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Estrés, angustia y calendario laboral chino: la compra de material de la Junta

  • Escrito por Álvaro Gómez
  • Publicado en Crónicas

Detrás de los aviones repletos de mercancía, las entregas millonarias de material de protección para afrontar la crisis sanitaria y las frustradas devoluciones por no garantizar la calidad del producto, hay personas que han trabajado 15 horas al día y siete días a la semana con un ojo puesto en el calendario laboral chino para saber cuando debían negociar y comprar.

"Hemos estado más pendientes de las fiestas en China que de la propia Semana Santa de nuestro país", relata Ángel María Marinero, secretario general de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y principal cabeza visible del equipo que se ha encargado del aprovisionamiento de material de protección para el sistema sanitario de la Comunidad.

Reconoce en una entrevista con Efe que no ha pisado un hospital desde que se declaró el Estado de Alarma, pero aun sí se siente parte del sistema que ha luchado por detener la expansión del coronavirus, una sensación que, a pesar de suponer por momentos "mucha ansiedad", le ha devuelto una experiencia "realmente gratificante".

"Anímicamente ha sido algo muy bueno, porque al final trabajas para ayudar a la gente", confiesa el responsable de la adquisición de materiales en Castilla y León, quien recuerda que los momentos más complicados ocurrieron durante el primer mes.

"Hemos vivido una situación de angustia, era como alimentar una hoguera", explica sobre el proceso de compra: "De repente conseguías un millón de mascarillas que, al día siguiente ya se habían utilizado y en dos días ya se convierten residuos".

En concreto ha sido esa cantidad, el millón de mascarillas, la que se ha utilizado "como unidad de medida, como la barra de pan", en un mercado tan competitivo que ha llevado a Marinero a abstraerse por completo de todo lo demás.

"Al final no veía ni las noticias", comenta el secretario general de Fomento, quien no tuvo ningún fin de semana libre hasta que la situación del mercado se calmó al mes del confinamiento: "Ducharse, comer y trabajar, no hacíamos otra cosa a lo largo del día".

Por el momento, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, encargada del aprovisionamiento desde el 26 de marzo, ha adquirido material por valor de 44 millones de euros, casi la mitad para abastecerse de entorno a 32 millones de mascarillas, que junto al resto de EPIS representan el 90 por ciento del presupuesto gastado.

El resto del montante se ha destinado a otras gestiones de logística, como por ejemplo la reserva de hoteles para sanitarios. "Conozco trabajadores que se han levantado a las cinco de la mañana, han cogido un camión y han ido a Valencia para que no nos quiten la mercancía.

En su caso, se sintieron útiles cruzándose España para conseguir el material", expone el responsable de las compras, quien reconoce no haberse sentido desbordado, ya que su trabajo era "hacer todo lo posible para que eso no le pasara a la Sanidad".

La adaptación al mercado asiático ha conllevado adelantar unas horas el despertador, afrontar fiestas como la del 1 de mayo en Hong Kong por la que los trabajadores locales disfrutaron de un puente que retrasó dos días un pedido importante de material, o echar abajo el mito de que los chinos trabajan durante todo el día. "Tienen los mismos horarios que nosotros.

A veces te levantabas con la noticia de un pago cancelado y, como allí ya es mediodía, tenías que arreglarlo en muy poco tiempo porque se acaba su jornada", detalla. Otro aspecto clave del mercado ha sido evitar material defectuoso o falsificaciones, aunque el secretario general de Fomento le ha quitado importancia ya que en Castilla y León el material rechazado ha sido cercano al 5 por ciento, pues "es difícil engañar a un gran comprador como es una Comunidad".

Actualmente ya preparan una reserva estratégica general para posibles rebrotes en el futuro, con la intención de tener un stock que pueda cubrir la demanda de material durante un mes.

Por el momento, los almacenes de la Junta cuentan con una cantidad cercana a los 17 millones de unidades de protección. El presupuesto que se destinará a esta labor se conocerá según se vayan adquiriendo materiales, pues recuerda Marinero el carácter fluctuante del mercado día a día, en el que en los peores momentos de la pandemia llegó a pagar a 1.05 euros la unidad de las mascarillas más simples, cuando en la actualidad su precio es menos de 0,30.

"Normalmente el cliente es el rey del mercado, pero la escasez de estos productos tan demandados en todo el mundo ha hecho que el rey sea el que vende". EFE.