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Burros "antiestrés" ayudan a sanitarios a aliviar la tensión del coronavirus

  • Escrito por Paloma San Segundo
  • Publicado en Crónicas
Fotografía facilitada por "El Burrito Feliz" de La doctora Teresa Lozano durante un paseo por la finca de Doñana acompañada por uno de los burritos. EFE Fotografía facilitada por "El Burrito Feliz" de La doctora Teresa Lozano durante un paseo por la finca de Doñana acompañada por uno de los burritos. EFE

Magallanes, Chiclana o Gael no son doctores en medicina pero el tratamiento “antiestrés” que dispensan estos burritos al personal sanitario puede resultar más eficaz que cualquier prescripción para combatir la carga emocional a la que se han visto sometidos en su experiencia con el coronavirus.

La doctora Teresa Lozano trabaja en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva y hace apenas unos días comprobó por si misma que la terapia del “Doctor Burro” -como han denominado a este particular tratamiento- le ha servido para superar “el miedo y la incertidumbre” al que se ha visto sometida los días pasados a causa de la pandemia de la COVID-19.

“La incertidumbre y el miedo aumentan al máximo cuando ves que compañeros tuyos están afectados por la enfermedad y no sabes si estás contagiado ni si podrías contagiar a tu familia”, ha comentado a Efe la doctora Lozano, pionera en esta ‘terapia’ de la que dice le ha aportado “optimismo y sensaciones positivas”.

Detrás del programa “Doctor Burro” está Luis Bejarano, presidente de la asociación “El Burrito Feliz”, que desde hace aproximadamente cuatro años cuida de 21 asnos en una finca de 15.000 metros cuadrados, situada a 35 kilómetros de Sevilla y a 40 de Huelva, en las estribaciones del parque de Doñana.

Una decena de voluntarios le ayudan en la tarea de manera altruista pues, como dice, “no queremos ser una asociación mercantil, no pedimos ni ganamos dinero porque nuestra historia va por el utilitarismo de los animales, que deben tener un trabajo digno y el respeto de la gente. Ese es nuestro pago”.

Las actividades que realiza la asociación son completamente gratuitas y aunque, según Bejarano “mantener y cuidar de 21 burritos es muy costoso”, asegura que solo el 20% de los gastos se obtienen a través de “pequeñas aportaciones” como apadrinamientos de los animales, pero el resto “lo subvencionamos nosotros, con nuestros trabajos”.

El fin de este esfuerzo consiste en que “el personal sanitario que nos visita no se cruce por la finca con otros compañeros, porque no queremos grupos sino individualidades, ayudarles a que se ‘desprogramen’ durante unas horas de la tensión de los hospitales y que se centren solo en la naturaleza y en pasear con los burritos" ha comentado a Efe el presidente de la asociación.

Para la psicóloga Clínica María Jesús García Arque, “cualquier animal ayuda a mejorar el estrés, los duelos, los procesos oncológicos, geriátricos, la depresión, la ansiedad, la agresividad, suben la autoestima, aportan optimismo y alegría y más si, como en el caso de los burros, se añade un espacio natural en el que una persona de cualquier edad puede interaccionar”.

Hace apenas una semana que se inauguró el programa “Doctor Burro” y ya son cinco las personas que se han inscrito para participar en esta experiencia, en la que los principales protagonistas son los burritos, el más joven de los cuales, Gael, nació hace pocos días y fue el que acompañó a la doctora Lozano en su experiencia "antiestrés" por la finca próxima a Doñana.

Otros protagonistas de esta historia son Magallanes, que, según Bejarano, es un asno “con un don especial” que se ocupa de visitar a enfermos de alzheimer en residencias de la tercera edad; la burrita Orejitas, la más “matriarcal” del grupo y el burro Dinio, que tiene 6 años, es canario y un “latinlover” porque es el ‘padre’ de casi todos los demás asnos.

“El Burrito Feliz” colabora además con asociaciones de enfermos de fibromialgia o de mujeres afectadas de cáncer de mama que también han disfrutado de esta experiencia en Doñana.

Junto al programa “Doctor burro”, la asociación ha incorporado recientemente una nueva iniciativa para recoger los plásticos que deposita el mar en las playas de Doñana, una tarea para la que han solicitado ayuda material de la Junta de Andalucía y que ha suscitado un enorme interés turístico en otros países europeos como Alemania.

Todo ello sin olvidar “la unidad de burros bomberos”, un “auténtico orgullo” para la asociación, según el presidente, que desbrozan de forma planificada los bosques de Doñana donde hay pastos secos y no pueden entrar las maquinas, haciendo de “cortafuegos”. EFE.