LA ZURDA

Microhistorias que inundan las redes; directas al corazón

  • Escrito por Raúl Casado
  • Publicado en Crónicas
Concha tiene 88 años y más de 156.000 seguidores en Instagram gracias a sus dibujos de paisajes, animales y rincones urbanos y naturales. EFE/ Miguel Ángel Polo/ Archivo Concha tiene 88 años y más de 156.000 seguidores en Instagram gracias a sus dibujos de paisajes, animales y rincones urbanos y naturales. EFE/ Miguel Ángel Polo/ Archivo

Margarita tiene 84 años; sacó adelante a siete hijos cosiendo en casa y ahora dedica entre 8 y 9 horas diarias en su casa de Arcos de la Frontera a tejer mascarillas para apoyar a los sanitarios.

Ella sobrevivió a la guerra, a la posguerra y con la misma máquina de coser con la que se buscó el sustento para su familia, ahora está confeccionando unas cincuenta mascarillas diarias para ponerlas a disposición de los equipos de emergencia.

Mientras ella cose, miles de impresoras en 3D (de universidades, empresas y particulares) se han puesto a fabricar viseras de protección para entregarlas en hospitales, centros de salud y equipos de emergencia.

Son los #coronamakers, un movimiento convertido en tendencia que ha surgido en todo el mundo para aprovechar la tecnología de esas impresoras y que se organizan a nivel regional o local a través de las redes sociales (sobre todo en grupos de WhatsApp y Telegram) para hacer llegar esas viseras a los centros que las necesitan.

Las redes sociales se han inundado de microhistorias y de pequeños gestos que se han convertido en historias gigantescas de personas anónimas a causa de la crisis desencadenada como consecuencia del coronavirus que mantiene confinadas en sus casas a millones de personas.

Y muchas de esas historias vuelven a estar protagonizadas por personas mayores, situadas ahora en la diana de la solidaridad de los mensajes de ánimo que se suceden, por miles, en las redes sociales.

Mensajes de reconocimiento por el esfuerzo que han hecho durante décadas para sacar adelante a sus hijos y a sus nietos; por el esfuerzo que hicieron durante los años más duros de la última crisis económica para ser el sustento de miles de familias; y por ser ahora el colectivo más vulnerable frente al virus.

Más vulnerables frente al nuevo enemigo, pero también frente a la soledad y el aislamiento, aunque las redes y sus grupos están para recordarles que ahora ese aislamiento es para protegerles. "Hermann es un octogenario de origen alemán con alzhéimer; toca la armónica desde la habitación de su casa en Vigo.

Toca el instrumento de noche, cuando la gente aplaude a los sanitarios desde sus balcones. Su cuidadora le ha hecho creer que las ovaciones son por su talento. Él ríe". Su historia se ha viralizado en las redes sociales como una más de las pequeñas y anónimas gestas que se repiten cada día.

Están callados, y seguramente asustados, pero los mayores están ahora conectados; y responden a tantas muestras de afecto y solidaridad con serenidad; son quizás los que menos se han sorprendido al escuchar a un mando del Ejército apelar a los valores militares para combatir a este enemigo invisible: el espíritu de sacrificio; la disciplina; y la confianza en la victoria.

Y lo importante ahora es protegerse a uno mismo para proteger a los demás; y como muchos hablan de un enemigo invisible, de ganar cada batalla para ganar la guerra, @sjcazorla lo ha recordado: "como hoy os habéis quedado en casa, hay trillones de coronavirus que no han encontrado huésped y han muerto.

Quería que lo supierais, que hay que contar también las bajas del enemigo para mantener alta la moral de la tropa". Las redes, a las que muchos eran tan ajenos, les devuelven hoy cariño, respeto y admiración; la solidaridad que se merecen.

"El cariño debería estar pautado", ha escrito alguien en Twitter, y rápidamente otra persona anónima le contesta que no hay que pensar en lo duro, física y psicológicamente, que es el aislamiento, sino en los pacientes que están ingresados y aislados 24 horas al día, y a la llamada a la calma que los mayores hacen responde un niño, clama uno de sus nietos: "Stop coronavirus YA". Son las microhistorias para confrontar esta crisis.

"Estos días la gente pregunta ¿qué tal? y ¿cómo estás? y realmente está interesada en tu respuesta", escribe alguien haciéndose eco en las redes de la pregunta más repetida entre los vecinos o en las conversaciones telefónicas.

@AgusChaconMo es médico y autor de uno de esos tuits que se viralizan por estar cargado de esperanza: "hoy se ha ido de alta mi paciente de 90 años curada de neumonía por coronavirus. No os podéis imaginar la sensación al darle el informe. Juntos podemos. Ánimo compañeros".

Pero la gente sí se lo puede imaginar, porque las respuestas a sus mensajes no paran de crecer, y las personas le expresan el agradecimiento y admiración que sienten por los sanitarios que están haciendo frente a esta situación. "Bravo por la yaya. Bravo por vosotros". EFE.