa y traía a los compañeros.

Jacopo es el italiano, alumno de Bachillerato de 18 años que hizo buenas migas con Pablo, quien ya le invitó el pasado verano a su casa de Vélez-Málaga (Málaga), adonde a raíz de la epidemia tuvo que volver inesperadamente hace cuatro meses y donde aún permanece acogido por la familia del amigo.

Resulta que al cerrar el colegio ante el virus, su familia pensó que lo prudente era que no volviera a su hogar -situado cerca de Milán, zona cero de esta epidemia en Italia- por el riesgo que entrañaba.

En ese momento Pablo, sus padres y hermanos le abren las puertas de casa y hasta hoy. Los otros dos compañeros también acogidos en la misma vivienda ya pudieron volver a su país de origen, pero Jacopo sigue aún y espera volver al fin a Italia el 30 de junio.

Lo que se pensaba que podían ser 15 días se han convertido en cuatro meses. "Ha sido una experiencia de compartir sorprendente. Se podía pensar que con ocho personas en una casa y con adolescentes iba a resultar más complicada la convivencia y ha sido estupendo, genial", ha destacado a Efe Mey Félix, madre de Pablo.

Han mantenido entre todos conversaciones "maravillosas sobre política y sociedad, economía o cine" en una vivencia "estupenda dentro del confinamiento, que es algo excepcional y triste".

Cruzan los dedos para que Jacopo se puede reencontrar con su familia tras este período, que les ha aportado mucho, según cuenta Mey, quien considera "interesante" que las cuatro familias hayan estado implicadas y se hayan "creado lazos de amistad grandes".

Comparten el grupo de WhatsApp "Italia España Costa Rica", al que envían fotos, en el que hacen videollamadas y se sienten "parte de una gran familia", que plantea visitarse y no perder el contacto.

Se envían mensajes "supercariñosos, que llegan al corazón, que se nota que hay lazo; nada que ver con una simple amistad, encuentro o favor, es otro tipo de relación". Jacopo asegura a Efe que ha sido "genial", una experiencia "fantástica" que le ha permitido conocer la cultura de un país, y aunque el confinamiento es una situación difícil, lo han pasado "bien", ha aprendido a hacer paella y se lleva una vivencia "para siempre".

Pablo lo considera una "experiencia increíble" y la oportunidad de conocerse mejor; aunque no hayan podido salir, no se aburrían porque eran muchos en casa y de culturas diferentes, donde "todos tenían algo que aportar".

Ahora piensa en visitar pronto a su amigo en Milán y más adelante a los de Costa Rica. En el confinamiento han estado enganchados por la noche tras cenar a los capítulos de la serie "This is us", una historia de "relaciones humanas que les venía al pelo", según Mey.

Como un intercambio gastronómico internacional el costarricense Erick aprendió la paella, Mey la arepa -tortilla de maíz rellena- y Jacopo ha enseñado la pasta. Lo han pasado en grande entre juegos de mesa.

Los chicos decían: "ya somos de Los Mey" (como es conocida esta familia malagueña encabezada por Rafael Gutiérrez y su esposa).

Pese a su labor solidaria no han recibido nada de las administraciones públicas, el colegio efectuó alguna aportación testimonial y, aunque los padres de los acogidos ofrecieron ayuda y enviaron algunos alimentos, Los Mey respondían que no se preocuparan y pensaban que los otros habrían hecho lo mismo con sus hijos. EFE.