ÚNETE

2020: la pandemia que ha obligado a adaptar la lucha contra el fuego

A los terrenos agrícolas abandonados se une este 2020 una vegetación especialmente frondosa y abundante maleza. Las campañas de prevención de incendios forestales con una alarma sanitaria activada implican sin duda alguna un nivel de exigencia muy superior.

La pandemia ha obligado a modificar estrategias para combatir el fuego. En Galicia temen lo que pueda ocurrir con la llegada de las altas temperaturas. La labores de prevención, principalmente la limpieza de vegetación en las denominadas zonas sensibles, no comenzó cuando debería.

Hubo que esperar a bien entrado mayo, al día 18, para estas tareas de desbroce y tales labores se prolongarán hasta el 13 de julio siempre y cuando las condiciones climatológicas lo permitan. La Xunta reservó una partida de 30,5 millones de euros para actuaciones preventivas de silvicultura, creación de infraestructuras de defensa, e intervenciones de mejora de la gestión forestal y de sus producciones con el fin de incrementar el valor del monte y defender las viviendas.

Montes, terrenos y franjas secundarias, que son los 50 metros que rodean las casas y los núcleos de población y que deben estar libres de especies árboreas y arbustivas, son el objetivo. El plan de prevención y defensa, el Pladiga, que ha incluido esta novedad y que se aprobará este mes, contempla asimismo la adquisición de dos nuevos aviones que subirán a 28 la dotación aérea para la extinción; recoge que los efectivos fijos discontinuos, más de mil, permanecerán seis meses sobre el terreno, y no cinco como en la campaña anterior; y detalla los protocolos necesarios para garantizar el trabajo en condiciones óptimas de seguridad y de higiene.

La asociación profesional de bomberos forestales, Apropiga, lamenta que la tendencia a “convertir todo”, -superficies agrícolas y forestales-, en monocultivo de eucalipto, “una especie claramente pirófita”, no se haya frenado ni con la pandemia.

Su portavoz, Sebastián Hernández, ha señalado a Efe que se debe poner fin a esa tendencia y que hay que incidir en una prevención real, como norma. De su colectivo, opina además que deberían ser un servicio de emergencias "integral". “Esto es, si somos los que mejor conocemos el monte, pues que por defecto se nos avise para todo, no que se pidan voluntarios”. E incluye en su reclamación todo tipo de emergencias, como nevadas, temporales y búsqueda de personas. La razón es que creen haber demostrado su buen hacer con las desinfecciones, en la actual crisis sanitaria, y con la misma profesionalidad que muestran cuando frenan el paso avasallador de la lumbre.

CANARIAS NO OLVIDA LOS INCENDIOS DE 2019

En Canarias la prevención forestal depende de los cabildos, que ya están activando sus campañas de verano. El Cabildo de Gran Canaria ha activado justo este sábado la alerta por incendios forestales en la zona alta de la isla pues dice que hay un cóctel propicio para un nuevo incendio forestal.

En Gran Canaria, los ciudadanos de la cumbre tienen aún frescos en la memoria los incendios de agosto de 2019, los más importantes de España el año pasado, que arrasaron más de 10.000 hectáreas y obligaron a evacuar de sus casas a unas 11.000 personas, por suerte, sin víctimas.

En Tejeda, municipio de 1.909 habitantes que fueron evacuados de madrugada de sus casas en dos ocasiones en apenas tres semanas, su alcalde, Francisco Perera, ha explicado a Efe que más allá de las medidas que tomen el Cabildo y el resto de administraciones, "se ha comunicado a todos los vecinos y titulares de viviendas rurales la obligatoriedad que tienen de mantener limpio el perímetro de su casa, al menos en 15 metros alrededor de la propiedad".

Fue una medida que se demostró particularmente efectiva el pasado verano: aquellas propiedades que tenían un perímetro limpio alrededor, apenas resultaron afectadas por los incendios de la segunda quincena de agosto. Perera asegura que ya se está trabajando en ello, pero remarca que se trata de una labor ardua y especialmente "complicada al tratarse de un municipio muy diseminado".

En el ayuntamiento colindante de Artenara, donde los vecinos estuvieron una noche refugiados en un edificio seguro mientras el fuego rodeaba el pueblo, su alcalde, Jesús Díaz, alerta de que estos meses de confinamiento por el coronavirus han generado que el campo esté "más descuidado" con "hierba y maleza". Y no es por desinterés, precisa, ya que "la mayoría de los agricultores se han quedado en el municipio durante la cuarentena", pero se trata principalmente "de gente mayor".

Este Ayuntamiento insiste en pedir a sus 1.090 vecinos que procuren mantener "libres de maleza todas las orillas de estos terrenos", para que "no vuelva a suceder lo que ocurrió el año pasado". El alcalde de Artenara subraya que la campaña contra los incendios "debe empezar en invierno" con la limpieza de los terrenos, pero este año "ha sido un ir y venir de circunstancias, con el fuego, la calima y el coronavirus" y, por ello, "están el pinar y las carreteras llenas de pinocha".

Díaz echa en falta "más colaboración por parte del Cabildo de Gran Canaria, para que actúe sobre sus terrenos, barrancos, márgenes de carretera, etcétera", ya que "pide a los vecinos que lo hagan" cuando "se trata de personas mayores a las que les cuesta limpiar", con una media de edad de 70 u 80 años. El Cabildo de Gran Canaria ya ha puesto en marcha su campaña de lucha contra incendios, con la activación de un helicóptero forestal la semana pasada con base, precisamente, en Artenara.

Pero durante el invierno también trabaja en otras líneas, como la de las "quemas prescritas" que practican bajo control sus servicios forestales, para aligerar de combustible algunos terrenos de ubicación estratégica como futuros cortafuegos, y también con iniciativas originales, como el programa de "ovejas bomberas".

Tras ese nombre hay un programa de un millón de euros de ayuda al pastoreo tradicional, desde el convencimiento de que esta actividad secular contribuye a mantener un equilibrio sano en la vegetación de los montes. Los rebaños de ovejas tienen este año el encargo de limpiar 115 hectáreas de terreno en la cumbre y sus aledaños, señaladas por los especialistas forestares del Cabildo.

En La Palma, donde uno de los últimos grandes incendios que ha sufrido Canarias mató a un bombero forestal hace tres veranos, el Cabildo va a contratar este estío a 91 trabajadores para reforzar a sus brigadas forestales. En esta isla, la campaña de prevención comenzará este año un mes antes, el 1 de junio, y se prolongará en principio hasta el 31 de octubre, con un desembolso de 1,9 millones de euros.

CASTILLA-LA MANCHA: VOCACIÓN DE SERVICIO Y “ÁNIMO MUY ALTO”

La campaña de prevención y extinción de incendios de 2020 convivirá con la emergencia generada por el coronavirus y en la Empresa de Gestión Ambiental (Geacam) de Castilla-La Mancha son conscientes de que esta situación "excepcional" implica un nivel de exigencia diferente al de campañas anteriores en relación a la logística, las instalaciones, el operativo y la dotación de unidades.

El delegado provincial de Geacam en Guadalajara, Federico Romero, ha explicado, en declaraciones a Efe, que la convivencia de la emergencia del Covid-19 con la campaña de incendios supone que tendrán que "sustentar y apoyar ambos escenarios porque los dos son trascendentales, e intentar sostenerlos para mitigar todos los efectos que se puedan derivar a la sociedad y al ámbito natural".

En cualquier caso, ha resaltado que "los ánimos están muy altos" y todos los trabajadores del dispositivo Covid-19 de Geacam tienen "una vocación de servicio en su grado más amplio de la palabra" y sienten que "cuando la sociedad nos necesita, podemos hacer labores que son importantes como ayudar a los ciudadanos, a las personas que están en residencias, hacer transporte de medicamentos y alimentos y desinfecciones de municipios donde no tienen tantas infraestructuras o medios materiales y humanos”.

"Es muy reconfortante y nos hace que tengamos los ánimos muy altos -como al principio-, además de que el nivel de compromiso es muy grande", resalta Romero, al tiempo que asevera que "ante las adversidades, las personas dan lo mejor de sí mismas" y la vocación de servicio de todos los trabajadores y de la propia Geacam "está llegando a su máxima expresión".

Con respecto a la campaña de incendios que se desarrollará desde el 1 de junio hasta el 30 septiembre en Castilla-La Mancha, el delegado provincial de Geacam ha señalado que el índice de sequía este año es menor que en años anteriores y que mayo se presenta "mejor" que otros meses y, en principio, junio también.

La clave será el hecho de que se puedan producir olas de calor continentales saharianas, que podrían complicar la campaña de extinción por la mayor carga de combustible que se está generando. Además, las tareas de selvicultura preventiva y creación de red de áreas se paralizó a raíz del Covid-19, lo que ha provocado una pérdida en la producción y en el número de actuaciones que se llevan a cabo en una campaña normal, pero Romero ha indicado que desde el pasado 27 de abril se han reanudado y cree que no será determinante para la extinción de incendios este verano.

ARAGÓN: LOGÍSTICA EN MARCHA Y VIEJAS DEMANDAS

A unas pocas semanas de comenzar la campaña de prevención y de extinción de incendios del verano, el Gobierno de Aragón ya tiene previstos todos los medios materiales y humanos con los que hacer frente a unos fuegos que el año pasado consumieron 1.294 hectáreas, muy por debajo de la media de las dos últimas décadas.

Alrededor de medio millar de integrantes de cuadrillas terrestres y casi un centenar de las helitransportadas, todos de la plantilla de la empresa pública Sarga, junto al personal forestal funcionario del Ejecutivo regional, deberán proteger las 2,6 millones de hectáreas de superficie forestal de Aragón y enfrentarse a las llamas en el momento de ser alertados.

A estos recursos se suman 39 autobombas con su propio personal encargado, 80 puestos de vigilancia continuada de las masas forestales y, en el caso de ser requeridos, los medios disponibles del Ministerio para la Transición Ecológica y de la Unidad Militar de Emergencias.

De todo esto es muy consciente Nicolás Pérez, un miembro de las cuadrillas terrestres de Sarga que lleva dos décadas haciendo frente a las llamas, con jornadas en las que generalmente se sabe el momento en que empiezan pero no cuándo pueden acabar si se produce un aviso. Para Pérez, los mayores "problemas" en Aragón en las campañas de incendios han sido desde años atrás unas partidas económicas ajustadas y la excesiva "temporalidad" de la plantilla de Sarga.

Una situación, añade, que a pesar de haberse mejorado "mucho", aún persiste en grupos de trabajadores que mantienen contratos temporales de hasta seis meses que dificultan su asentamiento en el medio rural donde desempeñan su labor.

Además, continúa este agente forestal, de los 11 millones de presupuesto que había hace unos años han pasado ahora a 21, aunque una gran parte son con cargo a los fondos Feder, lo que exige unas contraprestaciones que se resuelven con los tajos de limpieza forestal.

Aunque la tendencia a la hora de enfrentarse a la mayor parte de los incendios es recurrir a las cuadrillas helitransportadas y reservar las terrestres para labores de limpieza, desbroce y apertura de vías entre la maleza, en los grandes fuegos siempre es requerida la presencia de todos los efectivos.

En relación a la situación de estado de alarma provocada por el coronavirus, Pérez asegura que los trabajadores de Sarga se sienten "muy dolidos" de que no se hubiera contado con ellos desde el principio para colaborar en todo tipo de trabajos con los equipos de protección de que disponían. EFE.